Carlos De Castro perdió la batalla, pero se ganó el cielo

 

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Este lunes 16 de febrero, tras dos semanas con estado complicado por el accidente que sufriera junto con sus compañeros de equipo en Estudiantes de Mérida, el futbolista uruguayo Carlos De Castro perdió el partido más importante, pero se ganó el cielo, donde seguro irá a reforzar a partir de ahora la zaga celestial, con la esperanza de que su partida nunca sea olvidada en el fútbol venezolano, del que fue uno de los buenos extranjeros que han jugado en Primera División, pero siempre fue una mejor persona.

 

Nacido el 19 de abril de 1979 en Montevideo, Uruguay; el defensor de 1.86 mts de altura inició su carrera deportiva profesional a la edad de 21 años en el Miramar Misiones de su país, con el que se desempeñó hasta el 2006 (seis temporadas), para luego tener unas pasantías por Deportes Melipilla (Chile) en 2007, pasando por San José de Bolivia en el 2008 y el Thrasyvoulos FC en Grecia en la campaña 2008-2009. Al año siguiente tendría su primera experiencia en Venezuela con Estudiantes de Mérida.

 

Fue solo una temporada, puesto que en la 2010-2011 vestiría los colores del Xelajú en Guatemala y Cesar Vallejo de la Primera División de Perú, con el que fue consecuente, sumando hasta 26 partidos y 2.297 minutos, marcando un gol. Buenos números que llamaron la atención de nuevo al cuadro académico para un regreso la campaña 2011-2012, sin sospechar que ya no partiría más del club, con el que vivió sus últimos cuatro años de carrera hasta que hoy se apagara su luz.

 

En esta segunda etapa con el rojiblanco vivió grandes momentos, destacando entre sus ocho goles marcados (fueron diez en total, tras los dos primeros en su año debut en Venezuela) el que le hiciera el 3 de marzo del 2013, al minuto 90 a Deportivo Táchira, para que Estudiantes no solo se quedara con el Clásico Andino (victoria en Mérida 1-0 con ese tanto), sino que también encaminara su permanencia que estaba en riesgo.

 

No solo era titular indiscutible del Rojiblanco, sino que además se constituyó en su capitán, mandando con propiedad, pero sin autoritarismo, puesto que gozaba del cariño y aprecio de sus compañeros, pero más aún de sus propios rivales, quienes les respetaban por su caballerosidad dentro y fuera del campo. De igual manera su afición con nada que reprocharle le extrañará y le tendrá siempre en el corazón, recordándole como otros grandes jugadores que partieron accidentalmente.

 

Su viaje desgraciado a San Felipe era significativo, por representar su juego 100 en el académico en esta segunda etapa (sin contar su primera temporada, antes de jugar en Guatemala y Perú, por lo que superó esa cifra con creces), 99 juegos disputados, de los cuales en 98 lo hizo como titular, sumando 8761 minutos en esas cuatro temporadas en la hermosa ciudad de Mérida.

 

Deja un legado importante y una profunda tristeza en nuestro fútbol venezolano, a la espera que eventos tan desafortunados como estos nunca más sucedan, aunque se quiera o no todos estamos expuestos a pasar en algún momento por situaciones delicadas, tocándole a él vivirla y a sus familiares ahora sufrir esta irreparable pérdida.

 

Luto en el fútbol nacional
Son muchas las voces que lamentan profundamente el fallecimiento de este gran jugador, desde dirigentes, entrenadores, jugadores, medios de comunicación y fanaticadas de todos el país se han expresado en una sola dirección, la del dolor y luto por su partida, a la espera que sus familiares y ahora ex compañeros puedan superar este dolor irreparable.

 

Comenzando con el gobernador de Mérida, Alexis Ramírez quien en la red social manifestó el dolor profundo por el fallecimiento del futbolista, a sabiendas de la importancia que tenía en el equipo al que defendió en sus últimos cuatro años de carrera profesional; declarando que “Lamento Profundamente el Fallecimiento de nuestro capitán del @EstudiantesMEFC Carlos De Castro. Fuerza a su esposa, hijos y familiares”.

 

El presidente de El Vigía FC, Nelson Contreras; cuyo equipo es con el que más habría rivalizado en el terreno de juego por la rivalidad deportiva existente en el estado Mérida; señaló en su cuenta twitter “siento profundamente la muerte de Carlos de castro además de ser un gran jugador era una excelente persona, fuerza a su esposa e hijos y a Estudiantes en tan duro y triste momento”.

 

De igual manera dejaron su sentir entrenadores como Rafael Dudamel, “jugador que supo rendir siempre en su calidad de importado”, e incluso futbolistas tanto del país como del exterior, como Juan Guerra o Fernando Aristeguieta, quienes pese a estar muy distantes dejaron sentir su pesar por su partida; así como también lo hicieron los clubes en sus redes sociales, desde la Primera División, como la Segunda y Tercera Categoría, además de los distintos medios de comunicación locales, regionales y nacionales.

 

Es sin duda un sentimiento compartido, el del dolor y la esperanza de ver un fútbol venezolano con mejor calidad, que les brinda mayores atenciones a sus futbolistas y miembros en general de cada una de las plantillas que forman parte de sus sistemas de competiciones. Por lo pronto será un hasta luego para Carlos De Castro, con el mayor de los deseos que su alma pueda descansar en paz, en el nombre del señor.