Se disipa la niebla de guerra

«Cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan”, reza un proverbio africano. Las guerras intestinas por la Federación Venezolana de Fútbol, desatadas luego del FIFA Gate hicieron que el balompié nacional involucionara. La paz que augura la elección de Laureano González en 2017 no fue tal. Las luchas por el trono de hierro espichó poco a poco el balón. Salvo episodios como el subcampeonato del mundo sub-20 –capaz la mayor gesta de esta disciplina hasta los momentos– los resultados han sido similares a los obtenidos en el siglo XX, al pre Boom Vinotinto, a la época de la Cenicienta. A la nueva junta parece disiparse la niebla de guerra y dejar la confusión, luego de tantos años de conflictos.
En un país acostumbrados a las promesas rotas, Jorge Giménez cumplió con su palabra y trajo un entrenador de jerarquía: José Néstor Pekerman, casi nada. El DT con mejores pergaminos al frente de la Vinotinto, una opinión que es prácticamente unánime. ¿El costo? Por lo visto darle las llaves de la casa a Pascual Lezcano, nuevo manager general de la selección. Con el pasar de los días se verá hasta dónde llegará su poder y que legado dejarán sus decisiones. También la FVF ha tenido un auge en marketing con marcas como Yummy App y Diablitos Underwood. Incluso una alianza de prestigio con UNICEF y las ganas de demostrar transparencia mediante un proceso de consultoría y auditoría con EY Venezuela. Al César lo que es del César.
Nada de esto suena mal, sumado a su intención de sumar a las otras 12 asociaciones que no apoyaron su plancha (Fútbol Unido), mediante un recorrido al país. Algo común en la política de la nación desde que lo hiciera José Manuel “El Mocho Hernández” en el siglo XIX, en su campaña contra Ignacio Andrade por la presidencia. Que todo el fútbol nacional reme hacia el mismo lado y que haya sincronía en sus diferentes estratos. Aunado a la fusión con la Liga Futve, anunciada el 8 de julio.
El “efecto Pekerman” ha callado muchas de las críticas. También ha colaborado en el apoyo a la preparación de la selección femenina para la Copa América de 2022 y la actuación en el Mundial de Lituania de Futsal. Pero en el otro lado de la moneda están las denuncias publicadas por @Sinfaltapy sobre una deuda con los jugadores de la selección de fútsal, lo que generó un cruce de declaraciones con su entrenador, todo en vísperas de la Copa América en suelo guaraní. La misma cuenta de Twitter, que se encarga de denunciar irregularidades en las federaciones de Conmebol, mostró una toma de pantalla sobre reclamos en el cobro de una bonificación de los empleados, que luego de esa polémica fueron cumplidos. Un último hecho que contrasta con lo exhibido en la revista Gestión FVF, donde en las dos ediciones publicadas hay notas sobre la formación del departamento de Gestión Humana y la importancia de la comunicación.
Para los que critican posibles vínculos con el gobierno, incluso documentado por ArmandoInfo, Giménez contestó esa pregunta y otras tantas a Gladys Rodríguez en el circuito Éxitos. Tampoco veo muy útil solo evaluarlo bajo la óptica de la política partidista, porque el deporte es política, se quiera o no, el problema es cuando es partidista. La realidad del país es esa y no hay una sola institución deportiva que se salga de ese carril. Ni el COV, ni el baloncesto ni nada. En el fútbol tuvo su primer gran momento en la Copa América 2007 y desde ahí no ha cesado ¿Las causas? No tengo la herramientas para explicarlas ni está página de fútbol es el espacio para eso. Solo puedo recomendar las siguientes lecturas: The Bad Guys Are Winning, La era de la cohabitación y, de economía, De la ilusión de armonía a la armonía desilusionada.
