Una oportunidad de redención para el defensor Mikel Villanueva en la selección vinotinto

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- Un futbolista de 1,92 de estatura, zurdo y que puede jugar de central o lateral izquierdo en muchos contextos sería una bendición para Venezuela. Si se le suma rodaje en la selección y regularidad en Europa, no se entendería sus ausencias en un llamado Vinotinto si está sano. Pero el combinado patrio se ha convertido en una trituradora de jugadores, en especial, en el último Premundial, en donde todos tienen una postal en la colección de errores. En medio de esa tormenta, el barco de Mikel Villanueva (14-4-1993) se hundió. Un infortunio, como la lesión de Miguel Navarro, le abre las puertas al imberbe ciclo de José Néstor Pekerman.

 

La afición aún tiene fresco en la memoria el error en salida de Villanueva –que presentaba molestias en su rodilla, pero poco repararon en ese detalle– contra Perú, en Lima, que significó el 1-0 de los incas. La crítica fue mordaz y acida. De la verbena del insulto pocos se salvan. Ese fue su último partido de vinotinto: 6 de septiembre de 2021, hace más de un año. Pocos recuerdan su actuación imperial ante Brasil, junto a Yordan Osorio, en la Copa América 2019, que hizo que luego se extrañara al ex Deportivo Lara por una lechina en el resto de ese torneo.

 

A lo largo del curso 2021-2022 disputó 21 partidos (1786) y vio ocho tarjetas amarillas. Su segunda campaña más regular, tras la  2020-2021 con 29 cotejos (2566), ambas con Santa Clara de la primera división de Portugal. En la actualidad milita en el Vitoria Guimaraes, donde ha jugado cinco cotejos (450 minutos) y ha sido una vez amonestado. En suelo lusitano ha encontrado su mejor versión, tras varias campañas en la segunda división de España. Pero este rendimiento tiene poco respaldo. El tachirense no tiene el respaldo de la barra del Deportivo Táchira o del Caracas FC. Su valedor en la selección fue Rafael Dudamel, un DT con pergaminos (dirigió a Venezuela en sus últimos dos mundiales juveniles, en el último fue subcampeón, y alzó un título con el Deportivo Cali), pero no es el más carismático ni querido entre prensa y aficionados.

 

Es poca la tinta que mueve Villanueva y sus pecados en defensa son fantasmas que caminan por los pasillos de la memoria cuando salta a la palestra. Pero, ¿Venezuela está para prescindir de un defensor de su biotipo, características y regularidad? ¿Tan sobrada va la Vinotinto de efectivos? Difícil que la respuesta sea afirmativa, más cuando en el proceso Pekerman se ha jugado con una línea de tres.

 

Con 29 años y 18 partidos oficiales (15 de Premundial y tres de Copa América), el zaguero buscará ganarse la bendición del entrenador argentino en Austria. Los rivales de turno: Islandia (22-9) y Emiratos Árabes Unidos (27-9). Una buena oportunidad de volver a tener minutos con la Vinotinto, pero más que nada de entrenar bajo la metodología del sureño y demostrarle que tiene más fondo de armario en la zona defensiva. Con las eliminatorias a la vuelta de la esquina y el reto de clasificar a la primera Copa del Mundo de la historia del país, Pekerman deberá maximizar cada recurso. Entre ellos un Villanueva que puede exorcizar demonios pretéritos y labrarse un buen futuro.