Venezuela y la friendzone del resultado ante la selección de Ecuador en Quito

Luis Vílchez @lvilchez8.- La Vinotinto sorprendió a propios y extraños con el uso de la línea de cinco de entrada, que no se veía desde el ciclo de José Peseiro. Pero a diferencia de la Copa América, fue más parecida a la del choque contra Uruguay, en Eliminatorias, con carrileros libres. Un fallo puntual le dio a Ecuador la oportunidad de abrir el marcador, en encuentro trabado, donde muchas veces el mediocampo fue un trámite y los porteros no tuvieron un trabajo excesivo. Venezuela tuvo argumentos futbolísticos para no irse con las manos vacías de Quito. La sacó a bailar, fueron al cine, comieron y rieron, pero al final de la velada lo quisieron solo como amigos. Eso le pasó al elenco patrio en el estadio Rodrigo Paz Delgado.
Sin preparación para mitigar los efectos de la altura y las habituales bajas de Salomón Rondón, Josef Martínez, Yeferson Soteldo y Yangel Herrera, la selección nacional no llegaba en óptimas condiciones. Pero todo este proceso rumbo a Catar 2022 ha ido agarrado de la cintura de las vicisitudes. En el arco se estrenó en este Premundial Rafa Romo, el portero con más regularidad y con buen presente en Bélgica. La línea de tres fue conformada de derecha a izquierda: Yordan Osorio, Nahuel Ferraresi y Adrián Martínez. Ante las ausencias de Ronald Hernández y Oscar González, estuvieron Roberto Rosales y Daniel Carrillo (su debut como titular).
En la sala de máquinas la dupla Tomás Rincón con José “Brujo” Martínez. Por la derecha iba Darwin Machís, en la banda contraria Brayan Hurtado (otro que debutó como titular), en punta Eric Ramírez. Ecuador sí cumplió con lo que estaba en los papeles: 1-4-2-3. La experiencia de Alexander Domínguez en el arco. Línea de cuatro con Byron Castillo, Félix Torres, Piero Hincapie y Christian Cruz. Un doble cinco de manual con Carlos Gruezo y Moises Caicedo. Gonzalo Plata (derecha) y Ayrton Preciado (izquierda) por las bandas, mientras que de enganche Jeremy Sarmiento, la novedad que manejaba la presa meridional. Solo en punta Djorkaeff Reasco.

Lo planteado por González agarró a contrapié a Ecuador en una jugada que sirvió mientras Rosales tuvo gasolina. Cambio de frente de Rincón al caraqueño bien abierto en banda. Casi siempre recibió solo. Una conexión que desde el minuto tres Venezuela aprovechó con un centro-remate del ex Málaga, que tuvo que tapar Domínguez. Luego al 19 un centro pasado de Rosales lo recogió Brayan Hurtado, que recentró y Machís no llegó por muy poco.
Venezuela no vivió en área propia e intentaba presionar arriba, con los riesgos que acarreaba. Como al minuto 20, cuando Reasco logró girarse y sacar un remate. Si bien el biotipo de Ramírez es una invitación a los trazos largos, la premisa fue salir por abajo. Con puntos altos como Osorio, al 10’, que rompió líneas en conducción y casi en el mediocampo conectó con Machis. Y sus lunares cuando Adrián Martínez trasladaba de más y ocasionaba pérdidas delicadas, un ejemplo fue al minuto 24’, que ese error desembocó en un ataque ecuatoriano que el “Brujo” cortó con una falta en la frontal del área. De ñapa, el zuliano vio la amarilla que evitará que esté ante Perú.
La ocasión más clara de la Vinotinto fue al minuto 28, en una pérdida no forzada de Ecuador en el mediocampo, que recuperó Brayan Hurtado. El ex Mineros conectó con Rincón que pisó área y activó a Eric Ramírez. El espigado delantero pivoteó y, de espalda, cedió a su costado donde entraba solo Machís. El hombre del Granada no sacudió de primera, sino que enganchó y remató de zurda (su pierna menos hábil), el remate se fue desviado. El oriundo de Tucupita estuvo muy activo y luego al 53’ tuvo otro disparo, de una falta que él mismo consiguió, pero también pasó cerca.
Un tiro libre desbloqueó todo para Ecuador y la pelota quieta fue otro atajo para hacerle daño a Venezuela. Más allá de que en la rueda de prensa posterior al encuentro, Leo González y Tomás Rincón destacaron que el cambio de la marca hombre a hombre, a una zonal corrigió la sangría. El primer error es de Yordan Osorio es perderle la marca de Piero Hincapié. Increíblemente en la foto se ve como el zaguero del Bayer Leverkusen logra dar un testarazo entre los tres centrales. Para colmo de males, Romo no sale de la mejor manera y queda retratado en la postal del tanto. Aunque el oriundo de Turén, al 50’, detuvo de buena forma un chute de Sarmiento, dentro del área.

