Tony Carrasco: “La UCV tiene un gran potencial para hacer un club profesional”

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La UCV volverá pisar una cancha como equipo de la primera división en 2021, luego de lograr ascenso en la AC2. La última vez que estuvo en la categoría de oro fue en la temporada 1987-88. Pero ¿Cómo fue esa época para el primer campeón de Venezuela? ¿Qué representaba este elenco para el torneo local en esos años? ¿Cuáles eran las rutinas de un estudiante-jugador? ¿Dejó alguna lección para esta nueva etapa del cuadro universitario en el máximo circuito? Todas estas preguntas las responde para Balonazos el periodista Tony Carrasca. quien fuese portero de ese equipo, mientras sacaba su carrera en Comunicación Social.

 

“En aquella época la UCV regresó al fútbol profesional en 1985-86, luego de un vacío en el que el equipo había desaparecido luego de haber sido el primer campeón de Venezuela. Regresó a la segunda división”, explicó Carracos que se incorporó con el equipo en primera división y debutó a los 18 años contra Estudiantes de Mérida, en el estadio Soto Rosa. El periodista llegó del San Ignacio Loyola, luego de ser captado en unos Juvines.

 

El ex portero los define como “un equipo semiprofesional”, debido a los problemas económicos que vivió el elenco. A pesar de no tener recursos, la institución logró mezclar un grupo de jugadores veteranos de otros clubes con un grupo de jóvenes de la universidad, muchos desconocidos para ese momento. Hicieron una buena campaña y se mantuvieron. En el segundo año el equipo se asentó más e incorporó más a la comunidad universitaria, además de pactar con buenos sponsors. Esto vino de la mano con el trabajo del DT Jair Dos Santos y la ventaja de ser el único equipo que contaba con un estadio propio. La plantilla se reforzó con el brasileño Zica, además futbolistas de corta edad como José Hernández (ex DT de la Vinotinto sub-20) o Carlos “Cayoyo” Domínguez.

 

“Se hizo un equipo bastante sólido. Ese segundo y tercer año estuvimos en la mitad de la tabla, incluso esa segunda temporada clasificamos al hexagonal. Nos llamaban el equipo ‘matagigantes’ porque enfrentábamos a las potencias del momento como eran Táchira, Marítimo, Caracas, o Mineros, y nunca desentonamos”, recordó Carrasco. Pero los problemas económicos erosionaron los planes y las deudas se acumularon. “En lo particular, antes que terminara la temporada di un paso al costado. Quizás fue un poco de rebeldía y de liderazgo, para que se mejoraran las cosas. Me fui al Deportivo Italia. En ese par de meses el equipo estaba muy mal, dio hasta un forfait y desapareció prácticamente”, comentó el periodista.

 

 

¡U-U- UCV!

 

En una época donde el aficionado al fútbol en la capital estaba más relacionado con las colonias de emigrantes y el Caracas no había construido el capital social, que logró 20 años después. Pero la “Casa que vence las sombras” tuvo su hinchada fiel. “La mayoría del público eran estudiantes de la universidad (…) Logramos tener una barra con el famoso canto: “U-U-UCV”. Muy constante en cada uno de los partidos”, aseguró Carrasco.

 

El proyecto no se comercializó de mejor manera, porque el equipo era de la universidad. Aunque Carrasco tenía la propuesta de que los estudiantes se hicieran socios y con un aporte mínimo de forma anual tuvieran acceso a entradas gratis. La mayoría respondió afirmativamente en las encuestas de la época. Pero esa idea no llegó concretarse. Esto no evitó que el estadio Olímpico se llenara con las visitas del Marítimo y Deportivo Táchira, aunque en esos partidos la UCV no era tan local.

 

“Cuando se jugaban contra los equipos claves, Marítimo y Deportivo Táchira, el estadio se llenaba. Había una asistencia de tres cuartos de las gradas en el torneo local, que hoy en día es difícil. Hay fotos de ese estadio repleto. Pero la curiosidad es que, a pesar de ser locales, muchas veces jugamos de visitantes, porque estaba repleto de aficionados del Marítimo”, rememoró. Esos partidos contra los aurinegros o elenco de raíces portuguesas significaban un respiro en lo económico para el equipo, por lo que se recaudaba en taquilla.

 

¿Reconocían a los jugadores dentro de la universidad? “Solo la gente apegada al fútbol. Tampoco es que era un boom universitario en los pasillos ni mucho menos, pero sí la gente sabia del equipo que estaba en profesional. Reconocían algunos jugadores más referentes. Pero la verdad es que se pudo hacer mejores cosas. Hubo potencial para desarrollar mucho esto, pero fue más en la retórica, que en la práctica”, explicó el periodista. También recordó que eran apoyados por los otros estudiantes que practicaban disciplinas deportivas como atletismo, natación o fútbol sala. Tanto en los entrenamientos como en los partidos, los respaldaban y había camaradería entre los deportistas.

