La generación perjudicada: los nacidos entre 2001 y 2002

 

Luis Vílchez/ @lvilchez8.- La pandemia de la COVID-19 le dio otra estocada al fútbol menor antes de culminar el año. Si bien la ciencia logró conseguir una vacuna en tiempo récord, la logística de su traslado y la aparición de una nueva cepa en Gran Bretaña encendió de nuevo las alarmas. Como una medida de seguridad y de prevención la FIFA canceló los mundiales juveniles (sub-20 y sub-17) pautados para 2021, en Indonesia y Perú respectivamente. Luego la Conmebol hizo lo propio con los Sudamericanos. Si bien el ente rector del fútbol suramericano se plantea realizar los torneos en el segundo semestre del próximo año, estos serán sin un cupo a una Copa del Mundo. ¿Los perjudicados? Los nacidos entre 2001 y 2002, una generación interesante que se quedó sin opciones del premio mayor.

 

Pero previo a la pandemia este grupo de jugadores se vio desfavorecido por una norma que era el mejor aliado de las categorías menores. En el año 2016 y luego del Torneo Adecuación 2015, la Liga Futve tuvo como años de la norma a los nacidos en: 1997, 1998, 1999 y 2000, siempre y cuando haya cumplido ya los 16 años. Pero desde 2017 hasta 2019 los años fueron: 1999, 2000 y 2001 (también los 2002 y 2003 cuando cumplieran 16 años). Mucho tiempo de juego para los que vinieron al mundo en 1999 y 2000, pero en detrimento de los 2001 y 2002.

 

En un 2020 convulso la norma había cambiado para los juveniles fueran de los años: 2001, 2002, 2003, 2004, cuando haya cumplido 16 años. El inconveniente fue que el campeonato solo duró siete jornadas antes de su suspensión y luego se realizó un Torneo Normalización de un poco más de dos meses. Aunque a favor tuvieron la posibilidad de ver minutos dos jugadores norma de forma obligatoria. Una decisión que favorecía su desarrollo y aliviaba las arcas de los clubes.

 

“La sub-20 es una categoría que le marca la carrera al futbolista”, así definió esta etapa José Hernández, ex entrenador de la Vinotinto sub-17 y sub-20. A esto le sumamos que en el ciclo de Rafael Dudamel se consiguió un subcampeonato del mundo (2017) en esa categoría, una de las mayores gestas, sino la más grande, del balompié criollo. Pero bajo las nuevas circunstancias serán los nacidos en 2003 lo que podrán soñar con ir al tercer Mundial de esa índole, luego de Egipto 2009 y Corea del Sur 2017.

 

 

¿Qué nombres representan esta camada 2001-02? En el patio están los: Anderson Contreras, Saul Guarirapa (Caracas), Jon Aramburu, Leonardo Mosquera, Jovanny Bolívar (Deportivo La Guaira), Andrés Ferro, Daniel Pérez y Abraham Bachille (Metropolitanos), Oscar Conde, Luifer Hernández, Matías Lacava (Academia Puerto Cabello), Carlos Vivas (Deportivo Táchira), Edson Rivas (Estudiantes de Mérida), Jean Franco Castillo, Bryan Castillo (Deportivo Lara), Darwin Matheus, José Serrano (Zamora)Héctor Maestre, Yorlen Cordero (Monagas)Pedro Álvarez, Yosmel Gil (Aragua) o Joantony Carmona (Trujillanos). Mientras que en el exterior se encuentran: Junior Paredes (Montevideo City, Uruguay), Jeizon Ramírez (Real Salt Lake, Estados Unidos), Jeriel de Santis (Boavista, Portugal), Fernando Gutiérrez (Atlético de Madrid, España) y Adrián Cova (El Ejido, España).

 

Si bien no hay un apellido que genere la ilusión que en su momento lo hizo la generación de 2005 con Alejandro Guerra, Luis Manuel Seijas o Ronald Vargas. Tampoco la de las dos anteriores a este torneo (2017 y 2019) con los Yeferson Soteldo, Yangel Herrera, Wuilker Faríñez, Cristian Casseres Jr, Samuel Sosa y Jan Carlos Hurtado; en este lote 2001-2002 hay una abundancia de talento inusitada. Capaz sin un claro referente con cartel de “crack” o de “diferente”, pero con profundidad en todas las posiciones. El estratega Martin Carrillo tendrá mucho de dónde escoger para armar un equipo que su mejor jugador sea el colectivo, como bien hizo con Trujillanos.

 

Ese Sudamericano servirá como una vitrina para una generación que la pandemia y la extensión, hasta en tres ocasiones, del año de la norma los ha perjudicado. Un último empujón para emigrar y terminar de formarse en un destino idóneo. Que sus actuaciones con la casaca de la vinotinto les permita escoger lo deportivo como principal criterio de selección y no lo económico, en donde la crisis del país ha hecho que las segundas divisiones de la CONCACAF sean vistas como buena opción.

 

¿Para el futuro? Llegará el momento que la ilusión recaerá en los Ángelo Lucena (Portuguesa), Yerson Chacón (Deportivo Táchira), Gabriel Reyes (GV Maracay) o Telasco Segovia (Lara), todos nacidos en 2003 y que pueden foguearse en el próximo torneo continental, para luego competir de cara a Indonesia 2023.