Un mercado de fichajes para la posteridad

En Europa la última gran emoción del mercado de fichajes fue el triple movimiento que involucraba a Saúl Nígez, Antoine Griezmann y Luuk de Jong. El primero al Chelsea, el segundo regresó al Atlético de Madrid y el último hizo las maletas de Sevilla al Barcelona. El 31 de agosto trajo sorpresas como el regreso de Radamel Falcao a España para fichar por el Rayo Vallecano o la llegada de la pieza que le faltaba a un verano inolvidable del PSG, un lateral izquierdo en la figura del internacional portugués Nuno Mendes. Mientras los fanáticos del Real Madrid lamieron sus heridas por no incorporar a Kylian Mbappé, con la llegada de Eduardo Camavinga, los venezolanos se comieron las uñas a la espera del próximo destino de ídolos vinotintos. Las noticias fueron positivas: Salomón Rondón regresó a la Premier League (una suerte de NBA del fútbol) con el Everton y Yangel Herrera se mantiene en la élite con el Espanyol de Barcelona.
El cuadro de la capital de Francia rompió el mercado con las llegadas de Lionel Messi, Sergio Ramos, Achraf Hakimi, Gianluigi Donnarumma (MVP de la Eurocopa), Georginio Wijnaldum y Nuno Mendes. El Manchester United dio un golpe en la mesa al repescar a Cristiano Ronaldo, en un verano donde también llegaron Jadon Sancho y Raphaël Varane. Al campeón de la Champions, Chelsea, solo le faltaba un “9” y trajo uno de los mejores del mundo: Romelu Lukaku. Manchester City quebró récords con los más de 100 millones que pagó por Jack Grealish.
El Bayern de Múnich hizo mercado en casa al sacarle dos piezas claves al RB Leipzig: Dayot Upamecano y Marcel Sabitzer. La Juventus hizo lo propio con Manuel Locatelli. Atlético de Madrid no se quedó atrás al comprar a Rodrigo de Paul. Y el lamento de la crisis económica de Barcelona no es tan doloroso con Memphis Depay, Sergio Agüero y Eric García. El Inter de Milán se reestructuró con Edin Džeko, Joaquín Correa, Hakan Çalhanoğlu y Denzel Dumfries. Los fanáticos del histórico AC Milan se ilusionan con el campeón del mundo Olivier Giroud y Tiémoué Bakayoko. Una locura lo que se vivió en el mercado estival y no por nada considerado el más apasionante de la historia. Más con el antecedente de pocas compras por los efectos de la pandemia.
Para los venezolanos fue agridulce y con mucha tensión hacia el final. Muchos medios ligaron el futuro de Salomón Rondón con equipos turcos. La presencia de su agente en Miami hizo especular un arribo a la MLS con el Inter de Miami, equipo de David Beckham. Pero al final se reencontrará con un entrenador que le cambió la carrera: Rafa Benítez, todo un campeón de la UEFA Champions League. El “Gladiador” a sus 31 años regresa a la élite. En el pasado queda su periplo por China, que tantas críticas levantó. Ahora competirá por ser el “9” del Everton con Dominic Calvert-Lewin, actualmente lesionado, ariete que le marcó a la Vinotinto en la final del Mundial sub-20 de Corea del Sur 2017.
De esos héroes de Corea del Sur no se sabía el destino de Yangel Herrera hasta última instancia. Una lesión complicó cesión a su nuevo destino por parte del Grupo City. Pero al final se mantendrá en España, donde ya estuvo con Huesca y Granada. Su destino es el Espanyol, donde hace no mucho estuvo Roberto Rosales. Estar un curso más en suelo hispano le permitirá optar a dejar de ser jugador extracomunitario, lo que abre su abanico de opciones a futuro. Muchos se le criticó al guaireño cuando fue sus clubes anteriores por no ser de élite, pero al final las silenció con rendimiento. Tiene apenas 23 años y se mantiene como el único proyecto de jugador de llegar a un club grande y asentarse en un mediano plazo.
En el expediente Roberto Rosales al AEK Larnaca (Chipre), poco se puede decir. Más de una década de muchísima regularidad, en la que jugó Champions League y en el Málaga compitió con Cristiano Ronaldo por ser los futbolistas con más minutos. Pero el ocaso de las tres R (Rosales, Rincón y Rondón) está a la vista. La biología no perdona, ni siquiera a estos tres pilares de la Vinotinto, que son los jugadores más importantes de la selección en el Siglo XXI, después de Juan Arango. El lateral es el primero que sale de los circuitos élites, aunque se mantiene en Europa. Rondón tuvo un relanzamiento y Tomás Rincón está en un punto medio al no poder salir a la Sampdoria. Los titulares para Ivan Juric, alumno de Gian Piero Gasperini y de gran labor en el Hellas Verona, son Rolando Mandragora y Saša Lukić en el Torino. Para el estratega croata el tachirense ya no es indiscutible, incluso puede quedar fuera de los cinco cambios.
Una grata noticia fue el salto de Eric Ramírez del DAC (Eslovaquia) al Dinamo de Kiev (Ucrania), el club donde surgió Andriy Shevchenko y le permitirá jugar en la Champions League. En este lado del charco también hubo movimientos interesantes en clave selección. Al finalizar su contrato en Brasil, Rómulo Otero se incorporó a Cruz Azul, vigente campeón de México. Mientras que, en suelo azteca, Fernando Aristeguieta cambió Mazatlán por Puebla, donde será dirigido por el argentino Nicolás Larcamón, un viejo conocido del balompié criollo por su paso en el Deportivo Anzoátegui.
Pero no todo fue color de rosa. En el momento que se escribe esta nota Wilker Ángel es un jugador libre, luego de ser regular un lustro en Akhmat Grozny de la primera división de Rusia. Luis Mago (U de Chile) y Alexander González (Málaga) tampoco lograron su cometido de cambiar de aires. Un choque con la realidad y lo ingrato que se le puede volver el mercado de fichajes a los talentos criollos. Los casos de Herrera y Rondón aún son la excepción.
Para lo que todo el planeta fue un mercado de verano inolvidable, en el caso los venezolanos chocamos con una amarga realidad. Esto va más allá del bendito peso del pasaporte. Es multifactorial, desde la calidad de los agentes de los jugadores (que tampoco se les puede pedir que sean Harry Potter), la verdadera valoración de nuestros futbolistas visto fuera del prisma del chovinismo, como la formación de estos jugadores (muchos llegan a la Liga Futve con muchas falencias), entre otras razones. Aún queda mucho camino por andar, para que alguno esos grandes movimientos sean protagonizados por uno de los nuestros, en próximas oportunidades.
No puedo cerrar estas líneas sin mandar un mensaje de solidaridad con todos los afectados por las lluvias en las últimas semanas. Es increíble como un país tropical sufre tanto por este fenómeno meteorológico, amén del cambio climático. Pasaba antes de 1998 y se mantiene en la actualidad. Es un gran trabajo que se tiene que hacer como nación para que las fuertes lluvias no sean más sinónimo de tragedia. Esperemos que llegue primero el día que los palos de agua nos pongan a rezar un rosario, antes que el día que un vinotinto se logre asentar en un club de élite. “El fútbol es la cosa más importante entre las cosas menos importantes”, como dijo Arrigo Sachi.