 

 

Exámenes y balones

 

La vida de un estudiante y atleta de alto rendimiento está más asociado a los Estados Unidos, pero Carrasco pudo experimentarlo con el cuadro tricolor. “Viví mis mejores momentos en la UCV. Fue a donde me di a conocer para después llegar a la selección nacional. Le debo mucho, no solo al equipo, sino a toda la universidad propiamente. Saqué mi carrera bien en los cinco años, pero sí tuve la necesidad de pedir permisos por ausencias. La mayoría de los profesores y a través de la dirección de deporte siempre me apoyaron. Nunca me negaron una oportunidad cuando fui convocado a la selección o cuando viajaba con el equipo, que pudiese coincidir con un examen o una clase importante”, dijo el periodista, sobre esa flexibilidad de la casa de estudios, que le permitió a él y a otros representar la universidad y seguir con sus estudios.

 

Carrasco también recordó los viajes a San Cristóbal, que eran por tierra por temas económicos y muchas veces en los buses de la universidad. Salían los sábados en la noche para llegar el domingo de madrugada. Luego de disputar el encuentro, emprendían el trayecto de retorno.  “Pasábamos por una pollera, donde comíamos y luego seguíamos toda esa expedición para llegar a Caracas, durante toda la noche. Recuerdo muchas veces llegar a las 4 am a Caracas y directo a la UCV,  aunque algunos se quedaban en Plaza Venezuela, donde los buscaban. Algunos otros estudiantes y yo, muchas veces, ese lunes teníamos un examen importante o que no podíamos faltar”, indicó el ex portero.

 

¿Cómo hacía en esos casos? “Jair Dos Santos nos abría el vestuario y me queda acostado en los bancos donde nos cambiábamos, repasando la materia para el examen o dormía un poco. Para a las 7 am ir a presentar. Eso se repetía muchas veces. Esa era la vida universitaria y de futbolista. Era una bonita experiencia, porque, aunque parece muy duro yo no salía de ese recinto. Hacia mis entrenamientos y mi vida social ahí, a pesar de que uno tenía su casa donde dormía, era como estar en un campus de una universidad del extranjero”, comentó Caracas, que resumió esa etapa de la UCV en dos palabras: “Valiente y aguerrida”.

 

 

La nueva UCV

 

“El equipo desaparece, pero con un grupo de personalidades, donde estaba yo, logramos rescatar la institución en 2012 con la Asociación Civil UCV FC y el equipo volvió por segunda. Se habló con la universidad para que permitiera comercializarlo y así nace la actual UCV, que luego va cambiando de dueños y este año logra el ascenso”, explicó el presentador de Meridiano Televisión. Esta promoción la esperaba desde “hace mucho tiempo”, incluso estuvo muy cerca del equipo cuando quedó a un gol de subir de la mano de Edson Rodríguez, con quien compartió como jugador en Marítimo. “Edson (Rodríguez) me invitó a dar unas palabras de motivación a los muchachos en el camerino, antes de los partidos finales en ese momento”, reveló Carrasco.

 

De esta forma la UCV vuelve por tercera vez a la primera división, pero en esta etapa más moderna. De su paso como jugador y ahora con experiencia en las lides dirigenciales, para Carrasco lo más importante en estos momentos es tener un proyecto. “Que los dueños actuales y dirigentes de la UCV entiendan que no es un equipo fútbol solamente que va a participar en la primera división. La UCV tiene el potencial más grande de Venezuela para hacer un club profesional, con socios, con estructuras, para utilizar toda esa comunidad universitaria. ¿Quieres un nutricionista? Te vas a la Escuela de Nutrición. ¿Quieres un psicólogo para los jugadores? Tienes la facultad de Psicología. ¿Quieres comunicadores sociales? Los tienes ahí. Lo que necesites lo tienes en la propia universidad”, reflexionó el ex portero, que mantiene su visión de entradas gratuitas para los estudiantes.

 

El periodista redondeó: “Se debe tener esa organización para que se mantenga la defensa universitaria, porque si bien es cierto que ahora funciona de manera independiente, todavía mantiene los colores, la estrella y la identidad de la máxima casa de estudios. Es un patrimonio nacional y tiene los colores de Venezuela. Eso es algo que se debe conservar”.

 

También comentó que la nueva directiva debería tomar en cuenta a los que hicieron vida en el pasado en la UCV FC y que sean parte de la imagen del club. “Que se puedan mezclar las épocas, daría cierta solidez, porque al fanático de hoy debe conocer a los que estuvimos e hicimos historia en esta institución”, concluyó Carrasco.