César “Toyo” Herrera: “Estoy viviendo un sueño que tengo desde pequeño”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La mayoría de los niños venezolanos sueñan con vestir la camisa del Real Madrid o del Barcelona FC, una tendencia que se ha revertido desde el “Boom Vinotinto” y la buena racha de resultados positivos en la selección nacional. Eso permeó en los clubes del torneo, que, aunque no hacen grandes esfuerzos en mercadear su producto, tiene sus feligreses en la grada.
En la tribuna popular del Misael Delgado, con tan solo ocho años, César “Toyo” Herrera recibió un flechazo granate, a partir de ahí se colocó una meta: ser el guardián del arco del Carabobo FC. Ni un episodio amargo como un edema cerebral lo pudo frenar y en el Torneo Normalización de primera división cumplió su sueño.
El carabobeño inició su andar en el fútbol a los cuatro años en la Escuela de Fútbol San Diego (IAMDESANDI) y estuvo ahí hasta los 16 años, cuando el estratega Alexis Jordán (hoy en día parte del cuerpo técnico de Yaracuyanos) lo reclutó para las filas industriales. En todo su recorrido siempre ha sido portero. Herrera dice que lo lleva “un poco en la sangre”, porque su abuelo, Ramón Herrera, fue cancerbero profesional en los años 30 con Deportivo Catia.
El jugador de 19 años tuvo como ídolos a dos porteros que dejaron su huella en el Carabobo FC. “Siempre tuvo como referente a (Deusdenit) Caguana, desde que le agarré cariño a esta institución al ir a la tribuna popular. Al ver Caguana en el campo me dije: ‘quiero estar ahí’. También tuvo como referente a Leo Morales. Fueron los que me motivaron y tuve la dicha de conocer a ambos”, confesó “Toyo”, que debutó contra Deportivo La Guaira y repitió ante Mineros de Guayana.
En su camino para ascender al primer equipo pasó por las categorías sub-18 y sub-20 de la antigua Serie Oro. Con tan solo 17 años debutó en el filial en la tercera división contra Deportivo La Guaira, casualmente el mismo rival que en su estreno profesional. Pero luego del primer mes que arribó al granate, pudo entrenar con el primer equipo. “Tuve la oportunidad de compartir camerino con jugadores consagrados como (Aquiles) “Chino” Ocanto, Marlon Fernández, Carlos Lujano, entre otros. Puede ir recopilando toda esa experiencia”, analizó.
Pero todos estos sueños se pudieron truncar una tarde junio, hace dos años, cuando Herrera disputó los octavos de final del Apertura de la Serie Oro contra Estudiantes de Caracas. Ese día en las canchas de Las Guacamayas él y su entorno vivieron unas de las tardes más aciagas de su corta vida. “Fue un episodio muy amargo, no puedo darte detalles porque no recuerdo nada. Mi cerebro se desactivo para evitar quemar neuronas y daños permanentes en el edema cerebral, que es una acumulación de líquidos”, recordó el portero.

El carabobeño redondeó: “Recuerdo estar en el campo, viviendo el partido al máximo, y se me apagaron las luces, retome la conciencia en la clínica. Estuve dos horas inanimado. Mi mayor preocupación era mi familia en Valencia, porque estaba en Caracas y soy muy familiar”. La rehabilitación fue de un mes sin exigencias físicas, luego de no sufrir ningún daño cerebral. En ese tiempo tuvo que estar observando si tenía jaquecas o fallos motrices. Luego entrenó bajo la misma observación, pero el incidente no generó secuelas.
Con la ausencia de Ángel Hernández y Jorge Graterol (el club no ha comunicado oficialmente las razones de sus ausencias), Herrera tuvo que asumir la responsabilidad de defender el arco granate. “Estoy viviendo un sueño que tengo desde pequeño, tuve que comer las verdes para luego comerme las maduras”, afirmó el portero, que agradeció la confianza que recibió de la institución, el cuerpo técnico y sus compañeros.
“Los minutos previos fueron bastante movidos por los nervios. Pero intenté usar esos nervios a mi favor. Me mentalicé y me dije: ‘estoy aquí, he trabajado para esto, me siento capaz, me siento en forma, ellos tienen más experiencia que yo, pero ahora me toca demostrar’. Lo que más me ayudó y que siempre recordaré fue la primera atajada, una sencilla. Fue un centro, embolse y caída. A partir de ahí todo fue en ascenso y me dio la confianza de seguir”, rememoró del partido ante los litoralense.
En pocos días ha tenido que defender su arco de jugadores del peso de Richard Blanco o Ángelo Peña. “Es fuerte, porque son tipos de experiencia, con muchos minutos en primera división. Conocen el fútbol, tienen decenas de goles y de asistencias. Pero me dedico a estudiar al rival, si es derecho o zurdo, cuáles son los movimientos que hace. Eso me ayuda a adelantarme a las jugadas. Crecer no es solo entrar y jugar, sino estudiar a los rivales”, argumentó “Toyo”.
¿Cuáles son las virtudes del canterano granate? “Como portero me he caracterizado por ser ágil y tener buenos reflejos. La seguridad de manos la he logrado trabajando en estos meses. Intento siempre adelantarme un poco a las acciones, identificando lo que va a hacer el atacante”. Con respecto a los aspectos a corregir soltó: “un poco el juego aéreo y perfeccionar el saque, para que sea más preciso”.
Si bien la lozanía de la plantilla granate puede ser un hándicap, el grupo lo ve como una oportunidad. “Aspiramos a entrar en una competencia internacional. El equipo se está acoplando muy bien. Es un equipo joven y la falta de experiencia puede pasar factura, pero en estos momentos los jóvenes estamos demostrando y creando esa experiencia positiva. Conseguimos ese primer punto ante Mineros y vamos por más”, concluyó Herrera, quien ganó en el partido de la vida y hoy ve sus sueños hechos realidad.







