Hasta cuando celebrar las alegrías ajenas

 

El estadio Maracana y Wenbley fueron los grandes focos del mundo el fin de semana, al verse titular a dos nuevos campeones del fútbol, en Río de Janeiro, Argentina con Lionel Messi de protagonista, se consagró Campeón de la CONMEBOL Copa América 2021 tras vencer en la final a Brasil por la mínima, mientras que en Londres Italia derrotó desde los tiros penal a Inglaterra en la Eurocopa 2020, consiguiendo así un nuevo título para la “Azzurra”.

 

Ambas selecciones terminan así con una sequía de títulos, Argentina que es uno de los equipos favoritos en la Copa América, en las Eliminatorias Sudamericanas y el Mundial, consigue titularse Campeón de la Copa luego de 28 años, la última vez que la ganó fue en 1993 ante México en Guayaquil.

 

El seleccionado italiano que ha comenzado con una nueva era, no ganaba una Eurocopa desde 1968, primer título en la competición que alzó al derrotar a Yugoslavia en Roma.

 

Ciertamente fue un fin de semana vibrante, lleno de expectativas, apuestas, ánimos;  de felicidad para los hinchas italianos como para los argentinos. Pero hasta cuando los venezolanos celebraremos con la alegría ajena.

 

Hasta cuando estaremos deseando con nostalgia lo que otros han conseguido, hasta cuándo tendremos el anhelo lejano de clasificarnos a una Copa del Mundo, hasta cuando veremos regresar a nuestra selección Vinotinto en la primera fase de la Copa América.

 

Hasta cuando los equipos de la Primera División del fútbol local así como la selección de mayor jugarán más a salir a no perder que a salir a ganar, porque hay mucha diferencia en salir a no perder, a qué vamos a ganar, porque así piensa los que hoy celebran un título, vamos a vencer, a derrotar, a “jugarnos la vida en la cancha”.

 

Hasta cuándo llegaremos solo a participar en la Copa Sudamericana, sin avanzar de la primera fase, sin conseguir nuevamente unos cuartos de finales de una Copa Libertadores.

 

Toda Venezuela fue feliz en la Copa América 2011 cuando llegamos a cuartos de final, Asimismo celebramos con gran orgullo la clasificación al primer Mundial de la Sub20, Egipto 2009, también se celebró el boleto al Mundial Sub17 de Emiratos Árabes Unidos.

 

Fuimos un país que se levantó a las 5:00 de la mañana para ver cada encuentro de la Selección Sub-20 en el Mundial Corea del Sur, que lloro de alegría cuando pasamos a la final del Sub20 del 2017, desbordándose de gente las calles de La Guaira y Caracas para recibir a los Subcampeones de ese Mundial.

 

Sin lugar a dudas hemos tenido grandes alegrías y celebraciones con las selecciones juveniles, y ni se diga con el fútbol femenino, uno de los grandes orgullos de Venezuela, Sin embargo los venezolanos están cansados de no poder celebrar con su selección mayor, con su “Vinotinto”, y que el sueño de ser de “talla mundial” no sea sólo un slogan, sino que sea una hecho, una realidad, porque desde hace rato todos quieren gritar las notas del Himno Nacional en un partido de la Copa Mundial.