Impedir un ataque prometedor

La FIFA por intermedio de su Comisión de Árbitros, sigue trabajando con la intención de entregarle a los Colegiados a nivel Mundial, insumos que les permitan tomar las decisiones más acertadas en el transcurrir de un partido.
Este ha sido un empeño, por parte de FIFA desde hace mucho tiempo, tratar de disminuir el margen de error humano, recuerdo en los años 90 cuando fui Árbitro Internacional, a nuestro representante por la Conmebol ante el Comité de Árbitros, el Dr. Carlos Alarcón, recorriendo toda América del Sur, explicando en cada país, los alcances e interpretaciones que se debían tener en cuenta en jugadas que se repetían con frecuencia.
El fútbol sigue siendo pasión, pero de un tiempo para acá, existe una carga de tecnología, que influye en la táctica de parte de los Directores Técnicos y sus equipos de trabajo y donde podríamos decir que cada jugada, es trabajada tácticamente para que desencadene de manera positiva en la estrategia planteada.
Lo antes planteado, hace que los Árbitros, no se queden atrás y también estudian a detalles los partidos, conociendo las estrategias de los equipos contrincantes, en su lectura previa del partido.
Es por ello, que esas jugadas que frecuencia suceden, han sido “desmenuzadas”, por el Comité de Árbitros, para llevarlas de manera práctica a la memoria del Juez Principal y sus Asistentes, con la intención de ser implementadas durante el desarrollo del partido.
En esta oportunidad, nos encargaremos de estudiar como ha sido “desglosada”, por su importancia a aquella denominada “impedir un ataque prometedor”.
Para que una acción ofensiva, pueda ser calificada como “Ataque Prometedor”, debe cumplir con cuatro características particulares: 1) el lugar donde se produjo la infracción, 2) la posición del balón y del jugador, 3) si existía una posibilidad que el jugador enviara un balón a un compañero para sacar provecho y 4) la cantidad de atacantes y defensores involucrados en la acción.
Ya conociendo los preceptos básicos, vamos a involucrarnos en la parte operativa de esas líneas de acción, es decir, como el equipo Arbitral la implementa en el juego, cuando revisamos el primer ítem, el lugar donde se produjo la infracción, el Principal tendrá en cuenta, la distancia que hay entre la falta cometida y la meta contraria y contextualizar si de verdad se puede catalogar esa jugada como un ataque prometedor.
En cuanto a la posición del balón y del jugador, es una condición con peso definitivo en el rápido análisis, el control del balón por parte del atacante y visualizar si existen probabilidades de sacar provecho a la jugada.
En referencia al tercer precepto, el cual indica la posibilidad que el jugador enviara un balón a un compañero para sacar provecho, el Principal deberá evaluar tácticamente en nanosegundos, de acuerdo a la ubicación de los equipos en el campo en ese momento, cual es la dirección de la jugada, donde se produce la acción, es decir, tendrá más peso si va de frente al arco y atenuará su importancia si la pelota es jugada con pases laterales.
Dentro de este rápido recorrido de la jugada, el Principal, deberá medir la cantidad de jugadores que participan de la misma, atacantes y defensores involucrados, en otras palabras debe hacer un veloz escaneo de la cantidad de jugadores, sus posiciones y si la jugada lleva una opción de gol.
En otras palabras, el Juez deberá evaluar no sólo la posición sino que cantidad de jugadores participan, cuantos atacan y cuantos defienden, y sobretodo darle peso a cantidad de los participantes, son más defensores que atacantes?, están en igualdad de número? o son mas atacantes que defensores?.
Este tipo de jugadas también tienen su sanción disciplinaria, podemos destacar que si es una jugada entre un Atacante y un Defensa y no hay riesgo para el equipo defensor no será sancionada, pero si existen otros jugadores acompañando al atacante, con posibilidades de recibir el balón y generar un avance prometedor hacia la meta y el Defensor comete una falta que impida el accionar del Jugador con una franca opción ofensiva, el Colegiado de acuerdo a la magnitud de la falta mostrará la tarjeta amarilla o roja.
Ahora bien, si nos ubicamos al momento del juego, todo lo descrito ocurre en segundos y en esos segundos dentro de sus fracciones, el Principal deberá medir y sopesar todas las variables antes descritas y tomar una decisión, que en líneas generales, tiende hacer acertada en más de un 95% de los casos.
En otras palabras, el equipo arbitral no sólo, debe desarrollar la memoria muscular que le permite un mejor desempeño físico, sino que debe tener internalizado en su mente como va a ser su accionar cuando una jugada de esta naturaleza se les presente en el desarrollo del encuentro.
Es por eso, que una de las fortalezas de los Árbitros es desarrollar su capacidad de concentración a lo largo de los 90 minutos o más, si el juego lo amerita, el equipo arbitral no se puede dar el lujo de perder el control del partido por un momento o estar desubicado en una jugada, pues de ser así, sus decisiones no tendrán el nivel del acierto requerido.
Definitivamente no es fácil ser Árbitro…
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