Que las esperanzas no se desesperen

 

Es excesivamente cómodo desde la silla de mi cuarto opinar sobre el futuro de un jugador, más cuando ni un pase redondo puede dar a menos de cinco metros. “Nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo”, cantó Facundo Cabral. Pero en el caso de los subcampeones del Torneo Maurice Revello, antiguamente conocido como Esperanzas de Toulon, están en un momento clave de su carrera. El destino que escojan puede marcar el curso de sus carreras.

 

Es un irrespeto y una descortesía decirles que hacer con su futuro futbolístico. Nadie es quién para pedirles que se queden en la Liga FutVe para que terminen su etapa formativa, que en muchas ocasiones viene con carencias desde el fútbol base. En especial con los 2003 que tienen un Sudamericano sub-20 a la vuelta de la esquina con Fabricio Coloccini. Parte de los jugadores de esa camada son: Renne Rivas, Yerson Chacón, Telasco Segovia, Andrés Romero, Emerson Ruiz, Bryant Ortega y Frankarlos Benítez. Los otros convocados al torneo en Francia son legionarios: Alejandro Cova, Samuel Rodríguez y Jesús Castellano.

 

Una lesión en el torneo local puede cortar su progresión o un desencuentro con un entrenador, porque hace seis meses Jesús Quintero era el central del futuro por anular a Samson Akinyoola, pero en la actual campaña no suma minutos desde el 7 de mayo. Tampoco puedo desdeñar el factor económico. Más en una Liga FutVe que no vive su mejor momento económico, ya que no es ajena a la crisis del país, y no goza de una situación como hace 10 años que los clubes podían sostener a un Alejandro “Lobo” Guerra en Mineros de Guayana o Deportivo Anzoátegui. Si me ofrecieran una oportunidad laboral que mejore las condiciones de mi calidad de vida y la de mi familia, no lo dudaría así sea en al otro lado del mundo. Usted, lector, ¿lo haría en su profesión? El futbolista también es un trabajador.

 

El tema es que esa camada 2003 tiene muchas posibilidades de ir a la Copa del Mundo sub-20 de Indonesia, con el trabajo que se hace cada cierto tiempo, muy hermético dicho sea de paso, en el CNAR. Esperar seis meses puede significar asimilar mejor la idea de juego de Coloccini, que en esencia es la idea matriz de José Néstor Pekerman. Luego hacer un buen Sudamericano en Colombia y subir su caché. Casi nunca el jugador venezolano tiene un cartel que le de la libertad de elegir su destino, sino que es preso de las ofertas que tenga. No es lo mismo que un club te tenga en carpeta a que haga un ofrecimiento económico formal.

 

También en un parpadeo se dará un Preolímpico en 2024. Solo un año y medio, con Fernando “Bocha” Batista, el artífice del gran torneo en Francia. Otra gran vitrina. Sin contar que permanecer en el patio te acerca a la posibilidad de integrar módulos locales, para absorber mejor la metodología de trabajo de Pekerman. Eso se traduce en chances de ir a amistosos con la absoluta o colarse en el Premundial rumbo a Estados Unidos, México y Canadá 2026. Todo esto siendo aún jugadores muy jóvenes. Aunque el fútbol va muy rápido, hoy eres héroe y mañana villano.

 

La idea de estás letras no es hacer una apología a permanecer a la Liga FutVe, sino velar porque salgan lo mejor formados posible o que puedan escoger un destino acorde. Los Salomón Rondón, Roberto Rosales y Tomás Rincón salieron rumbo a Europa, se les criticó mucho algunas decisiones, pero llegaron a cuotas nunca alcanzadas por los criollos. Transitaron por la puerta que dejó abierta una leyenda como Juan Arango. No siempre es llegar joven, porque Oswaldo Vizcarrondo llegó en su madurez futbolística y llegó a ser capitán de un equipo con historia en Francia.

 

Como caso reciente ilusiona el proceso que lleva Dani Pérez en Bélgica. Un proyecto que lleva al delantero de a poco en filial del Brujas y continúa el proceso de formación que llevaba en Metropolitanos. También se puede resaltar, a pesar de la lesiones, la ruta transitada por Wuilker Faríñez o Yangel Herrera. Un ejemplo de paciencia es Nahuel Ferraresi: segunda de Uruguay, primera de Uruguay, tercera de España, segunda de Portugal y ahora establecido en la categoría de oro lusitana.

 

¿Cuántos talentos de Egipto 2009, Emiratos Árabes 2017 y Corea del Sur 2017 no han dado tumbos? No digo que sean figuras en la selección, porque lo usual es que de esas generaciones solo dos o tres se logren atornillar en la absoluta. Pero muchas de esas carreras se truncaron por malas decisiones. Venezuela ha dado un salto cuántico en el fútbol, luego del Boom Vinotinto, un renacer en el siglo XXI, pero eso significa que queda mucho por aprender. En ese lote entran los agentes, que siguen en una etapa de ensayo y error, mientras se abren paso en un entorno que los juzga a ellos y sus representados por el pasaporte.

 

Entonces, ¿Qué hacer? Aconsejarse bien. Escuchar muchas opiniones. Las palabras del cuerpo técnico de Pekerman y su experiencia pueden ser muy enriquecedoras. La MLS no siempre es un pan comido, ninguno ha repetido el dominio total que logró Josef Martínez antes de su lesión rodilla. Jeizon Ramírez Chacón se tuvo que regresar luego de ser una de las figuras de Táchira. De ahí se entiende que su primo Yerson Chacón maneje con cautela todos los cantos de sirena. Si vemos la vereda del al frente, al otro grande de Venezuela, aún se espera por Daniel Saggiomo o Leomar Pinto. Todos jóvenes y con capacidad de reconducir sus carreras a lo que se esperaba.

 

Lo primordial es que tengan minutos y confianza. No dejarse encandilar por otros factores. En caso de quedarse contarán con uno de los mejores formadores de Conmebol, en el CNAR de Margarita, de forma recurrente. Si llegan a salir que sea un proyecto que les permita crecer de la mano del club. Un plan de trabajo a mediano plazo para seguir su desarrollo bajo unos parámetros mínimos. No desesperarse y buscar relaciones ganar-ganar, que luego el dinero llegará solo.

 

“Decisiones (Ave María), cada día (sí, señor). Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María! Decisiones, todo cuesta. Salgan y hagan sus apuestas ¡Ciudadanía!”, como dice la canción de Rubén Blades. Todos estos chamos son la esperanza del cambio Vinotinto, la primera generación moldeada por Pekerman. Su éxito será el del país futbolero (jugadores, federativos, entrenadores, prensa, aficionados, árbitros, etc), pero su fracaso también. Por eso como dice el refrán italiano: Chi va piano, va sano; chi va sano, va lontano