Las guerreras de la Vinotinto Femenina Sub-17 tuvieron su desahogo ante Bolivia

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La selección de Venezuela femenina sub-17 pudo entonar el grito sagrado luego de 269 minutos, posterior al quiero y no puedo que fue la caída 1-0 ante Argentina y después de las lágrimas de impotencia contra Paraguay (3-0). Las guerreras vencieron 2-1 a Bolivia, un triunfo que estaba en el presupuesto al ser el combinado más endeble del Sudamericano por el abandono al fútbol femenino por parte de la Federación Boliviana de Fútbol. Pero no fue una tarea sencilla y por momentos se pudo transformar en una actuación deshonrosa para lo que ha sido la Vinotinto en esta categoría. Sin embargo, las chicas lograron remontar y sacudirse un poco la frustración.
A diferencia de los duelos anteriores, en este Venezuela pudo controlar mejor la pelota y ser protagonista. Con Génesis Hernández como punta de lanza y mejor jugadora, acompañada por los buenos pases de Victoria de Abreu al espacio para aprovechar la velocidad de Alessia Navarro y Florángel Apóstol. Pero les faltó lucidez en el último tercio, por lo que abusaron de las jugadas por los costados y el centro sin muchos réditos. Mientras que en defensa sufrieron las arrancadas de Tatiana Soleto.
La primera clara del encuentro fue para la Verde con una internada de Abigail Quispe, que con enganche se quitó a Katherine Lobatón (central con un biotipo interesante, pero aún con muchas lagunas), y buscó el arco. La respuesta fue inmediata con un centro desde muy atrás de Fernanda Quintero, que la defensa del altiplano dejó picar y que Hernández remató, con suspenso el esférico se estrelló en el poste. La pelota quieta fue un atajo al arco rival, al 42’, con un centro de Cristina Rivas, que Navarro remató sola pero no pudo esquinar más su chute y la portera Alba Salazar resolvió bien.

En el complemento Lizbeth Montero puso a correr a Soleto, a las espaldas de Giusti y Lobatón, que no pudieron detenerla y la capitana boliviana batió a María Meléndez a los 61 minutos. Tan solo 10 minutos más adelante Montero pudo poner más tierra en el camino. Poco a poco Venezuela adelantó líneas y pudo sacarse el golpe mental de ir abajo en un partido donde merecía más. El poste salvó de nuevo a las del altiplano, tras una buena jugada individual de Apóstol que culminó en el travesaño.
Las modificaciones surtieron efecto en las figuras de Natasha Vásquez y, en especial, de Efranyely Aguiar. Al 89’, Vásquez fue de banda derecha hacia adentro y activó a Efranyely en la frontal del área, que sacó un potente remate que pegó en el travesaño y con un toque de suspenso cruzó la línea. Esta vez el desenlace fue feliz para Venezuela. Pero al cuento le faltaba un capítulo más. En un saque de arco, al 90+3’, Aguiar ganó la primera pelota, luego Hernández complementó dentro del área, para que una Quintero en funciones ofensivas diera el triunfo agónico. Esas victorias de las que tanto ha sufrido la Vinotinto, esta vez fue protagonista.
En las redes sociales se vio la alegría de estas niñas por conseguir el triunfo y la forma que lo hicieron. Pero el árbol no puede tapar el bosque, porque quedaron matemáticamente eliminadas a los pocos minutos del pitido final. Brasil llegó a 9 unidades y en la última jornada se enfrentan Argentina vs Paraguay, ambos con seis puntos, por lo que mínimo uno llega a nueve puntos o los dos a siete puntos. Situación que se explica en una preparación muy discreta de solo tres módulos (en solo los dos últimos estuvo Yllenys Pérez) y sin amistosos internacionales. Todo en un país que en dos años solo ha tenido un mes de competición, dos semanas del TIF y otras dos del torneo Adecuación, ambos en 2021.
En ese contexto parece un poco desmedida la euforia por un triunfo ante Bolivia de una selección que ha ganado dos veces el Sudamericano sub-17, ha ido a tres Mundiales de la categoría y ha llegado a dos semifinales en esas citas ecuménicas. El talento lo tienen las chicas, pero sin trabajo ni roce competitivo no brilla ni Marta ni Mia Ham ni Alexis Putellas ni nadie. Esa tiene que ser la reflexión de un torneo que aún le queda un partido ante Brasil, ya clasificada, pero que puede ser otra goleada que lacere el prestigio ganado.







