Área de Peligro
SAN TELMO TACHIRENSE.- Si alguna plaza futbolera del país tiene una especie de magia es San Cristóbal. Todavía conservo ese entusiasmo de mis días juveniles en los que estaba “chinguito” cada vez que me encomendaban una misión periodística en la capital tachirense.
Aquellos tiempos del equipo atigrado de Francovik, William Méndez, Richard Páez, Coco Arroyo, Socarrás, Laureano Jaimes…Del Atlético San Cristóbal de Fasciana, Chesio, “La Zorra” Brito, Otero, Carlos Horacio, Maldonado, Febles y Gaby Barreiro…Del zapatazo descomunal de René Torres para vencer a Fillol que no alcanzó en las eliminatorias a México 86 pese a la correteada de Carrero a Maradona…Todo aquello, alimentó esa devoción por este vasto territorio situado en nuestra frontera.
De ahí viene el romance que perdura hasta estos días, en los que sigo disfrutando del saludo de verdaderos apóstoles de las transmisiones deportivas, Manolo, Oscar Giovanny, Jairo Adolfo, Kike Rosales, Chucho Ortiz y la presencia imperecedera en la memoria de Fernando Matamoros.
Pero más allá del fútbol, son los mercados populares de aquella inclinada urbe los que me atrapan con sus comederos sibaritas, la atención que dispensan sus ofertantes y ese tolerable radical regionalismo.
Esta vez también pude descubrir al Dorado Sport & Grill, un complejo comercial de esparcimiento y diversión, con pequeñas canchas sintéticas, caminerías y otros entretenimientos para pasarle bien mientras los chicos se matan por marcar goles.
Todo fue esplendoroso en esta última tour, menos el resultado negativo de Mineros que salió doblegado ante el equipo de Maldonado. Los agallones de la derrota fueron masajeados en Barrio Obrero, ese San Telmo tachirense, que estoy seguro tuvo que ver con la bohemia futbolística bonaerense y montevideana que se instaló hace años en ese lar para matar nostalgias y hacer el mate más aromático.
Entre veteranísimos moteros que se movían acompasadamente al ritmo del rock añejo más estridente de un grupo local y el entusiasmo contagiante de unos jóvenes cibernéticos del medio fútbol, terminamos en Atlanta Coffee celebrando que todavía en San Cristóbal la gente puede salir un rato a atrapar la noche sin sobresaltos.







