¿Pensar en el 2022 o prepararse para el 2026?

Después de observar las dos derrotas en los primeros partidos eliminatorias para la clasificación hacia la Copa del Mundo Qatar 2022 me queda claro que es poco probable que se logre participar en este mundial porque para la siguiente fecha en el mes de noviembre a la Vinotinto le toca enfrentar a Brasil de visitante y después recibir a Chile, por lo cual pudiera estar después de cuatro jornadas sin ningún punto obtenido, lo cual sería un panorama desolador y difícil de revertir.
Esta selección bajo el mando de José Peseiro no ha mostrado ninguna idea clara de juego y lo que más me decepcionó fue que jugando en casa ante Paraguay, la selección tuvo apenas un 33 % de tenencia de balón y este dato es más preocupante aun ya que los paraguayos muy pocas veces son dominadores de mantener el balón en sus pies porque históricamente ha sido un equipo de jugar a los pases largos y en contragolpe, no es un equipo dominante con la esférica.
La selección venezolana mostró en estos dos encuentros muy poco peso ofensivo teniendo en cuenta que en la carrera como entrenador de Peseiro, sus equipos juegan ofensivamente. ¿Qué sucedió entonces? Para mí, el señor Peseiro en estos ocho meses desde su nombramiento no se dedicó en estudiar y ni a conocer el perfil de cada jugador que él convoco. No se asesoró con ningún entrenador venezolano y ni siquiera fue capaz de llamar a su antecesor en el equipo, Rafael Dudamel para consultar o pedir opinión sobre las eliminatorias y el equipo en sí.
Y si esto sorprende, sorpresivo es leer y escuchar a periodistas deportivos y fanáticos defender a Peseiro diciendo que por culpa de la pandemia él no conocía a los jugadores y no tuvo tiempo de entrenarlos. Por lo cual yo le hago una sencilla pregunta a todos los que defienden y exculpan a Peseiro de las dos derrotas: ¿Saben cuánto tiempo tiene de nombrado director de técnico de Ecuador el señor Alfaro?
Pues bien, la respuesta es: seis semanas antes de empezar la eliminatoria. ¿Cómo le fue? Perdió 1 a 0 ante Argentina jugando de visitante y goleo a Uruguay 4 a 2. ¿Acaso tuvo Alfaro más tiempo que Peseiro? La respuesta ya ustedes la saben.
Faltan dieciséis fechas de esta eliminatoria y mientras esté Peserio con su cuerpo técnico dirigiendo, no veo posibilidad alguna de clasificación. Entre la salida de Dudamel, la pandemia y Peseiro, la selección ha perdido de evolucionar prácticamente todo el año 2020.
¿Ustedes se preguntarán por qué tanta animadversión de mi persona hacia Peseiro? Es porque yo no puedo entender como un entrenador va perdiendo tres goles a cero en el primer tiempo, como lo fue ante Colombia y salen los mismos once titulares para el complemento y tarda hasta el minuto 68 para hacer los dos primeros cambios. ¿Qué significado tiene esta estrategia? Que Peseiro ya había dado por perdido el encuentro al terminar la primera parte. No hay justificación alguna en este particular y además cuál es el mensaje que le envía a sus jugadores. Pues les está enviando un mensaje de sumisión y de conformidad.
Tampoco puedo justificar que el mejor jugador en la actualidad, Yeferson Soteldo esté sentado en la banca en los dos partidos y solamente lo colocó en el minuto 75 ante Paraguay, y ya al minuto de ingresar había generado una jugada de peligro. Soteldo en los quince minutos que estuvo en cancha hizo generar más ocasiones de ataque al equipo que todos los minutos que se habían jugado ante Colombia y Paraguay.
Estimo que el próximo presidente de la FVF en lo que tome posesión el próximo año debe trabajar de una vez en buscar un nuevo técnico que trabaje en base al mundial del 2026 y aunque esto que estoy escribiendo no le caiga bien a nadie, es la cruda realidad que está viviendo nuestra selección.
“Mi equipo ideal es aquel en el que, en cualquier momento y en cualquier situación, todos los jugadores piensan de la misma manera”. – José Mourinho
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