La Vinotinto de los bolsillos rotos le dio un nuevo aliento a Perú en el cierre del 2021

Luis Vílchez @lvichez8.- El camerino de Perú bailó al ritmo de “Pepas” de Farruko en un estadio Olímpico con muchas camisas del elenco inca. En la rueda de prensa Christian Cueva se mostró extrañado por la situación de Venezuela y dijo que merecía más, pero de inmediato aclaró que el fútbol es de puntos y no de méritos. Mientras la Vinotinto deambula con los harapos del traje de Cenicienta, que desempacó del baúl del olvido en las eliminatorias de Rusia 2018, se le cae el prestigio de sus bolsillos rotos. Un equipo aspirina que ahora revitalizó a la tropa de Ricardo Gareca, que no ganaba desde hace 24 años en territorio criollo.
Brasil y Argentina sacaron su boleto a Catar, mientras Ecuador se relame con la posibilidad de concretarlo en pocos partidos. El resto saca cuentas en las calculadoras, algunos con números más rebuscados como es el caso de Paraguay. Pero Venezuela desde hace rato lo único que contabiliza son lamentos y tragos amargos. Otro encuentro que no mereció irse con las manos vacías, una frase que dejó de ser un consuelo y ahora es una tortura. En un concurso de belleza se llevaría la banda de Miss Simpatía, pero nunca la corona. Una insana costumbre de nadar para morir en la orilla. El esfuerzo sin recompensa en el arco rival.
Desde el interinato de Leo González la selección nacional se soltó a jugar más y se implementó un 4-2-3-1. En esta ocasión no fue la excepción. En el arco retornó Wuilker Faríñez, en medio de la rotación de guardametas. Fueron titulares los laterales habituales de Leo González, que regresaban de sanción: Ronald Hernández, por derecha, y Oscar González, por izquierda. La dupla de centrales solicitada: Yordan Osorio y Nahuel Ferrerasi. En el medio campo Tomás Rincón acompañado por Junior Moreno, sustituto de José “Brujo” Martínez”. De enganche Luis “Cariaco” González, por derecha Jefferson Savarino y por izquierda Darwin Machís, ambos extremos en sus bandas naturales. Fernando Aristeguieta como punta de lanza. En el papel un cuadro bastante competitivo.
En los primeros minutos cumplió esa premisa, con dos acciones de Machis en los primeros tres minutos que cedió con “Cariaco” González. En la primera no pudo rematar y en la segunda se le fue desviado el disparo al “10” del Junior. Perú respondió rápido con un centro de Luis Advíncula, que luego de un par de rebotes fue al córner. En un encuentro donde los centrales tuvieron facilidades para conducir, sin tanta presión alta, sino a los volantes. Un cotejo de mucha fricción (32 faltas, 18 por parte de los locales), donde los incas tomaban la vía rápida al arco rival y Venezuela amasaba el esférico. Al final la Vinotinto tuvo un 60% de posesión, en donde en la segunda mitad fue más pronunciada porque registró un 66 por ciento.

