El capitán Tomás Rincón sacó gala de la experiencia en la altura de La Paz

Luis Vílchez @lvilchez8.- Uno de los señalados en el inicio del Premundial rumbo a Catar 2022 ha sido Tomás Rincón (13/01/1988), capitán de la Vinotinto. La vara con la que se mide al ex jugador de la Juventus es alta, por todo lo que ha logrado en una dilatada carrera en Europa y por sus aportes al combinado patrio. No fueron pocos los que clamaron que pasará de la titularidad al rol de recambio; otros fueron más allá y llegaron a asomar que diera un paso al costado. El triunfo ante Chile dio argumentos de que podía haber un presente sin el “General”. Sin embargo, ante Bolivia fue uno de los pocos que salió menos tocado de un partido oscuro. Su experiencia aún es un valor que puede sumar y que una selección como la venezolana no se puede dar el lujo de prescindir.
No hay dudas que ha sido el comienzo de Premundial más flojo del tachirense, quien fuese una bandera en el ciclo de César Farías y que recogió la cinta de capitán luego del retiro de Juan Arango, pero, sin sentimentalismos, en su presentación ante Bolivia mostró su mejor cara bajo el mando de José Peseiro. Seguramente lo ayudó saber jugar en la altura, puesto que lo hizo dos veces en La Paz (2013 y 2015) y una en Quito, Ecuador (2016). Supo administrarse y manejarse de forma correcta con balón, en un partido que el colectivo quedó reprobado.
Para el portal de estadísticas Sofascore, el ex Deportivo Táchira tuvo uno de los mejores puntajes en Venezuela con un 7.1, solo por delante estuvieron Rómulo Otero y a Jhon Chancellor, ambos con 7.2 de ponderación. El volante tuvo 69 toques, de 47 pases acertó 42 (90%) y de los nueve balones largos que ensayó, completó ocho. Sus dos centros completados no tuvieron destino de un compañero y el único disparo que hizo no fue al marco. En lo defensivo, venció en siete de los 11 duelos que tuvo por el suelo y en la vía aérea ganó en el único choque que tuvo.

Entre otras estadísticas, completó dos pases claves (habilitaciones que terminan en remate), una de ellas a Fernando Aristeguieta. Completó cinco regates, no hizo faltas –cuando es propenso a ser amonestado– y recibió dos infracciones, una de ellas generó el tiro libre de Otero que desembocó en el gol de Chancellor. Asimismo, logró un despeje, pero tuvo 10 posesiones pérdidas, por lo que hay que ser comedido con su valoración. Mejoró con respecto a sus anteriores presentaciones y fue uno de los criollos que mejor se manejó en la altura, como indican las estadísticas, pero los mismos guarismos, aunado a lo visto en el cotejo, tampoco permiten decir que jugó un partidazo o un gran encuentro. Ni tan calvo, ni con dos pelucas.
En su mapa de calor se ve que hizo vida gran parte del partido recostado por izquierda (20 metros fuera del área), en el trivote que planteó Peseiro, y también grafican cómo Venezuela vivió el partido ante Bolivia más en propio campo. Otra señal de lo sufrido que fue el cotejo ante los dirigidos por César Farías. Con un margen de error finito y aún con la ausencia de Yangel Herrera, en una alineación realista no se ve la figura de Rincón fuera del once inicial ante Uruguay, en el estadio Olímpico (08/06).
Será la séptima vez que el tachirense enfrente a la Celeste por Premundial, a un historial que se le puede añadir un juego de Copa América (2016). No habrá altura, pero sí la necesidad de sumar. El brío e ímpetu de los Cristian Cásseres Jr y Junior Moreno serán clave para contrarrestar a los: Federico Valverde, Nicolás de la Cruz, Lucas Torreira, entre otros. Pero nunca está de más la experiencia y el peso de un jugador que disputa su cuarto Premundial y viene de jugar 36 partidos en la Serie A. La relación Rincón-Vinotinto, por el inexorable paso del tiempo, cada vez está más cerca de terminar; junto a Roberto Rosales y Salomón Rondón, seguramente estas eliminatorias son su último baile. Pero aún les quedan unos cuantos partidos y fútbol en sus tacos, que la Vinotinto tiene que aprovechar.







