El FutVe y el Juego: El análisis con el director técnico Jhonny Ferreira del Monagas SC

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- En Balonazos continuamos el seriado “El FutVe y el Juego”, con el fin de darle voz a los entrenadores y enfocar más la conversación futbolera a lo que pasa dentro de la cancha. En esta entrega se conversó con el estratega Jhonny Ferreira, actual director técnico del Monagas, club en el que su primera etapa ganó una estrella (2017). Cuenta con doce años en la primera división nacional, los primeros tres como asistente técnico en el Caracas FC, el resto en distintas etapas en el Carabobo FC y el cuadro azulgrana con entrenador principal.

 

El capitalino analizó los efectos de la pandemia de la Covid-19 en el balompié criollo, advirtió de los peligros de la inactividad en las categorías menores, dio sus impresiones sobre los estilos de juego que hay en la Liga FUTVE y la influencia de los inversionistas que desde hace una década apuestan por el torneo local. Ferreira también habló de la preparación de los entrenadores para llegar a un banquillo profesional. Un estratega que se curtió en las categorías menores de la capital y con la cantidad de partidos que significa eso al año (hasta 150 encuentros, si se suman las distintas categorías), lo que permitió mucho ensayo de lo bueno y lo malo. Con toda experiencia, que comprende participaciones en copas internacionales, hizo su radiografía del FutVe y de lo que se juega en la actualidad.

 

¿Cuánto cambió la pandemia al fútbol venezolano? Fue una experiencia compleja para todos los involucrados, para los directivos e inversionistas un golpe económico, que no fue solo a nivel nacional sino global. También significó una incertidumbre para los jugadores por el tiempo de inactividad. Esto ocasionó que los preparadores físicos se instruyeran más para el retorno correcto de la actividad. Mientras que al fanático le tocó resguardarse en la casa. Hay que reconocer el esfuerzo de la liga para que se transmitan todos los partidos, eso habla de lo que se quiere de cara al hincha, que no puede ir al estadio, pero tiene la posibilidad de estar cerca de su equipo desde la pantalla de la televisión.

 

Esto ha sido una pandemia desastrosa, que ha generado mucho dolor a los que la han sufrido en carne propia y ha costado muchas vidas. Está más controlada por las vacunas, aunque aún se corre con riesgos. Pero me parece que el golpe ha hecho que el fútbol se unifique. Lo que ha pasado a nivel de la Federación Venezolana de Fútbol y la Liga FUTVE, o los mismos jugadores y entrenadores. Se ha generado una unión y lo veo positivo. Se han dado pasos cónsonos y de crecimiento desde todo punto de vista. Se avizora un fútbol venezolano más sólido y de mayor calidad.

 

¿Ayuda al entrenador que transmitan todos los partidos? O con el trabajo de los analistas de videos ya se tenía el mecanismo para conocer a los rivales… Siempre estaban las herramientas. En Caracas (en su etapa como asistente técnico) tenías un departamento de video y las logísticas para hacer viajar al camarógrafo. Tenías transmisiones de Meridiano y de DirecTV, pero no la cantidad acorde, así que tenías que elaborar un plan estratégico para poder tener todo el material audiovisual que te acerque al análisis de los rivales, para luego entregárselo a los jugadores. Hoy el fútbol venezolano te da esa posibilidad con las cámaras de la televisión.

Aunque las mejores tomas son de las cámaras privadas, nosotros siempre tenemos unas adicionales para intentar ver desde diferentes tomas los movimientos tácticos y acciones que hace nuestro equipo. Pero la cámara de televisión te acerca mucho. Hoy si quieres analizar al rival de turno lo puedes tener desde la jornada 1 hasta la correspondiente. Es un gran aporte para todos. Primero para el producto, ya que lo pueden ver en el mundo. Cuando haya la apertura de los estadios vamos a ver más fanáticos en las gradas, porque la difusión ha sido algo especial. Nos contenta mucho.  