La seguridad que auguraba la dupla Osorio y Ferraresi no fue tal, era la primera vez que compartían juntos en línea de cuatro y no fue una buena primera impresión. A los 14 minutos, Osorio dejó picar mal un balón y André Carrillo casi vacuna, pero Faríñez estuvo atento. Tan solo tres minutos después Perú desnudó la gran falencia en este cotejo: las transiciones defensivas. En una contra se combinaron Christian Cueva, Gianluca Lapadula y Carrillo, de izquierda a derecha. La “Culebra” se inventó un centro con rosca y globeado desde dentro área y Lapadula cabeceó en el área chica, sí, en el área chica. Una diana de las que pocos se ven. Que desnudo los problemas en el retroceso y cómo el equipo se partió en las contras de Perú.
Los locales respondieron con un pase filtrado de Hernández al “Colorado” que no llegó y aún no ha podido marcar un gol oficial (eliminatorias o Copa América) con la selección. El ex Caracas tuvo otra opción, luego de una gran jugada de Rincón, que se asoció, pisó área, llegó a línea de fondo y lanzó un centro. El delantero del Puebla la conectó de cabeza, pero fue a las manos de Pedro Gallese. En el segundo tiempo, bajó de pecho un cambio de frente de Osorio y de primera sacudió con un remate, todo fuera del área, pero el tiro fue desviado. El “Vikingo” hizo su trabajo de pivotear, pero le faltó pesó en el área. Cuando se ve el parado táctico promedio de Sofascore, tanto Machís como “Caricaco” están por delante de él en el campo. Cuando no están Salomón Rondón o Josef Martínez el gol se pone caro y solo ha podido marcar Eric.
La selección no solo espera el gol de sus centrodelanteros, sino el gran partido de Jefferson Savarino con la casaca Vinotinto. Lo mejor del zuliano fue su entendimiento en la banda derecha con Hernández, que daba amplitud. Entre tantos centros del ex Zamora, al 51’, llegó el ansiado gol con una buena habilitación al segundo palo, Aristeguieta y “Cariaco” arrastraron la marca, por detrás llegó Machis solo para conectar y cobrar. De inmediato, Luis González tuvo un mano a mano y optó por picarla, el remate se fue muy desviado. El sucrense no tuvo un partido lúcido y solo tuvo una buena conexión con Savarino.
En pocos toques Perú generaba peligro, incluso al inicio del complemento Oscar González tuvo que temporizar a Cueva en un contragolpe que se iba solo. Miguel Trauco dio un aviso con remate al poste en otra transición defensiva de escalofríos. Mismo contexto, pero en esta ocasión Hernández cortó con una falta en la frontal del área. “Aladino” la aprovechó con ayuda de un rebote en Aristeguieta y la pelota se coló a Faríñez. Poco que hacer para el meta de Lens, que al 84’ tapó otro remate para mantener la ilusión viva.

Un centro de Osorio se estrelló en la mano de Trauco, que el árbitro Bruno Arleu decretó penal. Sin un cobrador definido de penales, la pelota la tomó Machis. Pedro Gallese se vistió de héroe y lo detuvo con una gran volada a su lado derecho. Segundo penal que malogró la Vinotinto en este Premundial junto al de Yangel Herrera contra Paraguay. Solo marcó Yeferson Soteldo, para maquillar un resultado ante Argentina y con el valor estético de picarla. El colmo de males se dio con la lesión de Eduard Bello, que no fue ni amarilla para Luis Abram. A puertas del mercado que le puede cambiar la vida al ex Carabobo y una pieza que debe ser importante rumbo a 2026, se da ese infortunio.
Desde la pizarra González quiso agitar las cosas y cambió el 4-2-3-1 por un 4-4-2 con Eric Ramírez y Jan Carlos Hurtado de doble punta. Por los costados Brayan Hurtado y Machís, que logró sacar un buen remate al 90’+1 que volvió a tapar Gallese. “Tuvimos ocasiones claras e hicimos mérito”, dijo el jugador del Granada, luego del partido. Pero no pudieron superar al meta del Orlando City y una Perú que no se sonrojó con cerrar el partido con una línea de cinco. Los tres puntos le valen tener la clasificación al Mundial en sus manos.
Los incas cierran el año con alegría, tras quitarle una de las pocas estadísticas positivas que tenía la selección nacional. La Vinotinto está atrapada en el siglo XX y a diferencia del ciclo pasado, no hay subcampeonato del mundo que levante los ánimos. Con el traje de Cenicienta vaga por los puentes y las calles de este Premundial. Mientras el resto en bicicletas o carros aún corren por cumplir con su sueño mundialista, en un vecindario Conmebol igualado por abajo. El “Boom Vinotinto” se diluye, la casa construida se ha derrumbado por las guerras en las oficinas y al igual que el Chavo del 8 se vive en un barril. Cada partido es un encuentro en el que el prestigio se escurre por los bolsillos rotos. Que se pierden puntos sin querer queriendo, por fallos puntuales.
Leo González le metió el pecho a las balas e hizo lo que pudo en ese Everest particular que es levantar a la selección. Pero no basta con un entrenador, ni el compromiso de los jugadores, el orden en los despachos, la emoción de los hinchas o de una prensa (que cada vez se pelea más entre ellos) crítica. Para reconstruir lo perdido hace falta trabajar y mucho. En caso de no cambiar la situación, el próximo récord que se puede romper es perder ante Bolivia de local, un equipo que no gana de visita desde 1993, justamente ante la Vinotinto. ¿Cuándo termina este Premundial? Por favor, que sea pronto.







