Extrañaremos al FutVe

No se ha terminado y ya lo extraño. Aún no se han definido quienes irán a la fase de grupos de la Copa Conmebol Libertadores, cuando escribo esta columna, pero ya me hace falta. Esa relación –muchas veces tóxica con el fútbol nacional– que cada temporada echa más raíces, que te regala días de éxtasis como la noche que Estudiantes de Mérida y Caracas ganaron en el concierto internacional, pero que van a acompañados de un tsunami de problemas. Más allá del vínculo laboral (que en la mayoría de los casos la prensa es muy mal remunerada, en especial, en los clubes) existe ese nexo emocional. Donde el corazón le gana al cerebro, que genera esa necesidad de ver una estructura cada vez más deteriorada con los ojos del amor, para poder digerirla.
Un problema con la antena del Directv y la desconfianza en lo que pueda ofrecer Simple TV en su relación costo y atención al cliente ha hecho que en mi casa nos abracemos a Intercable, a pesar de todos sus bemoles. También la economía te obliga a usar más la razón que la pasión en ese proceso de sincerar los precios de las empresas de telecomunicaciones –positivo para tener un país más acorde a la realidad mundial y que no viva de subsidios que salen más caros a la postre– no va de la mano con el bolsillo de todos. Hay que añadir que el economista Asdrúbal Oliveros comunicó que en 2021 la economía será una quinta parte de la que teníamos en 2013. Un dato escalofriante. ¿A qué viene esta confesión? Tengo un solo televisor para compartir con toda la familia. Por ende, desde octubre me divorcie del fútbol europeo y su majestuosidad, para dedicarme a pleno al Torneo Normalización de la Liga Futve.
A las cinco de la tarde no importaba si la novela estaba en sus capítulos finales o la película en su clímax, tocaba sintonizar el canal 11. Se escuchaba más las voces del par de narradores y trío de comentaristas para los más de 100 juegos, que a nuestros vecinos. Solo los problemas en el flujo eléctrico y las cadenas evitaron este acto casi litúrgico, al que la última semana se le añadió el puñado de partidos definitorios de la segunda división. El viaje sirvió para descubrir talentos como Telasco Segovia o Ronaldo Chacón, conocer más a fondo a jugadores como Williams Lugo o Daniel Pérez, o ratificar que Joel Infante tiene cabida en la primera división (ahora más que será de 21 equipos).
En un país que se paraliza por los Mundiales. Que la mayoría de su población tiene una camisa del Real Madrid, Barcelona, AC Milan, Inter, Liverpool o Manchester United. Desde el inicio de este milenio irrumpió con fuerza la selección nacional y nació el “Boom Vinotinto”. El elenco patrio juega de vez en cuando. El equipo que te puede representar todos los fines de semana es un club. Ese primer flechazo de ir a la cancha. Más allá de apoyar al futve con argumentos chovinista de “es el nuestro y hay que apoyar por eso”, el tema va más por ese primer amor. En muchos casos los hinchas militan más por una identidad regional más que por una perspectiva de éxito. No son muchos los adeptos al producto balompédico nacional, pero sí son fieles.
Pero este sentimiento se fractura cuando escucha realidades crudas como las que expuso Leonel Vielma, DT de Mineros de Guayana, que invitó a ver lo que hay detrás de las derrotas. Los comunicados de los jugadores de Trujillanos, Zamora y Carabobo. Y las misivas que faltan por hacerse públicas. Una burbuja que no fue tal, deudas que nunca se saldaron, jugadores en condiciones impropias de un profesional, una sede con una grama en un estado deplorable y varios juegos retrasados por las fallas en el flujo eléctrico. Daba la sensación de jugar como sea y al parecer se cumplió a rajatabla. Una constante oda a la gallardía de los jugadores por seguir en batalla, pero el detalle es que no es nuevo, sino que ya muy reiterativo. ¿Lo grave? que parece que las condiciones van a empeorar.
A la Liga Futve le ha tocado guerrear contra la peor crisis económica que ha sufrido un país de Sudamérica, que también ha tocado las arcas de la Federación Venezolana de Fútbol. A pesar de eso lograron que se transmitieran varios partidos durante estos años –con la deuda pendiente de Gol TV– y en 2020 lograron sacar un torneo con todas las dificultades del contexto. El segundo deporte en reiniciar actividades, luego del hipismo. Todo eso se reconoce. Lo que no se puede asimilar es a los obsesivos del optimismo. Los que ven todo color de rosa. Los que asumen una crítica constructiva o un comentario como un ataque directo. Casi que un #AquíNoSeHablaMalDelFutve y de esa manera no se avanza. Tampoco con los negativos empedernidos que niegan el crecimiento (no desarrollo) del fútbol local y sueltan en redes sociales que no sirve (sin plantear por lo menos un argumento).
En la era de las fake news y que el Internet no trajo más conocimiento, sino más desinformación a la sociedad, la sinceridad tiene un valor incuantificable. Sería dudar de la inteligencia o de la memoria del espectador querer venderle que antes de la Liga Futve no había nada y que el fútbol se inventó desde ese momento. Cuando antes vinieron jugadores mundialistas, se trascendió en Libertadores y se llenaron estadios. En esta época las personas no quieren perfección, sino transparencia. Menos opacidad en nuestro balompié y directivos más diáfanos.
El ritmo frenético hace que los venezolanos nos emborrachemos de cotidianidad y no podamos pensar en el futuro. Pero le escuchaba a Jorge Roig, miembro del consejo de la administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), revelar una charla con un alto diplomático donde le soltaba una frase para la reflexión. “Primero se dará el cambio económico antes que el político”. Mientras nos enfocamos en elecciones y consultas, lo primero que sucederá será un cambio en los bolsillos. Para ese momento el fútbol tiene que estar preparado y venderse como un producto serio para atraer inversión.
Por lo momentos no se da. Si un torneo de 20 eran demasiados equipos para la primera división, 21 será menos atractivo. “Que miles de familias viven de lo que ganan esos clubes”, bueno ese argumento sirve solo si pagan. Seguramente muchas otras empresas son más responsables y puntuales con su personal administrativo. ¿La televisión? Todo apunta que seguirá el fútbol por TVES, uno solo espera que se mantenga una buena cantidad de partidos y que no pase a ser un hecho esporádico. Si se quiere que más personas extrañen el fútbol y lo sientan tan suyo, que aun cuando no ha culminado ya les haga falta, es necesario que lo deportivo esté por encima del resto, eso va a permitir mayor rentabilidad.
Y si usted no quiere extrañar a nadie, cuídese en estas navidades. En el primer mundo llegaron las vacunas y están a punto de salir las pruebas en saliva, dijo el doctor Julio Castro. La flexibilización no puede ser una relajación o si no serán las “últimas navidades” para muchos abuelos, como dijo la canciller alemana Angela Merkel en el Bundestag (Parlamento), en un tono emocionado y casi en llanto al decir las cifras que ha dejado la pandemia. Una frustración de una política caracterizada por su carácter flemático. Si ves las barbas de tus vecinos arder, pon las tuyas en remojo, dicen los abuelos. Si el primer mundo se agarra la cabeza con un sistema de salud de punta, la prudencia en Venezuela debería ser mayor por todas nuestras carencias estructurales.







