La Vinotinto Femenina Sub-17 y las lágrimas de impotencia en el Sudamericano

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La selección femenina sub-17 quedó virtualmente eliminada del Sudamericano de la categoría. Si el grupo B, el de la muerte, se entendía como un triangular entre Venezuela, Argentina y Paraguay, porque en los papeles todos le iban a ganar a Bolivia (las Albiceleste les hizo cuatro, la Albirroja cinco y Brasil siete) e iban a perder contra la Canarinha (las argentinas cayeron por tres tantos). Las criollas resbalaron 1-0 ante las sureñas, que se quedaron con 10 en el minuto 24, y sucumbieron 3-0 ante Paraguay. Muchas jugadoras culminaron el partido en lágrimas. Pero si se evalúa más allá del resultado, estas guerreras deben secarse el rostro y levantar la frente.
El juego no miente y la impotencia o inoperancia de la selección tiene una razón: falta de trabajo. Talento ha tenido siempre el país, pero no ha sido acompañado por estructuras que pulan aspectos físicos y técnicos-tácticos, tampoco torneos que generen ese cayo competitivo que se traduzca en otra mentalidad. Yllenys Pérez podrá tener centenares de partidos, pero no es Harry Potter. Ningún DT lo es. Con solo dos módulos al frente de un grupo totalmente nuevo y en su primera Sudamericano como entrenadora principal, de entrada, el asunto era complicado. Tampoco apuntar Pamela Conti, como jefa técnica y con bastante margen de acción por parte de la FVF, porque tanto en la absoluta (los primeros dos años) como en la sub-20 también ha sufrido falta de módulos y amistosos. En las oficinas no rueda el balón, pero se ganan boletos al Mundial.
A lo largo de la historia de un siglo XXI con alegrías futbolísticas para Venezuela la clave estuvo en el trabajo previo. Ante su ausencia el resultado fueron arrestos individuales de las guerreras vinotintos, que en cada camada saca nuevos talentos. Eso fue lo que sucedió con Génesis Hernández, una delantera con madera para subir los peldaños hasta la absoluta. En plena soledad del frente de ataque supo aguantar de espalda, girarse y crear las más claras del elenco patrio en lo que va de torneo. La acción más gráfica fue al45+2’ cuando se autogestionó una jugada de ataque por su técnica y físico. Sus lágrimas en el banco, capaz fueron las más injustas de todas y tendrá su revancha ante Bolivia.

Mención de honor a María Meléndez, que, si bien recibió tres tantos, dos de ellos fueron de penal. El primero llegó Fátima Acosta, la figura del partido, tras un gran pase de Fiorella Fernández, el cual definió con un disparo cruzado. A lo largo del cotejo los pases filtrados y los cambios de frente encontraron desbalanceada la última línea criolla. Tan solo unos minutos después Fernanda Quintero le ganan la espalda, se rehace en la primera, pero en la segunda comete penal. Lo canjeó por gol. En el 77’, un remate de Pamela Villalba se estrelló en la mano de Katherine Lobatón y la misma Villalba se encargó de convertir la pena máxima en otro tanto. La portera venezolana evitó que la diferencia fuese más amplia y tapó un sensacional mano a mano, al 46’, a Acosta.
Otros buenos destellos fueron de Victoria de Abreu, que demostró su visión de juego y capacidad de filtrar pases con sus habilitaciones al espacio a Floriángel Apóstol y Alessia Navarro. Venezuela mostró su mejor cara cuando pudo correr por las bandas, una seña de identidad de la Vinotinto de Pamela Conti. Pero con tan poco tiempo de trabajo no se crearon las sinergias para poder sostener la pelota y generar una presión adelantada coordinada, como se vio en la adulta en el pasado torneo amistosos en Turquía. Cabe destacar que todas las selecciones trabajan bajo la misma línea.
Un certamen que recuerda mucho al Preolímpico masculino de Colombia, donde la preparación no fue la más correcta y los cañones apuntaron a Amleto Bonnacorso. Pero es mucho realismo mágico pedir buenos resultados sin trabajo previo. El fútbol es de los futbolistas y los equipos de los entrenadores, dice el analista español Miguel Quintana. Totalmente cierto, hay cuota de responsabilidad de las que pisan la grama y de las que se sientan en el banquillo. Pero el primer gol se recibió en los despachos. Contra Bolivia podrán obtener una goleada para lamerse las heridas, antes de recibir otro topetazo ante la favorita Brasil. Pero la mentalidad debe ser no abandonar estás muchachas, que tiene casi imposible conseguir uno de los tres cupos a la India, y darle rodaje para el sub-20 de 2024, donde con módulos y amistosos seguramente sí competirán por uno de los dos cupos del Mundial de esa categoría.