Ecuador hizo sus cambios, pero con el pasar de los minutos se enamoró del 1-0 y retrocedieron metros en el campo. Un calendario que solo les deja dos partidos de local (Argentina y Brasil), debió influir en pensamiento tan conservado. Las modificaciones de González movieron a Machís donde es más letal, la banda izquierda. Por derecha ingresó Jefferson Savarino por un Brayan Hurtado, que demostró que aún está verde, pero su pasado en procesos de selección y su presente en Chile invitan a apostar por su talento. Junior Moreno dio salida a un “Brujo” tocado.
Jan Carlos Hurtado aportó un remate fuera del área, pero no mucho más que Ramírez. Mientras que Jefre Vargas le dio otro ímpetu a una banda derecha que había menguado con el cansancio de Rosales. Los pocos minutos de Luis “Cariaco” González fueron testimoniales. Mientras más se acercaba el cierre, los meridionales más reculaban, como si el partido fuese en Caracas y no en Quito. Como si el colista fuesen los meridionales y no ocuparan la tercera casilla de la tabla detrás de Brasil y Argentina.
Poco se entendió el no ingreso de Cristian Cásseres o Eduard Bello para ir a una línea de cuatro o que Moreno terminara como único cinco, mientras que Rincón era casi un extremo por izquierda. El partido del tachirense fue tan redondo, que, en el agregado, ganó un cuerpo a cuerpo, llegó a línea de fondo y lanzó un centro atrás, pero no consiguió destinatarios. Previamente Adrián Martínez y Osorio ganaron duelos por arriba en saques de esquina. Y un centro de costado se le escurrió a Domínguez, pero Vargas no pudo capitalizar más esa acción.

En el debate estéril de los merecimientos, Venezuela no debió irse con las manos vacías. En un Premundial que cada visita fue una visita al dentista o un rosario de errores pueriles en defensa, lo de Quito auguraba una goleada por la diferencia en la tabla y la mala preparación para la altura. Pero no, Ecuador, al igual que Perú, en Lima, tuvieron escalofríos. Un consuelo frágil cuando se ve que la selección va embalada a hilar su segundo Premundial en el foso.
A la selección la friendzonearon en Quito. Hizo muchas cosas bien. La llevó al cine a ver la película taquillera, comieron sushi, fueron a bailar a la disco del momento y se rieron toda la velada. Pero a la hora de firmar el contrato, le dijeron que más allá de amigos, nada. Ecuador, con muy poquito, quedó como el galán de la jornada. Sin tiempo de ahogar las penas en la barra de bar o comiendo helado mientras ve Netflix, la Vinotinto debe sacar ánimo, de donde no lo hay, para el juego ante Perú. El partido llamado a sumar, presupuestado antes de iniciar esta doble fecha FIFA, así el soundtrack del elenco patrio sea una canción de Sin Banderas y este sea el Premundial del despecho y la nostalgia (para no caer en el uso de términos soeces).







