Un fútbol venezolano pop

 

¿Un regalo de Niño Jesús? Que el fútbol venezolano sea un fenómeno pop. Que sea del arraigo popular. Una moda que perdure en el tiempo. No solo la selección, sino también los clubes. En la economía del tiempo que vivimos y que la atención dura los mismo que unos reels de Instagram o video de Tik Tok, que se le dedique minutos al balompié criollo. No es un presente sencillo el que pido. Ni seré el primero, ni tampoco el último. Porque es una labor de día a día.

“Conviene recordar que el fútbol, como el flamenco, el jazz, el blues, la novela negra, el comic o las series de televisión, surge de la cultura popular o “pop”. Que no es lo mismo que la cultura de masas, un paso evolutivo en el que interviene de forma masiva la industria del entretenimiento. Creo que acabo de llevar la contraria al gran filósofo Theodor Adorno; ruego disculpas. Si no se hubiera convertido en uno de los emblemas de la cultura popular en el siglo XX, el fútbol sería un simple juego, como el bádminton o la petanca”, escribió un genio como Enric González, en El País de España. En una nota que título: Un fenómeno ‘pop’, sobre cómo el Mundial se convirtió en un fenómeno popular en el Siglo XX.

Y es el que tema de la Copa del Mundo trajo cola. Abrió un debate que nunca se ha terminado de cerrar sobre la necesidad de los venezolanos de celebrar triunfos ajenos. Sobre eso escribió Jovan Pulgarin en El Estímulo. Un periodista que desde su tesis en la UCAB viene estudiando este tema. “El venezolano más que el deporte en sí, le gusta la fiesta alrededor del propio juego”, trae a colación Pulgarín sobre una conversación con experto en Marketing. La columna se titula: “Venezuela y esas ganas de formar parte de todo”.

También cuenta las desventuras en su competencia con Meridiano, cuando trabó en el diario Líder y una cobertura de 15 páginas al balompié, pero sin respuesta favorable. “Si existía un público hambriento de información futbolera, no parecía interesado en acompañarnos”, sentenció. Los estudios que hicieron sobre su competencia arrojaron que solo 30% de las personas compraba el periódico para consumir las tres grandes disciplinas deportivas: fútbol, béisbol y baloncesto. “El 70%, lo adquiría para estar al tanto de los datos o resultados de lotería e hipismo, farándula y horóscopo”, añadió. En Líder eran más devotos al deporte, pero no tanto al fútbol.

“A diferencia de la creencia popular, el venezolano tiene otros intereses por encima de ir al estadio y si el béisbol ha logrado mantener cierto liderazgo en el promedio de asistencia, es precisamente por lo que dijo la persona que cité al inicio: porque la pelota es lo más parecido a una rumba (entre cada inning se puede comprar cerveza, o joder con el compañero de asiento)”, sentenció. Cabe destacar que el béisbol ha buscado en el mercadeo una nueva forma de entenderse como explican en El Infield Podcast, donde hablan con  Miguel López, director de ISS, la agencia encargada de mercadear a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

Pero en ese afán del venezolano de unirse a la fiesta de las fiestas, como es el Mundial. Esas ganas de gritar los goles de Brasil, Argentina, Alemania, Italia o la selección que sea. ¿Significa que no hay identidad propia futbolera? Si bien la crisis multifactorial que vive el país, no de gratis hay 7 millones de migrantes, ha traído una crisis de identidad, como explican en A Media Podcast, con la socióloga Verónica Chópite Abraham. Como también es cierto que se ha difuminado el legado de la cultura pop venezolana, que antes era top, con el Renny Ottolina como estandarte. Eso lo explica magistralmente Luis Carlos Díaz en La Cátedra del Pop. Eso no significa que en la tierra del Bolívar no se viva el fútbol apasionadamente.

“El fútbol posee una serie de elementos (creencias, costumbres, rituales y saberes) que lo convierten en un hecho cultural, algo que el propio Menotti se encarga de defender en la mayoría de sus declaraciones, y Venezuela no es la excepción. Aunque el desarrollo profesional del balompié venezolano haya recorrido y siga recorriendo un mar agitado, con más frustraciones que alegrías, esto no se traduce en la ausencia de una cultura futbolística”, expuso Ignacio Benedetti en Idioma Futve, en su columna: Teoría del fútbol: Fútbol venezolano, un hecho cultural con identidad propia.

Uno de los periodista más letrados del país profundizó: “Desde aquel primer partido que se jugó en el país en 1876 -para conocer nuestra historia es imprescindible volver a las obras de Jesús García Regalado y de Eliézer Pérez Pérez, entre otros-, en el país fue creciendo la afición por este juego. Una vez que se organizaron equipos y torneos el “hecho cultural” se convirtió en una realidad”. A esto le acotó: “El hincha del Deportivo Táchira, del Caracas FC, del Portuguesa o de Estudiantes de Mérida, se ocupa de la actualidad del equipo, pero además, siente que esa institución representa valores que a él, como individuo y parte de un colectivo, le representan, le hacen sentir pertenencia. Esa amalgama de hechos (valores, creencias, historia, costumbres, leyendas) convierten al fútbol en un hecho cultural que no merece ser despreciado”.

Por último deja una reflexión: “El fútbol venezolano tiene su identidad, que es la nuestra como venezolanos, y es un hecho cultural. En vez de negar la existencia de estos dos ítems sería más productivo preguntarse, ¿qué se ha hecho para desarrollar y mejorar la puesta en escena de esta actividad?”. Interesante, ¿no?

No pido que el fútbol pase a ser una religión como Argentina o Brasil. Que los términos futbolísticos se usen en la Asamblea Nacional y en los programas de chismes, que ocupe todas las esferas. Solicito algo más mundano. Que sea una moda, que sea cultura pop. Sencillamente, que sea un plan chévere ir al fútbol. Porque lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. Y en ese rincón del olvido muchas veces está la Vinotinto y, en especial, la Liga Futve. Peor que un meme que ridiculice es el anonimato.

¿Un trabajo de la prensa y el mercadeo? ¿Una labor de los jugadores y entrenadores? ¿Le corresponde esa tarea a los hinchas? ¿Un deber de los federativos y directivos? No sé, lo único de lo que estoy seguro es que todos se beneficiarán de un fútbol venezolano pop. En un país que nos acostumbramos a cosas tan raras como decir las claves de nuestras tarjetas a cada cajero que vamos, que pasamos de ser receptor de migrantes o ser emisor, que pasamos de las colas a los bodegones, que cambiamos tanto. En este país del disimulo, este país campamento como decía José Ignacio Cabrujas. ¿Será imposible ver un balompié criollo que sea mainstream? No me importa esperar varias décadas, pero seré feliz con que algún día el Niño Jesús me traiga ese regalo.