José Salomón Rondón, el Atlas de la Vinotinto

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La mitología griega habla que el castigo de Zeus a Atlas fue sostener el cielo sobre su espalda, por toda la eternidad. Una carga pesada sobre los hombros del Titán. Una penitencia similar ha vivido Salomón Rondón en la selección nacional. El oriundo de Catia creció, se formó y se consolidó en una Vinotinto que había dejado atrás la “irreverencia” por el “cuchillo entre los dientes». En ese contexto se ganó el apodo del “Gladiador” y sobre su espalda a reposado el peso de la ofensiva criolla. Pero su aporte no solo se limita a los goles (máximo artillero con 30 goles en 80 partidos), sino a ser una bombona de oxígeno en la salida del balón.

 

El portal de estadísticas @SoccerDataVEN reflejó el divorció que tiene Rondón con el arco en competiciones Conmebol que se extiende a 820 minutos. En el Premundial rumbo a Rusia 2018 solo marcó una diana (ante Chile, casualmente el próximo rival). En sus primeras eliminatorias fue donde mejor rindió, ya que en el camino a Brasil 2014 infló las redes en 5 ocasiones. En su primer partido en la ruta para Catar 2022, su falta de gol lo volvió objeto de críticas.

 

Desde que fichó por Dalian Yifang está en el ojo del huracán de las críticas. Si bien el nivel de la liga no es el más competitivo y su elenco luchó por no descender, esta campaña marcó nueve goles y en el último tramo de la anterior hizo cinco. No se le olvidó cómo entonar el grito sagrado en suelo asiático. Mientras que en Newcastle logró 11 dianas y se volvió un ídolo de la afición. Hasta Alan Shearer, máximo goleador de la historia de la Premier League, lo alabó.

 

Pero es que ante Brasil no se vio su mejor versión, predecible tras no jugar desde el 22 de octubre y solo hacer entrenamientos personalizados en Málaga, España. La página SofaScore le dio una puntuación de 6.8, en un encuentro que no realizó ni un solo disparo. Apenas realizó 33 toques y de los 23 pases que otorgó, solo acertó 12 (52% de eficiencia). El dato más alarmante fueron las 16 posesiones que perdió. Datos que hacen que cualquiera le baje el pulgar al “Gladiador”, pero el detalle es que su aporte en el juego va más allá de eso.

 

En un encuentro con una Brasil repleta de jugadores de la Premier League, todo el equipo perdió una gran cantidad de balones ante la presión frenética de los amazónicos. Fue ostensible que la inactividad mostró un Rondón sin tanta frescura, pero el sacrificio que le ha puesto los planteamientos especulativos de la selección lo cumplió. En sus hombros cargó con el peso del desahogo en las salidas del balón.

 

Por el suelo tuvo solo un duelo, pero lo perdió. Pero en los cielos, esos que Zeus mandó a cargar a Atlas, fue donde cumplió: de 17 duelos aéreos ganó 12, en uno de ellos recibió una falta que se tradujo en la amarilla de Douglas Luiz. También tuvo una intercepción en los 90 minutos.

 

Otra acción que no reflejan las estadísticas fue el contragolpe que prolongó con Yeferson Soteldo, tras recibir un pase de Darwin Machís e ir al área. Pero la defensa brasileña lo anticipó y mandó el esférico al córner. En una selección que dependió en exceso de los arranques de inspiración de Soteldo o Machís, que para generar peligro debieron disfrazarse de Maradona en el 86’ o agarrar la estrella de Mario Bros, la otra opción era el “pase largo efectivo”. En octubre Sergio Córdova no pudo ejercer de faro, a diferencia de Rondón.

 

En la época en la que el reglamento cambió para que los centrales reciban dentro del área y promoviera la salida del balón, la selección nacional opta por otro camino debido a los pocos entrenamientos, la carencia de automatismos y la falta de trabajo para la elaboración. De la libreta de Rafael Dudamel y, un poco más atrás, de César Farías se continuó con el trazo largo. No hubo saque de meta de Wuilker Faríñez que no fuera un balón para dividir, casi todos para Rondón. Si bien el delantero vive del gol, el caraqueño vivió luchando por balones aéreos, pero no en el área, sino en la mitad de la cancha.