Los primeros retos del ciclo de José Néstor Pékerman en la Selección Vinotinto

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- La Venezuela futbolera recuperó la ilusión con la designación de José Néstor Pékerman como el nuevo seleccionador nacional. Si bien en su primer contacto con la prensa dejó claro que no hay espacios para inmediatismo y su llegada va de la mano de un proyecto a largo plazo que apunta a 2026, en Balonazos enumeramos uno de los tantos retos que tendrá que resolver en la Vinotinto absoluta, en las categorías menores es un capítulo aparte.

 

El runrún de actos de indisciplina y la apatía a las convocatorias fue una herida más en un camerino lleno de cicatrices. Desde el cimbronazo que significó la etapa de Noel Sanvicente, donde inició la temporada de cartas, para luego pasar a la etapa de Rafael Dudamel que navegó con paz gran parte de su estancia, hasta la renuncia de Josef Martínez y su entredicho con los capitanes Salomón Rondón y Tomás Rincón. Con José Peseiro todo parecía saneado, pero luego en el interinato de Leo González se dio la salida de Yeferson Soteldo por “molestías físicas”, antes del partido ante Ecuador, aunque al regresar a Toronto jugó sin problemas.

 

También está el comentario de Rondón en Instagram al responderle a un seguidor en medio de una diatriba, en la que se nombraba Soltedo, y escribió: “Pobre de ti cuando se te caiga un ídolo”. Muchos conflictos, varias epístolas y los mismos jugadores. El argentino tendrá que buscar una paz duradera en un vestuario bravo para avanzar, ya que en los últimos intentos de apagar el incendio no han sido suficientes y la llama vuelve a flamear.

 

En el ciclo de Dudamel inició un proceso de recambio generacional con los subcampeones del mundo sub-20, que le dieron continuidad Peseiro y González. A diferencia de Chile, Paraguay o Perú que han sufrido para conseguir un relevo de calidad. Un elemento que ha sido un hándicap a la hora de la Roja y la Albirroja de buscar entrenadores, ya que, a pesar de buenas ofertas económicas, no han podido concretar la opción A o B que han buscado. Sin lugar a duda la materia prima criolla fue determinante en la decisión de Pékerman.

 

En el interinato hubo otra certeza al solventar el sempiterno inconveniente del lateral izquierdo con la presencia de Óscar González y Daniel Carrillo. Aunque se inició una rotación de porteros entre Wuilker Faríñez, Joel Graterol y Rafa Romo. En el arco lo mejor es mantener una estabilidad y le tocará a Pékerman escoger a su número 1 para lo inmediato y el camino a 2026. Otra tara que arrastra el combinado patrio es no consolidar una dupla de centrales.

 

Ni Dudamel, ni Peseiro ni González pudieron lograr una de esas duplas que saliera de memoria como Oswaldo Vizcarrondo-Fernando Amorebieta o la Rey-Cichero. Muchas veces por lesiones y sanciones. Ante Perú no tuvieron su mejor actuación Yordan Osorio y Nahuel Ferraresi, pero son los mejores prospectos. Con el permiso de Christian Makoun uno de los pocos zagueros zurdos junto Luis Mago y Mikel Villanueva. En el camino también se perdió esa herramienta en ataque y ese sello competitivo en defensa que fue la pelota detenida, extraviada desde la etapa de César Farías. Con el técnico lusitano se anotaron goles por esa vía, pero las pelotas cruzadas fueron un calvario.

 

En un proceso con miras a 2026 será interesante la gestión de las 3Rs: Rosales, Rincón y Rondón. Todos por encima de los 30 años. ¿Abrirles la puerta de salida o convencerlos de aportar en un rol no tan protagónico? Sea cual sea la decisión se les debe dar una despedida a la altura de lo que han significado en la Vinotinto, posiblemente los mejores en sus puestos de toda la historia. Repetir un adiós de una leyenda como Juan Arango sería un despropósito y la enésima afrenta a la memoria del balompié local.

 

El tema de Rondón es interesante, porque la brecha con los: Fernando Aitsteguieta, Jhonder Cádiz, Sergio Córdova, Jan Carlos Hurtado, Daniel Pérez y Eric Ramírez es muy amplia aún. El caso de Josef es diferente porque si ha demostrado tener gol con la selección, pero es un perfil totalmente diferente. Los “9” natos no es una posición que se produzca a raudales y se nota en la importación de la Liga Futve. Aquí no hay un Hernán Crespo o un Radamel Falcao. Pero mucho dependerá de lo que quiera jugar Pékerman, que en Argentina y en Colombia ha tenido un estilo propositivo.

 

Otra seña de identidad del argentino ha sido el uso de enganches: Juan Román Riquelme y James Rodríguez. En Venezuela se cuenta con Juan Pablo Añor, el único enganche puro. Rómulo Otero se puede encasillar en ese perfil, pero se ha visto más por fuera. Lo que es una realidad es que la mejor línea que tiene la selección son los extremos: Jefferson Savarino, Yeferson Soteldo, Darwin Machís, Jhon Murillo, Eduard Bello y Otero. Una conclusión del seriado el Futve y el Juego es que el estilo que predomina en el torneo local es de transiciones rápidas más que de equipos de posesión de pelota. ¿Pékerman se adaptará a esa realidad o transformará ese sentir de los jugadores para generar un fútbol más asociativo? Se verá en el camino.

 

Lo cierto es que para todo esto necesitará tiempo y trabajo. En un mundo ideal la sede de la selección debería estar en tierra firme, pero no es el caso. A pesar del hecho que la situación país complica las logísticas a Margarita, el Centro Nacional de Alto Rendimiento tiene poco que envidiarles a otros predios. Ni Peseiro ni González pudieron usarlo. Una infraestructura de esa magnitud no puede ser más un elefante blanco y transformarse en el búnker de Pékerman. Ahí debe sembrarse la semilla que todo el país espera que se cosechen frutos en 2026.  Aparte de los mencionados habrá muchos más restos, pero la trayectoria del argentino y la conformación de su cuerpo técnico (Fernando Batista, Leandro Cufré y Patricio Camps) generan la confianza de que podrán salir adelante con apoyo y paciencia.