En la mencionada entrevista resalta la contratación de personal con currículos pomposos que vienen de grandes empresas del sector privado. Otra noticia loable. También adelantó que no piensa en la reelección. Una promesa que hay que hacerle seguimiento en una nación encandilada por caudillos, que Jorge Giménez no pase a ser Jorge I, monarca del balompié criollo por varios lustros es algo que este par de ojos quieren ver. ¿Tener el poder y soltarlo? ¿En Venezuela? Casi que suena a ficción. Lo único que genera ruido en su constante discurso es lo de “nuevo”, cuando Pedro Infante Aparicio repite como vicepresidente. En 2017 un cambio de estatus le permitió ingresar al diputado de la Asamblea Nacional electa en 2020, en la plancha ganadora de Laureano González. No todo el pasado pudo ser tan malo, ¿o sí?
Retomemos logros de esta joven gestión: reanudar el futsal con la Liga Futsal 1, luego de una inactividad desde 2018. Luego el torneo relámpago de la Liga Futve Femenina fue un calco del Torneo Invitacional Femenino de principios de 2021 al igual que la Liga futve Junior, campeonatos cortos para buscar un representante en las respectivas Copas Libertadores. Pero igual se pueden colgar esas medallas. Más allá de la incertidumbre generada por las formas de extender a última hora el interinato de Leo González o el contagio masivo en la Copa América en sus primeros días, la mayor mancha era la deuda con José Peseiro. Pero, ¿la mayoría de los meses de ese plazo moroso al frente no estaba la Junta Normalizadora de la FIFA? Para reflexionar.
Todas estas letras parecen una oda a la gestión de Jorge Giménez, que tiene en sus manos ser el mejor presidente de la FVF. Pero no hablamos de Lorenzo Mendoza o Alberto Vollmer, de eso estamos claros. Ni tampoco bajo su gestión Deportivo Lara ganó múltiples estrellas o hizo grandes ventas (aunque sí pudo sacar a Jorge Yriarte, Jesús Bueno, Freddy Vargas, entre otros). Tampoco es Guillermo Valentiner. Lo que sí es uno de los gerentes destacados de este nuevo grupo de inversores en los clubes que desplazaron a los alcaldes y gobernadores de turno para darle una visión más empresarial al futve.
Perfecto hasta aquí y todos felices, porque el éxito de Giménez es el éxito del fútbol nacional y todos los que hacemos parte de él. Pero mucho de esto tiene que ver con el cese de las guerras intestinas por el poder. ¿Hay paz o solo una tregua? Esa la pregunta más importante y que solo se sabrá en el tiempo. Hoy por hoy por tiene aliados en altas esferas de poder (solo ver quiénes lo felicitaron por Twitter luego de su triunfo) que da la sensación que hay un piso sólido. Mas en 2024 puede haber una prueba de fuego, no solo para el fútbol sino también para el país y sus dinámicas.
En un escenario donde liga, asociaciones y federación no están juntos, sino revueltos, en tranquilidad puede haber avances en esta disciplina, pero en conflicto todo se pudre. Una guerra más y no se sabe si el balón pueda volver hacer gala de la resiliencia aprendida en la última década. El tema es que como a los elefantes no les interesa la grama que pisan, el fútbol le resbala al verdadero poder cuando lucha por el poder. Tenemos una eliminatoria de colistas y vamos camino a otra. El “efecto Pekerman” solo funciona en tiempos de armonía. A los mortales de a pie solo no resta rezar porque se cumpla esa frase de Eleazar López Contreras: “calma y cordura”. Luego ligar que la gestión de la nueva FVF sea lo más proba y acertada posible.
Mientras que uno como periodista está para visualizar los aciertos y señalar los errores. Ni aplaudir como focas, ni para hacer un fusilamiento como el cuadro “El 3 de mayo en Madrid” de Francisco de Goya. Levantar piedras, sin importar lo que haya debajo. Pero con el corazón vinotinto, que mantienen los sueños a pesar de los años por caminos de espinas y solo breves pasajes por oasis. “Perder una ilusión hiere. Perderlas todas mata”, escribió el argentino José Narosky. Ojalá el mañana sea diáfano y sin neblina de guerra.







