Grenddy Perozo y Juan García nos cuentan anécdotas del primer triunfo en la altura de La Paz

Luis Vílchez @lvilchez8.- Una de las fechas que quedarán escritas con letras de oro en el libro de la historia de la Vinotinto siempre será ese 6 de junio de 2009, cuando el combinado patrio venció (0-1) a Bolivia en la altura de La Paz. Este jueves 3 de junio, Venezuela se vuelve a medir por eliminatorias contra la Verde en la búsqueda de su segundo triunfo en ese país. Para recordar lo que fue esa preparación en ciclo de César Farías, hoy entrenador del cuadro boliviano, Balonazos charló con Juan García Rivas y Grenddy Perozo, ambos titulares en ese encuentro, donde Marcelo Moreno Martins (expulsado al final del cotejo) erró un penal a los 22 minutos y a los 10 minutos de ese falló, Ronald Riveros hizo un autogol, provocado por un centro de Luis Manuel Seijas. Todo esto con un grupo que se preparó durante más de un mes entre Mucuchíes (Mérida), Ecuador y La Paz, porque hubo otro grupo que enfrentó a Uruguay en el segundo partido de esa doble fecha.
La altura desde la zaga
“Fue una preparación metódica y se cuidaron 100 por ciento de los detalles. Nunca antes creo que una selección se había capacitado tantos días para un partido en La Paz, porque no hay mucho tiempo, sobre todo para los jugadores que hacen vida afuera. Por eso se decidió hacer dos grupos”, explicó Perozo (28/02/1986). El central del Monagas agregó: “La prensa y el ámbito futbolístico no pensaban que fuéramos a sacar un resultado positivo. Hoy (miércoles 2 de junio) viendo la alineación, había 4 juveniles que venían de clasificar al Mundial (sub-20 de Egipto). También estaba Juan García que tenía 39 años y (Luis Manuel) Seijas creo que venía de una lesión. Pero pudimos lograr algo que ningún otro grupo ha podido hacer”.
La lupa estuvo en la preparación física, para sostener el ritmo de juego en La Paz, y mucho en la parte táctica. También se trabajó el tema de la pelota, porque en la altura de se mueve mucho. “Recuerdo que nos pusieron hasta tapabocas en los entrenamientos, sobre todo en las primeras partes y en las entradas en calor. Con altura y con tapabocas, el oxígeno no entraba por ningún lado. Había momentos de agobio que te lo quería quitar, pero afuera no había mucho oxígeno. Imagínate a los límites que llevamos nuestro cuerpo para adaptarnos y tener las sensaciones que íbamos encontrar el día del partido”, comentó el zaguero del Monagas SC.