 

 

En una entrevista con el colega Tomy Argüelles, en su canal de Youtube, el entrenador Daniel Farías explicó que los dirigentes en Venezuela tienen más paciencia en los procesos de los entrenadores, a diferencia de otros países del continente. El DT opinaba que en el país las decisiones pasan por una persona y no por varias en juntas directivas, por lo cual la toma de decisiones es diferente. ¿Coincide en esa apreciación? Creo que sí. El dirigente del fútbol venezolano, en promedio, es joven y con conocimiento de fútbol, que es importante. A la hora de llegar a conclusiones y evaluar el rendimiento del equipo, te encuentras con un tren de inversionistas y el propietario que tienen capacidad de debatir de fútbol. Eso siempre va a ser un plus a que sean más o menos pacientes. Las decisiones siempre van a estar basadas en el fútbol, que es lo importante. Eso lo ha dado esta nueva generación (de directivos) que tienen unos años en el fútbol venezolano, haciendo crecer los equipos.

 

Nombras a Daniel Farías y te puedes fijar en el caso del Deportivo La Guaira, con todo lo que ha construido. Tienes también como ejemplos a Metropolitanos, la Academia Puerto Cabello y Monagas. Son la creación de campos de entrenamientos, casas club e inversión de años. Ahora tienes al Carabobo con nuevos inversionistas en pro de generar una institución. Cuando te pones de fondo a analizarlo es una ganancia al fútbol venezolano, al producto y a los jugadores. A que la disciplina tome el arraigo que ha tomado. Hoy el fútbol le lleva una gran ventaja al béisbol, que en un momento parecía inalcanzable.

 

Creo que hoy somos un país más futbolero que de beisbol, que, por supuesto, es nuestro deporte y como gente parte del fútbol también amamos el beisbol.  Pero la capacidad de este tren de dirigentes ha hecho crecer la disciplina y es una ganancia, sobre todo para esa generación de jóvenes que se están formando y tienen un futuro grandioso para realizarse en la vida (mediante el fútbol).

 

Habla de los jóvenes y como el fútbol ha desplazado el beisbol. Pero ¿Cómo ha visto el cambio de los juveniles? No es lo mismo el chamo de la norma que llegaba hace 10 años al Caracas que el que lo hace hoy al Monagas. Es una sociedad totalmente distinta, donde las redes sociales han modificado muchas conductas… No crea que sea solo de Caracas a Monagas. Es a nivel mundial. El alcance de las redes sociales, los videojuegos y todo lo que se genera a través de Internet ha hecho que el jugador se aleje de esa esencia natural que es el fútbol. Hoy vemos muchachos que se forman, se les dan todas las herramientas, pero tienes que inducirlos a ver fútbol. No son especialistas. Tienen una serie de opciones para recrearse en su tiempo de eso que lo alejan de ese jugador joven de antes, que vivía viendo fútbol, que era fanático de un club, que se desvivía. Que crecía, no solo de la mano de las categorías menores, sino de ver fútbol. Eso es una realidad que no existe, porque el futbolista tiene un montón de situaciones que lo alejan de eso.

 

Nos llamó la atención y lo hicimos ver dentro de nuestra estructura. Ese jugador tiene que entender y analizar de fútbol. Tenemos un proyecto de casa club al abrir las categorías menores de la sub-6 a sub-9, porque por la pandemia están cerradas y solo entrenan de la sub-13 en adelante, donde los grandes sean parte del proceso formativo de los más pequeños. Que todos se involucren al sentarse en una mesa, a saber, de la planificación y conocer el trabajo. Monitorear a esos entrenadores de categorías pequeñas, que los hagan acercarse al fútbol, no solo a las categorías que entrena o una específica, sino analizar todo lo que se debe enseñar. Todo esto nos va a ayudar para que el jugador vea más fútbol y llegue con esa riqueza a la de interpretar y analizar el juego.

 

 

Usted estuvo en categorías menores y muchas veces se habla de las deficiencias técnicas, como errores en el pase o perfiles, que llegan los jugadores a la primera división. Pero ¿Qué tan importante es enseñarle al jugador a entender el juego desde pequeño? Es vital. Todo lo que tiene que ver con las herramientas de base, con su capacidad técnica.  Con su formación estructural: física, psicológica y nutricional. Todo lo que es la preparación de alta competencia. Luego está la capacidad cognitiva, el poder hacer que un jugador sea más inteligente, que comprenda el juego, que piense más rápido, que resuelva situaciones correctas en el momento. Que va desde el entrenamiento hasta la interpretación en el partido.

