La Vinotinto se mantiene en pie y con la frente en alto en la Copa América Brasil 2021

Luis Vílchez @lvilchez8.- ¿Qué le faltaba a este relato épico, digno de un documental de Amazon Prime, en lo que va de Copa América? Un gol en las postrimerías del encuentro. El mazazo de la lesión de Yangel Herrera no pesó en el estado anímico, pero, lo más importante, es que tampoco cambió la propuesta de atacar un poco más. Con el mismo esquema 1-4-5-1, pero con los volantes más suelto y un Edson Castillo en rol estelar, la Vinotinto le sacó un empate 2-2 a Ecuador, luego de ir dos veces por abajo en el marcador, en la tercera jornada de la Copa América Brasil 2021.
En esta ocasión no hubo tantos pasajes de salida en limpia por abajo, se buscó más a Fernando Aristeguieta, quien volvió tener un partido de desgaste hasta el 57’, cuando ingresó Sergio Córdova –sin lugar a dudas Peseiro ve a la “Pantera” como un “9” y no como un extremo, su posición natural. Otra razón por la que no se ensayó la construcción de juego es que pocas veces Venezuela tuvo el balón. Era parte del plan. Los centrales meridionales tenían libertad para conducir, pero luego les iban a morder los volantes, ya sea para robar o ensuciar la juega y forzar el error. Así se generaron varios contras, en las cual se incorporaban hasta tres mediocampistas junto al “Colorado”, muchas veces lanzados por Junior Moreno, que estuvo muy fino en el pase.
Antes de los 10 minutos, José “Brujo” Martínez pudo desbordar y llegar a línea de fondo, para hacer un pase de la muerte. La pelota le cayó a Cristian Cásseres Jr, pero su remate frontal fue bloqueado por un zaguero ecuatoriano. La más clara de Venezuela, hasta ese momento, en toda la Copa América. La pelota quieta también sufrió modificaciones y más allá del habitual cobró al primer palo de izquierda a derecha (una de esas pegó en el palo), que en una mal ejecutada desembocó en el gol de Gonzalo Plata, en el saque de esquina posterior al remate de Cásseres se vio una habitual de la pizarra de Peseiro: saque de esquina en corto, devolución al cobrado y centro al corazón del área (común en eliminatorias, pero que no se había visto en el certamen continental).

El peligro de los ecuatorianos, a diferencia del resto de los rivales, se concentró por la banda derecha de Venezuela. ¿Por qué no atacar el flanco más frágil de la Vinotinto? La razón fue Pervis Estupiñán, el lateral izquierdo de los meridionales y su arma más peligrosa. Por derecha también atacaron y generaron dolores de cabeza con Ángelo Preciado, pero esas conexiones entre Estupiñan, Eduard Preciado y Enner Valencia fueron veneno. En varias ocasiones los cabezazos se fueron desviados, pero Wuilker Faríñez tuvo que hacer dos milagros: primero ante Leonardo Campana, al 53’, y luego al 90’+6 de Plata, ambos de cabeza y bien direccionados los dos. Pero en el resto del partido el meta caraqueño no fue exigido, a diferencia del cotejo ante Colombia.
La otra manera de hacer daño del Tri fue la pelota quieta, que a lo largo de todo el torneo ha paralizado los corazones de la afición criolla. El primer tanto ecuatoriano llega tras varios cabezazos dentro del área, primero Piero Hincapié, luego Moisés Caicedo; Faríñez le logra detener el remate a Robert Arboleda, pero hay un rebote que favorece a Eduard Preciado. Mientras que el segundo fue un córner mal ejecutado, que ni Alexander González ni Yohan Cumana pudieron detener a Plata. Su disparo lo detuvo Wuilker, el rebote lo remató Christian Noboa, otra vez el balón le cayó a Plata y no falló. En ambas jugadas, derivadas de acciones a ABP, el rival pudo rematar varias veces dentro del área. Un aspecto a corregir.
Si de correcciones se habla, la labor de la defensa estuvo a la altura. El muchas veces criticado Luis Mago sigue a un buen nivel y lo demostró al minuto 28, al cortar de forma excelente un contragolpe. José Manuel Velázquez cayó de pie en el once inicial y tuvo otra gran actuación. El MVP del encuentro, Edson Castillo, no solo aportó en ofensiva, porque al 59’ realizó una barrida sensacional, dentro del área, para detener una internada de Estupiñán. Un box to box en toda regla, como su etapa en el Monagas de Silvio Rudman.