En el aspecto nutricional consumieron muchos frutos rojos y remolacha, para ayudar a subir la hemoglobina y que los glóbulos rojos circulen mucho más, además de comer bajo en sal. También recomendó comer poco el día del partido, porque debido a los efectos la altura puede generar pesadez o hasta vomitar. Todo esto para una preparación distinta a las pretemporadas que ha vivido en su carrera o el mes en Dallas para la copa América de 2011. “En esas ocasiones te alistas para un torneo, en ese momento fue para 90 minutos. Hubo jugadores que se prepararon todo ese mes, sufrieron igual que nosotros y no vieron acción. Fue una preparación diferente, porque en la altura es distinto, hay que vivirlo”.
La altura fue común para Perozo en el futuro, porque luego jugó en Sports Boys Warnes de Bolivia y ya “no le pegaba tanto”. Pero muchos no pueden dormir la noche anterior, sienten que les va a explotar la cabeza o vomitan. También aclaró que el horario de las 4 de la tarde no es casualidad. “En ese momento el consumo de oxígeno es mayor en la ciudad y hay menos en el ambiente. El clima también pega, porque La Paz es desierto y se te secan los labios. Tienes que consumir miel antes, durante y después del juego para evitar eso”, aseveró el zuliano
El “Káiser” hizo énfasis en el factor psicológico: “Nadie se va morir. La mente no te puede jugar mucho más allá, sabemos que hay ahogo, pero nadie ha fallecido ahí. Lo importante es recuperar lo más rápido después de los esfuerzos. Un equipo que se ayude muchísimo para sacar el partido”. Como central su labor en lo táctico fue estar muy pendiente de los balones largos y referenciar a Marcelo Moreno Martins, en ese momento estaba en Europa. “Tuvimos mucho trabajo con él, que aguantaba bien y peinaba balones”, soltó. La concentración tuvo que ser plena porque “los recoges balones también juegan con un balón en la mano, para pasarla y reponer rápido”. Todo esto aunado a que la pelota vuelta y hay remates de 35 0 40 metros, porque el esférico va a llegar.
En el momento del penalti de Martins recordó: “Cuando iba a patear, le gritábamos de todo. Cuando lo falló, le encimamos tres o cuatro a decirle de todo en la cara”. En un partido tan sufrido y con resultado inédito, ¿Cómo fue la celebración? “Se salían las lágrimas, también al profesor Lino (Alonso), que fue uno de los primeros en entrar en el campo. En la mitad de la cancha nos abrazamos y lloramos. Hubo esa sensación de que valió la pena, cuando teníamos todo en contra. Los que no jugaron y se prepararon igual, los veías celebrando con esa alegría. Esa sensación que brinda la Vinotinto, representar tu país y conseguir cosas históricas”, afirmó.
Con toda su experiencia, afirmó que, sin importar cómo te prepares, la altura te va a afectar. “Me tocó jugar muchas veces y en todas te pega, incluso a los jugadores locales le pega, solo que sus niveles de recuperación son más rápidos por estar adaptados. Mañana (jueves) cuando veas a los bolivianos después de un esfuerzo, van a estar ahogados, pero se recuperan más. De las veces que menos me pegó fue cuando estuvimos ese mes de preparación”, cerró.

La altura desde el frente de ataque
“Fue un mes y medio de preparación excelente, de alto nivel y exclusiva para ese partido, por eso creo que se consiguió ese resultado, pero nos pitaron un penal en los primeros minutos. Creo que si (Marcelo Moreno) Martins lo hubiese concretado, la historia hubiese sido distinta. Hubiésemos tenido que cambiar el sistema y todo lo planeado. Cuando lo erró, agarramos moral y nos dio un plus (…) En Premundial siempre se tiene una base para la competencia, pero el profesor César Farías decidió preparar un grupo solo para ese partido, con muchos jugadores de la sub-20”, explicó Juan García Rivas (16 /04/ 1970), el máximo goleador del balompié criollo.
Su convocatoria a sus 39 años generó muchas dudas en aquel momento. “Más allá de mis condiciones deportivas, había jugado en el Deportivo Pasto, donde hay altura, y venía de un buen momento con Zamora. En ese Clausura marqué 14 goles y andaba muy bien. Él pensó en mi experiencia, lo que había vivido en la altura y mi buena racha”, reflexionó el oriundo del estado bolívar. ¿Qué le pidió Farías? “No fueron indicaciones muy específicas, como teníamos una buena base física nos mandó a marcar en tres cuartos de cancha, porque cuando juegas en La Paz sueles regalar la mitad de la cancha. Me mandó como referente del área y que me metiera entre centrales, cuando tuviésemos el balón. Sin la posesión tenía que marcar, los primeros defensores somos los atacantes y ese día compartí dupla con Giancarlo Maldonado”, recordó.
¿Cómo se vive un partido a 3600 metros de altura como delantero? “Cuando te dicen que estas convocado para en La Paz… Empiezas a pensar de todo. Hay muchas maneras de proceder para el partido, llegar el mismo día o tres horas antes del juego, pero igual te pega. Probé todas fórmulas en Premundiales y en Libertadores, ninguna sirve [risas]. Jugar en la altura es complicado, no es un mito, porque no estás acostumbrado. Lo más importante es la fuerza mental”, dijo el “Lagarto”. Sobre la celebración al final y lo que significó su último encuentro como vinotinto, expuso: “Cuando terminó el partido me quedé con un grupo de jugadores en la mitad de la cancha, hablamos como 40 minutos y lo disfrutamos ahí (…) Para mi ese partido es lo máximo, fue mi despedida, sin saberlo, pero me fui a lo grande tras ganar en una cancha tan complicada.”







