La Vinotinto femenina y la ironía más amarga ante Argentina en la Copa América

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- “Situación o hecho que resulta ser totalmente contrario a lo que se esperaba o que marca un fuerte contraste con ello”, esa es una de las definiciones de la palabra ironía. Más allá del equilibrio defensivo (Venezuela llegó al torneo con varios arcos en ceros en su maleta) o presiones más coordinadas para incomodar al rival y recuperar más arriba, la cédula de este equipo era su poder de fuego. Pero no una artillería que brillaba por trenzar jugadas indescifrables para el adversario, sino por su pegada. A lo largo de la fase del campeonato y, en especial, ante Argentina la mayor virtud de este equipo desapareció y su ausencia fue su mayor pecado.

 

Para este encuentro Pamela Conti optó por su zona defensiva de gala bajos las circunstancias a la que llegó a Colombia, ergo, con una Sonia O’neill sin ritmo para ser central, como lo fue a lo largo de su ciclo. En el arco estuvo Nayluisa Cáceres. La línea de cuatro de derecha a izquierda fue: Nairelis Gutiérrez, Yenifer Giménez, Verónica Herrera y Michelle Romero. Regresó al once titular una pieza clave como Dayana Rodríguez, que le ganó a pulso el puesto a la capitana Lourdes Moreno. Por la derecha cayó Ysaura Viso y por la izquierda, una sorpresa, Raiderlin Carrasco, quien en honor a la verdad no ha desentonado en su labor de hacer toda la banda. En el carril central Deyna Castellanos y Gabriela García. Más adelante de todas Oriana Altuve. En teoría un 4-1-4-1, que muchas veces fue un 4-4-2 con una Deyna más adelantada.

 

La primera aproximación fue para Venezuela a los dos minutos con un pase de Castellanos para Carrasco, pero la sub-20 no pudo concretar un buen centro. Argentina respondió con una llegada de Estefanía Banini a los cuatro minutos, luego de un error en salida. Una premisa del planteamiento de Conti es salir desde abajo, la Albiceleste lo detectó y con una presión media cerró líneas de pases, lo que le permitió recuperar rápido y hacer daño.

 

En un falló de Nairelis, Florencia Bonsegundo le robó la pelota e hizo una pared con Mariana Larroquette, que le filtró un balón con una rabona, en el mano a mano tempranero, la jugadora del Madrid C.F.F. (España) erró por poco. La tensión de los primeros minutos a lo largo de la Copa América se hizo presente. Luego a los 10 minutos, cuatro jugadoras presionaron a Altuve para rápido construir una contra que culminó con remate de Banini. Para la suerte criolla, el chute de la ex compañera de Deyna en el Atlético de Madrid fue a las manos de Cáceres.

 

 

Las pérdidas en salida era una constante. Si bien Dayana Rodríguez hizo de box to box, se multiplicó en el campo, no era ese escalón que faltaba entre la defensa y el mediocampo. Tampoco lo fue Gabriela García. La pelota quieta pareció el recurso más potable para hacer daño. Ya fuesen los tiros libres de Castellanos, que, al 12’, tuvo el primero, pero fue manso a las manos de Vanina Correa, o los saques de esquina. El laboratorio de Conti se vio al minuto 24, cuando Carrasco amagó dejarle el cobro a Deyna, pero la caraqueña había tocado el balón, por lo que el flamante fichaje del Manchester City pudo sorprender, conducir el balón y sacar un centro-chute. Altuve intentó darle dirección de arco con un taconazo, pero no pudo.

 

A falta de un escalón que clarificara las jugadas o de opciones de pases, la salida se fundamentó en trazos largos de Yenifer Giménez para Altuve. Al minuto 30 esa fórmula permitió que la jugadora del Valencia la bajara, se girara y conectara con Castellanos, que sacó un remate desviado. Otro trazo largo, pero de Carrasco a Altuve, se repitió cuatro minutos después, y de nuevo disparo de la aragüeña, cuando tenía opciones de pases. Conti exclamó por calma y gritó: “¡Juega!”. La paciencia no fue una virtud de un equipo que se autoimpuso la presión del partido de sus vidas.

