Directo y Sin Barrera
Para muestra un Mordisco…
Por costumbre mas que por obligación laboral, mas allá de lo que arroja este Mundial desde las canchas, sigo obsesivamente el cubrimiento mediático del mismo desde todos los rincones del planeta. Salvo las barreras idiomáticas, busco escuchar y leer las reseñas de partidos ya vistos y de los cuales tengo conclusiones propias basadas en mis conocimientos y experiencia, pero nunca está de mas tratar de escrutar otros colegas y aprender algo nuevo, si es el caso.
Lamentablemente poco o nada de aprendizaje han chocado en mis tímpanos y retinas. Mucho de nacionalismo panfletario, amarillismo, chabacanería y complaciente comentario. Ausencia de objetividad y reticente manipulación de opinión.
Nombrarlos todos sería imposible y reiterativo. Pero extraigo en primer lugar la perla de Teinfield Digital, estandarte de los medios uruguayos, para obsequiarles la frase: ”para muestra un botón”
El vergonzoso mordisco del talentoso Suárez, motivo de pena ajena de propios y extraños a nivel mundial, es catalogado por el portal web charrúa como sic…” el choque fortuito entre el rostro del atacante contra el hombro del gigante zaguero italiano donde sacó la peor parte el uruguayo quien se tomaba los dientes con gestos de dolor, presumiblemente sangrando” Dios Santo de mi vida. Tanto cuesta la objetividad ante un país? Es llamar estúpidos a tres millones de uruguayos que lo vieron, al igual que el planeta entero, en incontables repeticiones en cámara lenta desde varios ángulos. Dicha apreciación viene condimentada con comentarios irrisorios que tratan de meter el tristemente célebre mordisco en el mismo saco con faltas de juego cometidas por colombianos y brasileños.
No se si algún día nuestra vinotinto vaya a un Mundial. Mucho menos si tenga la fortuna de acompañarla en funciones de cubrimiento. Se que cuesta una barbaridad apartar de nuestro verbo esa enorme pasión que genera ese color carrubio en nuestros corazones, pero de ser así, pido al Todopoderoso no me permita incurrir en tamañas imperfecciones de criterio y que me deje defender con gallardía e inteligencia mis colores y mi gentilicio.
De los demás países habría muchas cosas que señalar, pero no quiero convertirme en un verdugo implacable de nuestros colegas. Me preocupa si, el inmenso triunfalismo de los medios colombianos. Disfrutan, cual hincha furibundo, de los goles y triunfos sin detenerse a realizar análisis ni medir la profundidad de los rivales derrotados. Victorias obtenidas en un grupo bendecido por la diosa fortuna y la terquedad de la FIFA en nombrarlos cabeza de serie. Veo grandes fisuras en todas las líneas puestas en evidencia por rivales verdaderamente débiles que no me permiten ver con tal optimismo los enfrentamientos a futuro con rivales de otra jerarquía.
De momento queda seguir retorciéndonos de envidia.(No existe la sana envidia. Hay solo una. Pura y visceral) recordando como le ganamos la serie a los colombianos, le empatamos a Uruguay en Montevideo y añorando estar donde pudimos haber estado de haber tenido otras consideraciones futbolísticas en los partidos decisivos.
Lamentable que el divismo y la poca creatividad haga de los programas de análisis tristes remedos de shows circenses con payasos haciéndose pasar por comentaristas.







