La herramienta pérdida de la Vinotinto: La pelota quieta

Luis Vílchez / @lvilchez8.- En los estadios ingleses los saques de esquina se celebran como goles. Por su cultura la pelota quieta es un recurso importante, en un balompié que por muchos años ha llevado el kick and rush (patear y correr). Una oda al juego directo. Hasta hace no mucho, un tiro libre o un córner de la selección de Venezuela era sinónimo de peligro. En el ciclo de César Farías fue una de las mejores herramientas competitivas, pero se diluyó en los procesos de Noel Sanvicente y Rafael Dudamel. Le tocará a José Peseiro rescatarlo del baúl del olvido.
En el periodo del cumanés y su pelotazo largo efectivo, conseguir faltas en el arco contrario era sacar petróleo, oro y coltán. Todo amparado en la prodigiosa pegada de Juan Arango, que con el paso de los años y con su llegada a Alemania se quitó el traje del “Huracán del Caribe”, para darle paso a un jugador más cerebral con su pegada pulida al máximo.
Su sucesor sería Rómulo Otero, bautizado por el mismo Arango, pero aparte del argumento de la pegada, el “Escorpión” no ha incorporado otras competencias para ser titular en un Premundial ni un indiscutible en Brasil (tanto Atletico Mineiro como Corinthians). De esta forma esa sociedad entre el aragüeño y la testa de un Oswaldo Vizcarrondo o Fernando Amorebieta (conexión de uno de los triunfos más importante de la historia del país), solo quedan en la memoria y en los videos de Youtube.

El buen juego aéreo se mantiene, tanto Wilker Ángel como Jhon Chancellor te pueden dar ese argumento. Con la Vinotinto Mikel Villanueva ha demostrado tener gol y si no que le pregunten a Perú. Yordan Osorio se sienta cómodo en esa mesa de buenos cabeceadores. Otro que lo demostró en categorías inferiores fue Yangel Herrera, que tiene unos cuantos con el Granada. Mientras que a todos los “9” (Salomón Rodón, Fernando Aristeguieta, Sergio Córdova y Eric Ramírez), menos Andrés Ponce, se le da bien el segundo piso de la cancha. A pesar de la poca estatura, Josef Martínez también tiene gol por arriba, porque el cabezazo no es un tema de centímetros, sino de timing y potencia en el salto.
Pedirle de inmediato a Peseiro una mejoría en una acción que requiere varias horas de práctica, sería un despropósito, pero de cara al futuro es una herramienta que tiene que recuperar. Ante Colombia tuvo cinco saques de esquina, la mayoría ejecutados por Darwin Machís, de los cuales un gran porcentaje cayó en el primer palo y fue un centro estéril. Cuando entró Otero consiguió varias faltas y ejecutó su remate característico, que desde hace más de 50 años patentó el brasileño Didi: la folha seca (hoja seca, por como cae el balón). Pero no inquietó a Camilo Vargas.
El siguiente rival es una selección de Paraguay que recibió dos goles de Perú –uno de cabeza en los minutos finales, inédito en el pasado–, por desatenciones de su zaga, en teoría su punto más fuerte. En el afán de defender la casa y de que los tres puntos ante la Albirroja se queden en Mérida, las jugadas ABP (a balón parado) no pueden dilapidarse, sino todo lo contrario. Más en una selección en proceso de gestación, a la cual parece transitar la Ruta Ho Chi Minh para llegar al arco rival.