 

Pero con espacios, este elenco tiene otra cara. De un tiro libre de Argentina, Verónica Herrera y Dayana lograron repeler el peligro y salir jugando. El pase globeado de la futbolista de Atletico Mineiro le cayó a Carrasco que rápido se la bajó a Deyna. La “9” jugó hacia el lado débil con Viso, que empezó un eslalon hasta que pudo sacar un centro al segundo palo, mientras Altuve arrastró dos marcas. Sola apareció Deyna, pro su cabezazo no fue el mejor. En la raya se lamentó Conti y se llevó las manos a la testa. Si bien Argentina fue de más a menos, al 41’, dejó un aviso con un cabezazo de Bonsegundo, que pasó muy cerca.

 

En el inicio de la segunda parte la estratega italiana movió el tablero. Mandó a Michelle Romero al lateral derecho. Retraso a Raiderlin Carrasco como lateral izquierdo. Mandó al banco a Nairelis Gutiérrez y a una Viso que su última acción fue caer en un fuero de juego inocente, por ellas entraron Paola Villamizar y Mariana Speckmaier. Pero a lo largo del torneo ninguna ha brillado, salvó unos minutos de la “gringa” ante Uruguay y fue por la derecha. Ante Argentina no fue la excepción.

 

 

El pase largo efectivo o pelotazo, como quiera decirle, se mantuvo como hoja de ruta. Al inició del complemento uno de esos trazos de Giménez fue mal atacado por Aldana Cometti, lo que le permitió a Altuve enfilar al arco, pero no tuvo la lucidez del amistoso en Rancagua y su chute en la media luna no fue peligroso. La Albiceleste tocó la puerta cinco minutos después, con un tiro libre que cabeceó Larroquette, pero estuvo atenta Cáceres.

 

“El que no hace, le hacen”, un refrán futbolero más viejo que una Plaza Bolívar. También aplica la frase de Johan Cruyff o de Pep Guardiola: “Cuanto más rápido va, más rápido vuelve”. Un pelotazo de Giménez lo devolvió Gabriela Chávez, Larroquette lo recogió y lo mandó al espacio. Yamila Rodríguez le ganó la espalda a Verónica y Giménez nunca fue a achicarla. La serie de errores culminaron con una Nayluisa que abandona el arco, en ese momento la jugadora de Boca Juniors da el pase al medio, Romero le pierde la referencia a Bonsengudo y la ex Valencia marcó. Una de esas jugadas que quedarán en la memoria colectiva, como el gol de Edinson Cavani en Cachamay.

 

El colmo de la falta de gol se vio al 66’, cuando Cáceres despejó un centro proveniente de un tiro libre, con gallardía Rodríguez gana el rebote y activa Carrasco. La juvenil cede con Altuve que se encargó de conducir la contra de cuatro venezolanas contra dos argentinas, hasta habilitar a Deyna dentro del área. La que nunca falla, la más diferente la plantilla, esa noche en Armenia fue terrenal. Su chute lo despejó Vanina Correa con los pies. Dicho sea de paso, que la guardameta sureña tuvo un gran partido.

 

Los cambios, a diferencia de los encuentros anteriores, no cambiaron mucho la cara de la selección. Bárbara Olivieri ingresó por Dayana Rodríguez y luego Lourdes Moreno por Vero Herrera. La Vinotinto terminó con línea de tres y lanzada al ataque. Argentina replegó y las guerreras vivieron en campo rival. Eso le permitió a “Kika” filtrar un pase aéreo al 86’, que “PV7” le bajó a Olivieri y esta sacó un buen remate de volea, pero de nuevo Correa salvó su valla. El último intento fue un chute de la “10”, tras un rebote.

 

Venezuela tuvo el 54% de la posesión y 13 remates (tres al arco), contra siete chutes de Argentina cinco dentro de los tres palos), según las estadísticas de Google. La Vinotinto lo luchó hasta al final, pero no llegó a la orilla. El cambio de formato le abre la oportunidad de amarrar el cupo a los Juegos Panamericanos y de luchar contra Chile por el quinto lugar, que da el último boleto a la repesca al Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Pero ante la Roja no estarán: Yenifer Giménez, Dayana Rodríguez y Gabriela García.

 

Aunque Chile ha llenado todos los papeles para ser catalogada como la selección decepción, tiene muchas jugadoras de experiencia. Si bien no ha sido el mejor mes de Christiane Endler, aún es la mejor portera del mundo. Poco tendrán que ver el duelo del domingo, con los amistosos de Curicó y Rancagua. El deber de Venezuela es serenar la cabeza para recuperar la esencia de este colectivo y su mayor virtud, más allá que la unidad grupal, la bendita pegada.