Todos salieron campeones del Olímpico: gesta de muchos, gloria para todos

Víctor Sánchez Valdivieso @vesanchezv – Desde que el fútbol nacional es profesional – año 1957 hasta el presente – ninguna de sus instancias decisivas había contado con la proyección, la emoción y el morbo que tuvo la Gran Final del sábado 11 de diciembre de 2021 entre Deportivo Táchira y Caracas Fútbol Club. Una de las grandes rivalidades del balompié sudamericano disputaba cuál sería el equipo campeón de la campaña 2021, a los pies de El Ávila y sobre el engramado del septuagenario Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela.
Aunque la batalla por la gloria fue disputada por atigrados y capitalinos en el terreno de juego, fuera de ella se libró otras de consideración en el partido más importante del año. La Liga FUTVE trabajó con antelación y esfuerzo para darle brillo a la final más vista de su historia – dentro del país y fuera de ella – donde la seguridad debía borrar los cuestionamientos que salieron en las últimas semanas “La violencia no será parte del espectáculo” era una frase que debía revalidarse en la realidad y en la práctica.
Con el sol inclinándose hacia el lado oeste de la urbe fundada en 1567, los espacios aledaños a la tricentenaria UCV se llenaban de almas entusiastas de aire libre que olvidaron por un momento la pandemia que aún los acecha. Unos iban al Clásico del béisbol profesional entre Leones y Navegantes que se jugaba en el Universitario, pero miles, miles de ellos acudían felices al “Clásico Moderno del FutVe” para ver al Caracas de color rojo y negro, el de más títulos como el felino selvático del bate y el guante.

“Primera vez que le ganan al béisbol” destacó un posible comprador a un vendedor ambulante que montó en su improvisado stand de la parroquia universitaria algunas camisas del Caracas y Magallanes como muchas casacas de los Rojos del Ávila y de La Vinotinto que esperan seguir exhibiéndose para el próximo año pese a los rumores de mudanza a otra ciudad y otro estadio.
Separados en distancia y en cerco policial en ascenso, los hinchas de los clubes finalistas se pusieron al frente en calor y circunstancias de vivir una final en vivo. Los del Caracas amortiguaron la caminata hasta la Plaza Simón Bolívar con los cánticos de siempre, los del Deportivo Táchira haciendo un peregrinaje más largo que comenzó en San Cristóbal, con escala en Plaza Venezuela y destino final el Olímpico. El cansancio no hizo mella en los brincos, cantos y sonoridad aurinegras.
Aún con la celebración en el aire de los jóvenes avileños monarcas de la Liga Futve Junior, de a poco comenzaron a llenarse las tribunas y gradas: Hombres, mujeres, niños uniformados de futbolistas comenzaron a llenar el estadio mientras las hinchadas rivales se hacían sentir en los accesos del recinto universitario. Cerca de la hora, casi con el arribo de los equipos a la UCV, las barras de ambos finalistas comenzaban con su lucha de fuerza en los asientos de concreto duro, frío y gris.
Si había alguna posibilidad de grescas antes del silbatazo inicial del partido – las misma fue disipada con música urbana, con reggaetón y si era preciso con gaitas. El popurrí de canciones célebres en torno a un furruco o una tambora convirtió al Olímpico en bien pensado espacio para disfrutar a la “reina del nuestro folklore”, por frescos minutos, el estadio se volvió un “Obelisco” para los tachirenses o un “Poliedro” para los capitalinos. Todos contoneándose con el sabor zuliano de siempre, mientras la logística, la seguridad y la televisión ajustaban los últimos detalles.

La emoción de los presentes, que comenzó a subir con los equipos entrando en calor en el césped, alcanzó su mayor efusividad con la entrada de los veintidós titulares al terreno de juego, con la vistosidad de una puesta de escena ajustada a la fiesta más importante del año y bajo el brillo de unos fuegos artificiales que no dejó a nadie indiferente, ni siquiera a los fanáticos del béisbol presentes en la cercanía. El canto del “Gloria al Bravo Pueblo” hizo hervir de emoción a los 14 mil afortunados espectadores.
Durante tres horas todos los presentes dieron lo mejor de sí para salir bien airosos de un capítulo histórico en el balompié nacional: atigrados atacaban por las bandas, los capitalinos por el centro, las hinchadas por los extremos, la fuerza pública en la pista del atletismo, la televisión desde las casetas, los medios desde la tribuna. Todos siendo testigo de una rivalidad que no pudo definirse en el primer o segundo tiempo, primer o segunda prórroga. La paridad presente hizo que todo se definiera en la lotería de los penales, esa que nadie le gusta pero que todos disfrutan.
La marea “roja” comenzó a descender con la pelota detenida y con la que chocó en el palo horizontal del pórtico izquierdo ucevista, las aurinegras comenzaron a sonar más fuertes con los cuatro balones que entraron en las redes, el último, el de Marlon “Meñique” Fernández generó un estallido de alegría en el lado oeste y en toda la frontera: Deportivo Táchira venció en los penales y se consagró campeón absoluto de futve por novena ocasión desde 1974.
Mientras los jugadores del Carrusel Amarillo iban a celebrar junto a su fanaticada la consecución de la estrella, solo uno de ellos se quedó en el centro del campo, más por la alegría que por cansancio físico: era Edgar Pérez Greco que hacia realidad el sueño prometido a su familia – en especial a su abuelo Gaetano Greco – de quedar campeón con el equipo de sus amores, del que salió a jugar posiblemente una última vez y por la cual lucho en 35 ocasiones este año. Su celebración fue la de todos, en esos momentos de dicha aurinegra en el feudo de su valeroso rival.
Mientras el festejo tenía ribetes amarillos y negros, la fanaticada local abandonó el estadio en silencio, lamentando lo que pudo y no fue, el titulo trece que no llegó este año. Sin embargo, mantuvo el respeto como premisa, el civismo como promesa cumplida en un pacto de caballeros. Con tristeza, hubo valor para reconocer las virtudes del ganador y de su fanaticada en paz y sin sobresaltos camino a casa en una jornada histórica para el fútbol venezolano donde todas las partes involucradas cumplieron y ganaron.







