Chile le metió el Pulgar en la llaga a la Selección Vinotinto en una noche gris en Santiago

Luis Vílchez @lvilchez8.- La anestesia del triunfo ante Ecuador duró poco, lo que pareció un oasis fue un espejismo. Chile desnudó todas las vergüenzas de una selección que clama tiempo de trabajo y que aún sufre en ser competitiva. El prestigio ganado se escurrió entre el Premundial pasado y el actual, como una botella de agua con una fisura. No pasa tanto por si faltaba Joel Graterol o José Romo, en lugar de un Wuilker Faríñez terrenal. Si se hicieron extrañar las diabluras de Yeferson Soteldo o la presencia en el área de Salomón Rondón.
Con el balón Chile pareció ir en moto y la Vinotinto en bicicleta. Cuando le tocó atacar al elenco criollo no supo por dónde entrarle a una Roja solidaria, donde Alexis Sánchez y Ben Brerenton se desgastaron al máximo. Sin tiempo de entrenar, de ensayo y error, más que un entrenador de “jerarquía”, si la Federación Venezolana de Fútbol quiere clasificar debe traer a un mago.
La lupa se posará en las jugadas ABP, donde se da la sangría de la selección nacional. El periodista Humberto Perozo sacó un dato lapidario. De los 15 goles que recibió Venezuela en la era de José Peseiro, entre eliminatorias y Copa América, tres fueron en tiros de esquina y uno de tiro libre. La cifra la compara con el interinato de Leo González, que, de las 13 dianas encajadas, tres fueron provenientes de un córner. No es para menos, porque el partido se decantó por el doblete de Erick Pulgar, de cabeza (18’ y 37’). En el primero cabecea solo en el corazón del área, cuando Eric Ramírez lo suelta –situación que le pasó contra Marquinhos. Luego un centro pasado bañó a Faríñez y Tomás Rincón, para que el hombre de la Fiorentina, marcara su primer doblete con los australes. Otros lamentaron que no se expulsara Luis Jiménez por una dura plancha a Adrián Martínez, en los primeros compases del partido.
González apostó a lo que le funcionó ante Ecuador: Faríñez; Ronald Hernández, Adrián Martínez, Nahuel Ferraresi, Oscar González; Rincón, José “Brujo” Martínez; Eduard Bello, Darwin Machis, Adalberto Peñaranda; Eric Ramírez. Pero Chile supo esperar cuando no tuvo el balón y ser eléctrico cuando lo recuperaba. Solo los desbordes de Oscar González y una proyección de Roberto Rosales llevaron algo de peligro al arco rival, aunada a la jugada de Ramírez, al 32’, cuando en una unipersonal le hace un túnel a Guillermo Maripán e intenta un pase al medio. Si bien Machís intentó, al 45+1’, su clásica jugada de enganchar hacia adentro y pegar, el primer remate franco de Venezuela fue al minuto 80, por intermedio de Fernando Aristeguieta.

Por su parte, Martin Lasarte apostó a su 4-3-2-1, que también le funcionó ante Paraguay, conformado por: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Maripán, Gary Medel, Sebastián Vegas; Arturo Vidal, Erick Pulgar, Diego Valdés; Sánchez, Jiménez; Brerenton. Pero al final hubo mucha movilidad, en la que Jiménez fue un enlace y Brerenton y Sánchez intercambiaban de bandas. Cuando el “Niño Maravilla” cayó por derecha fue indescifrable su conexión con Isla, una alianza de hace más de una década y aún letal. Cuando tuvieron la pelota la movieron de un lado a otro con muchísima velocidad y líneas bastantes de adelantadas. Valdés llegó como uno de los jugadores más resistidos por la prensa chilena y se fue aplaudido por todo el estadio, hasta por parte de Vidal. El hombre de Santos Laguna hizo olvidar que no estaba Charles Aránguiz.
Los locales, en un estadio repleto que rugió e hizo ondear centenares de banderas de Chile, supieron regular y esperar a Venezuela. Una jugada clara para escenificarlo fue cuando Martínez condujo desde propio campo hasta tres cuartos del área austral, combinó con Peñaranda, el de Las Palmas le devolvió y luego erró el pase atrás. Arenas movedizas en las inmediaciones del arco de Bravo donde las ideas se hundían. En un pase de Cristian Cásseres Jr. que controló mal Richard Celis nació una contra de Brerenton, que en potencia venció a Ferraresi, luego de correr medio campo. En el área fusiló a Faríñez en el primer palo y demostró por qué es uno de los goleadores del Championship, con 10 dianas con Blackburn Rovers. El muchacho de la película, que con su carisma tiene a la afición en el bolsillo y es cara de varias marcas. Una revancha tras estrellar un balón en un poste.
Ese tanto del inglés con madre chilena lo celebró Medel con un abrazo a Bravo donde se le leyó en los labios claramente el: “¡Vamos concha de su madre!”. Chile y su generación dorada daban un pase adelante para seguir en la lucha. Venezuela caía en la realidad de que era azaroso jugar a la calculadora en estas instancias del Premundial. Capaz la mejor postal fue esa jugada al 59’, cuando Rincón combinó con González, este con Ferreresi, que hizo un cambio de frente con Rosales, para devolver con Martínez y el central de La Guaira romper líneas con un pase vertical. Destellos, solo eso. Chispazos de un diamante en bruto que le falta mucho por pulir. Mientras tanto se tuvo que comer el “olé, olé, olé” de las gradas.
“Derrotas así son muy jodidas. Perdimos en esas pelotas paradas”, dijo Peñaranda, postpartido mientras mascaba la impotencia. En el país que espera soluciones mesiánicas y milagros económicos, del pensamiento mágico-religioso, el lema que debe inspirar es el: “A Dios rogando y con el mazo dando” o “ayúdate que yo te ayudaré”. También aplica la frase de Picasso: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. A la Vinotinto le queda un rato largo de transitar por el desierto, donde conseguirá alegrías esporádicas, pero solo con un plan claro podrá retomar el prestigio y la competitividad. Hacer que ir al Mundial deje de ser una fantasía a un objetivo. Tic tac. El tiempo corre y el traje de Cenicienta revolotea rebeldemente alrededor de la selección.