 

Eso también lo estamos tratando de diseñar en nuestra casa club. Estamos consolidando alianzas estratégicas con colegios de la zona, donde el jugador se prepare. Que ese tiempo no esté invertido solo en conocer el juego, sino en su capacidad de crecer profesionalmente de la mano del estudio. Que a la larga vamos a tener jugadores pensantes, que puedan resolver los problemas que se presentan en un partido. Hemos analizado estructuras como las de Independiente del Valle  (Ecuador) y estamos tratando de construirlo, con nuestras diferencias. Monagas apunta al desarrollo de esos jugadores jóvenes, que sean integrales, se consoliden en el primer equipo, alarguen su carrera y puedan salir al exterior.

 

En el fútbol a nivel mundial es común ver la figura de un exjugador como entrenador. ¿Siente que en Venezuela se le da más espacios al estratega que se curte en las categorías menores y quema etapas hasta llegar al fútbol profesional, en muchos casos sin necesidad de haber sido futbolistas? He escuchado un proyecto de la Federación (Venezolana de Fútbol) que me motivó. Consiste en generar una universidad del fútbol, donde el entrenador pueda prepararse. Voy a dar a conocer dos situaciones completamente distintas que suceden en el entrenador y el árbitro venezolano. Hoy hay una camada de entrenadores, alrededor de los 40 años, que invirtió mucha plata en su preparación, en salir y conseguir todas las herramientas para poder formarse y llegar a la primera. Cada uno de ellos cuando llegó a la primera división cuando llegó al profesional lo hizo con conocimiento, con fundamentos y con base.

 

No ha sido la excepción, que la mayoría de ellos en poco tiempo logra estar en la palestra de la competencia. Eso es vital. Una camada de entrenadores venezolanos brillantes que tuvo una gran preparación. En los últimos años a ese entrenador de fútbol base le costó mucho salir a prepararse, ir a buscar esas herramientas para consolidarse. La intención que se tiene de generar una estructura para que el entrenador se pueda formar y llegue con conocimiento a un primer equipo es positivo. Con el ejemplo de los árbitros sucede lo mismo. Vemos a unos que están en el primer nivel de Sudamérica y luego otro grupo, que sabemos que le faltó preparación para lo que les venía. Es esa generación de relevo que ya actúa en la primera división.

 

El jugador tiene una ventaja gigante. Vive etapas y construye una experiencia a lo largo de su actuación dentro del campo. Pero luego viene una etapa completamente distinta. El entrenador es distinto al jugador. Pasa a manejar situaciones que no la haces cuando eres parte de un grupo, a diferencia de cuando eres la cabeza. Parte de una ventaja cuando ha podido tener una carrera exitosa, pero si la preparación no va de la mano, luego es muy difícil generar la credibilidad en un grupo de jugadores. El exfutbolista tiene un paso adelante con el que no jugó profesional, pero eso no te marca un destino, depende de una preparación correcta.

 

¿Qué estilo de fútbol estamos viendo, por lo menos en el grupo oriental? ¿Propositivo? ¿Conservador? Hay países como Paraguay que las formas de jugar son muy marcadas, ¿En Venezuela esas maneras de jugar son más heterogéneas u homogéneas entre los equipos? Hay una realidad y es que la mayoría de los jugadores que hemos podido exportar son, principalmente, jugadores rápidos de banda. Porque este es un fútbol de transiciones: que busca otorgar ciertos espacios, terminar presionando y luego hacer transiciones defensa-ataque. Eso lo pudiésemos marcar como un primer fundamento. Luego cambia, porque las regiones marcan una tendencia y no es de ahora. Eso es histórico.

