Los Duros de matar de nuestro fútbol Parte II

 

En esta columna vamos con el breve paso por aquellos futbolistas que se han destacado en nuestro fútbol y que pasado los 32 años, donde muchos empiezan a descender de manera considerada su curva talentosa aquejada por los trajines de viajes, entrenamientos diarios, lesiones y en ocasiones por no llevar una vida tan ordenadas en ese “entrenamiento invisible”, el más importante para que su productividad deportiva sea tan añeja como el buen vino.

 

Tras haber repasado en mi columna pasada los más duros de matar del Grupo B, el nombre que más salta a la vista en la llave A es sin duda el de Richard Blanco. Al “Avioncito” todavía le queda gasolina en el tanque para seguir volando y dejando registros impresionantes en nuestro fútbol, que lo convierte en leyenda local, en un referente dentro y fuera de la cancha. A sus casi 39 años de edad se ha erigido como uno de los máximos artilleros de la temporada 2020, denominada como “normalización” por el tema del Covid, que llegó a pararle el trote a la competencia y su vuelta ha sido estresante, pero no para él, que lleva 20 partidos (entre el torneo que se disputó hasta marzo y que quedó borrado y la competencia actual) y nueve goles, una media de 0.45 tantos por partido.

 

Hablar de Richard es sinónimo de gol, no ha parado de marcar, ni siquiera cuando tuvo la única oportunidad de jugar en el exterior, por allá en el 2012 con el O’Higgins, con el que marcó seis goles en medio año de competición, lo que salta la pregunta, ¿Por qué no pudo consolidarse y volver a jugar fuera del país nuevamente, cuando se cansó de hacer goles en cada plaza y equipo al que acudió? Con más de 350 partidos a sus hombros y más de 170 goles, nunca ha sido goleador en una campaña en primera división, pero siempre ha sido garantía de aportar una media importante de goles.

 

Y si tomamos en cuenta sus últimas cinco campañas, las que la mayoría de los futbolistas empiezan a decaer por la edad, ha marcado 69 tantos, un promedio de 14 anotaciones por año. Y parece que cerca de los 39 pudiera lograr su primer título de goleo, que comparte con Edder Farías con ocho goles. Mejor dicho, el Zlatan Ibrahimovic venezolano, manteniendo la distancia, no vaya a ser que algunos lectores malinterpreten mis palabras y me caigan a palo por semejante comparación.

 

Pero no solo Blanco aportó experiencia, sino que Mineros, uno que ha apostado mucho en los juveniles, también cuenta con un gran grupo de veteranos que respalden a los chamos, como el caso del portero Edgar Pérez (33), Julio “Taca” Machado (38) y Ely Valderrey (34), quienes disputaron muchos partidos y minutos. También está Ángel Farías, aunque apenas jugó un duelo.

 

Como hay goleadores hay porteros, esos que marcan época en nuestro fútbol, que se ha caracterizado por tener grandes guardametas. Uno de ellos, aunque no está activo en la actualidad, no por deseos de él ni por ningún otro tema que no sea por la no participación del Zulia FC en la presente competición, no deja de ser uno de los más consistentes en la posición más malagradecida del fútbol, la que menos valor le dan y la que atajadas como la del “1” pueden también dar títulos. Se trata de José Leonardo Morales, un tipo que en julio cumplió 42 años y hasta el 8 de marzo mostraba unos reflejos felinos vigentes. Con más de 300 partidos en la primera división de Venezuela, aún le pudiera quedar galones para batallar y dejar aprendizajes a los nuevos valores que nunca se deben rendir, cuando tienen el sueño de triunfar.

 

Otro cuarentón en el arco es Carlos Salazar, sin dudas otro guerrero que ha dado mucho en nuestro fútbol desde su posición y que solo una lesión le paró el ritmo que traía con el Deportivo Lara, en el que está consolidado desde el 2017, disputando más de 100 partidos con el club rojinegro hasta el pasado 24 de noviembre, cuando tuvo que abandonar la cancha al 34’, dándole su lugar a Luis Curiel. Campeón en el 2016, siempre ha sido garantía en el arco y ya tiene más de 300 partidos de primera división a sus hombros. Contó en el rojinegro con el respaldo de otros treintones, como Jonathan España (32), quien resurgió en los partidos en los últimos treinta días, Cesar Iván González (33), el “Peluche” o Javier García (33), este último siempre de gran aporte y el que más minutos disfrutó.

 

Deportivo La Guaira disputará el título absoluto con Deportivo Táchira de la mano de jóvenes valores, pero sobre todo de experimentados, desde la portería con el argentino Gabriel Santilli, que a sus 36 años ha sido garantía en los 13 partidos que disputó de manera completa, encajando 8 goles y dejando su arco en cero 7 veces, mientras en el ataque Charlis Ortiz (34) y especialmente Aquiles Ocanto (32) se han encargado de aportar los goles, con el segundo de ellos anotando siete tantos en el torneo normalización, que lo tienen entre los goleadores del torneo, a falta de disputar la final. De igual manera el también argentino Martín García ha aportado.

 

El histórico Academia Puerto Cabello que clasificó a la Sudamericana cuenta también con una buena cantidad de figuras que aunque ya entran en cierta edad que pueden descender su curva, siguen aportando. Gleider Caro y Mayker González (ambos con 32 años), Héctor Noguera (33), el argentino Gustavo Ascona (33, aunque lejos de su nivel mostrado el año pasado con el club, donde marcó 12 goles y en este ni uno) y hasta el mismo Emilio Rentería, quien solo ha disputado un puñado de minutos, pero que con su experiencia puede ayudar a los chicos a crecer más.

 

Yaracuyanos contó este año con otro guerrero de mil batallas, con el atacante Armando Maita, que a sus 39 años aportó dos goles en 17 partidos, en 12 de ellos como titular, así como Carlos “La Turbina” Yánez (33) y el siempre rendidor Yanez Alexis Ángulo (36), dueño absoluto del arco. En Estudiantes de Mérida aparecen José Manuel Manríquez y el colombiano Wilson Mena con 33 años, mientras que Christian Flores con 32 fueron esos escuderos que apoyaron la labor fundamental que hizo el mayor de todos, Jesús “Chiki” Meza, quien a sus 34 años se echó el equipo a los hombros.

 

Atlético Venezuela tuvo al a uno de los goleadores del campeonato (a la espera de lo que haga Aquiles Ocanto en la final), con Edder Farías, que a sus 32 años se cargó el ataque del equipo, además, fue el futbolista que más tantos anotó en el año con 12, incluyendo cuatro en el torneo apertura, que luego fueron cancelados y no se tomaron en cuenta para la competición. En defensa Grenddy Perozo (34) fue un fijo y en la mitad de la cancha otra gran figura con Jesús «La Pulga» Gómez, quien a sus 36 años le aportó cinco presentaciones. Trujillanos FC con sus problemas dirigenciales, contó con solo dos futbolistas mayores de 30 años, siendo Manuel Granados el mayor de todos con 31, siendo obviamente uno de los que más partidos y minutos vio. En Carabobo FC estuvieron Edward Bracho y Jesús “Patoncito” González como los más experimentados, ambos con 33 años.