 

En los Andes verás un juego más de posición en Estudiantes de Mérida y Deportivo Táchira. Tendrás un juego más aguerrido y de presión en los Llanos. Mientras que en la región central encuentras un jugador más integral. Es algo natural del país y el arraigo de cada una de las regiones. Creo que nosotros no tenemos una situación marcada. Vemos un Caracas que juega completamente distinto al de hace 10 años atrás. Es un equipo de más transiciones, juego directo, mucha velocidad y vértigo, a uno que era de posesiones de la pelota. Digo Caracas por hablar de un grande, que se adapta al momento y a lo que tiene. Lo que no vas a ver es a un Táchira en transiciones y juego directo, porque la región te invita a otra cosa. Lo que vive cada sector es diferente. Somos bastante homogéneos, pero tenemos diferentes formas de ver los equipos y los sistemas de juego.

 

¿Qué consecuencias puede tener las categorías menores debido a la prolongada inactividad en (Serie Élite no compite desde 2019)? Con toda honestidad es una preocupación enorme que las categorías menores no estén compitiendo y se lo hemos hecho saber a Nicolás (Fernández de Caleya, presidente del Monagas). Hemos podido rescatar las categorías de la sub-13 en adelante. Entrenan todos los días, con todos los protocolos de bioseguridad, brindándole herramientas para recuperar esos espacios perdidos. Pero al fútbol menor, aparte de lo que hemos hablado de los cambios en la sociedad y en redes sociales, le falta ese fútbol de calle. Todo se ha ido perdiendo.

 

Capaz no lo vas a ver en la inmediatez, con los que están cercanos a la primera división, pero si lo notarás en jugadores en están ese proceso de ser los próximos en subir. Hablo de los nacidos en 2005, 2006 y 2007. Están en un periodo básico para la preparación, que no la tienen y ahí hay un reto para todas las estructuras, de consolidar muchos más esa camada para que en el futuro no terminen perjudicados.

 

 

Con su experiencia como formador y contar con uno de los mejores laterales izquierdo del país, como es Oscar González. ¿Cómo es el proceso de formación de un lateral? Tenemos varios años en la búsqueda de uno de perfil izquierdo para la selección. Pero por derecha Roberto Rosales ya tiene 32 años. Diego “Cholo” Simeone llegó a decir “Lo más importante son los laterales, si tienes laterales buenos tienes muchas posibilidades. Si no, tienes dificultades”. ¿Cómo hace para tener laterales modernos? A nivel mundial es una posición cotizada, porque escasean. En el caso de los zurdos es normal porque son menos que los derechos. Luego depende de que tengan ese perfil, la vocación a la marca y que reúna las condiciones de ser un futbolista en la élite, que maneje una serie de situaciones en las diferentes fases del juego. Después ver si es un jugador más ofensivo, pero eso depende como lo visualices, aunque sí debe ser integral.

 

Digo con toda honestidad, Roberto (Rosales) para mi es uno de los mejores de este país y ha hecho un esfuerzo enorme para jugar de lateral izquierdo, pero no estoy de acuerdo. Sin ánimos de señalar o hablar de un entrenador u otro. Pero en Venezuela han pasado ciclos de laterales y no los hemos visto nunca en la selección nacional. Parte de lo que ha sucedido con el lateral en Venezuela es el scouteo. Para no hablar de Oscar (González), que para mí es el mejor lateral izquierdo del país, y no ventajoso porque lo dirijo; hoy se habla de (Daniel) Linárez de Estudiantes de Mérida. En la final que jugamos Caracas y Monagas, que salimos campeones, en el primer tiempo del partido en Olímpico fue Linárez, tirando centros y pasando.

 

Nunca estuvieron incluidos en módulos para verlos. Ese scouteo que te da una realidad, te va diciendo cosas. Pero no existió la intención de tener dos o tres laterales izquierdo del torneo que lo pudiésemos ver y adaptar. Eso ha terminado siendo un tabú. En el país hay laterales izquierdos, el tema es que tenemos que incluirlos, llevarlos y trabajarlos. Pero eso de jugar con perfil cambiado siempre me pareció un error. Existe el talento, que si le das la oportunidad puede estar o, capaz, no. La verdad es que hoy han tenido pocos procesos en selección y ni han sido convocados.