La Selección Vinotinto pasó del desierto al oasis contra Emiratos Árabes Unidos

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- Del sopor ante Islandia al júbilo contra Emiratos Árabes Unidos. En otro capítulo más de las pruebas de José Néstor Pekerman, un libro aún con muchas páginas en blanco,  esta vez el resultado fue positivo, tanto en el marcador como en el juego. Más allá del cambio de esquema de 3-4-3 a un 4-2-3-1, la gran modificación fue de intérpretes y características de jugadores dentro del campo. La lupa sobre Juan Pablo Añor, que fue ese nexo entre ataque y defensa. Sin un partido brillante del enganche del Caracas FC, le bastó para ser la pieza que faltaba en el rompecabezas.

 

 En el arco estuvo Joel Graterol, quien respondió de muy buena manera los ataques de Emiratos Árabes Unidos. El carabobeño detuvo remates de peligro con los pies y supo dar seguridad en la pelota quieta. Intervenciones claves para sumar otro arco en cero con la selección, como hizo ante otro rival asiático: Arabia Saudita. La línea de cuatro fue de derecha a izquierda: Ronald Hernández, Jhon Chancellor, Nahuel Ferraresi y Christian Makoun. El doble “5” lo ocuparon Tomás Rincón y José Martínez. Añor de enganche, con Yeferson Soteldo por la izquierda y Jefferson Savarino por derecha. De nueve y referente en ataque, Salomón Rondón.

 

En el inicio del cotejo se vio la intención de presionar arriba y complicar al rival; sin embargo, el primer remate del partido fue para Emiratos Árabes Unidos, a los cuatro minutos. Pero la dinámica era diferente en un equipo que ocupó mejor los espacios y le dio coherencia a su tenencia de la pelota, con un Añor que era el enlace entre ataque y defensa. Sin preponderancia de los laterales a la hora de sacar la pelota jugada, al ex Málaga le colaboraba que la pelota llegaba limpia de Ferraresi y Rincón, mientras “Brujo” se descolgaba y jugaba a una altura diferente, tanto para ofrecerse como para arrastrar. Este le permitió a Venezuela avanzar en conjunto con balón y no partirse en el trazo largo, el mayor beneficiado un Rondón que pisaba más el área rival, que el terreno propio.

 

El primer tanto nace del dinamismo Vinotinto. Un balón largo que toma al portero muy adelantado, culmina en un saque de banda. Soteldo reinicia la jugada rápida, con la energía que caracterizó a la selección. El jugador del Santos se combinó con Rondón y luego filtró un pase quirúrgico al corazón del área, una habilitación que le daba sentido a aquella frase de José Peseiro de querer usar al portugueseño más en el carril central que en los costados. El pase llegó a Savarino, quien había marcado una buena diagonal y esta vez la Diosa Fortuna le sonrió al maracucho, que se le había hecho esquivo hacer cifras con el combinado patrio. El extremo de Real Salt Lake le dio de primera, al 17’, ante un portero que debió ver un fantasma en su aparición repentina en sus inmediaciones.

 

Venezuela pudo bascular de lado, como al minuto 22, que en una misma secuencia de pases logró buscar a Rondón con centros, primero desde la izquierda y luego desde la derecha. A diferencia del cotejo ante Islandia donde el oriundo de Catia a veces bajó como un lateral, en este cotejo luchó contra los centrales dentro del área. Cuando al “Gladiador” se le surten balones, no se le complica aumentar sus estadísticas personales. Tras una buena conexión entre Añor y un “Brujo” adelantado, el zuliano recuperó un rebote y dio un pase de progresión al jugador del Everton. El resto fue carpintería para el máximo artillero de Venezuela, que en el cuerpo a cuerpo dejó al central regado y luego quemó las redes, a los 24 minutos. 36 dianas con la casaca criolla y contando.

 

 

A la fiesta se unió Jhon Chancellor, uno de los jugadores que ha gozado con mayor confianza de Pekerman, que aprovechó la vía área para rubricar un tanto, como ya hizo varios rumbo a Catar 2022 –por varios momentos fue el máximo goleador de Venezuela en la eliminatoria. Un centro de Savarino al primer palo, una acción que se repitió bastante en los saques de esquina, y el espigado central logró eludir su marca y cabecear de pique al suelo, como dictan los libritos. Luego contó con la complicidad del meta rival.

 

Pero más allá del gol, queda el lunar que cada vez que Emiratos Árabes Unidos apretaba un poco el acelerador y encontraba los espacios, encontraba posibilidades de hacer daño, con duelos mano a mano. Así llegó la amarilla a Chancellor al final de la primera parte. En el contexto Conmebol ese tipo de acciones pueden culminar en roja o penal. Parte de las notas que debe tomar el cuerpo técnico argentino, de cara a la competencia. Si bien es inherente que en una propuesta ofensiva se asuman riesgos.

 

En el entre tiempo ingresaron Yohan Cumana y Josef Martínez por Makoun y Rondón. La dinámica no se modificó y Venezuela gobernó el partido desde la tenencia de la pelota. Seguramente el segundo partido con más posesión de los criollos junto al estreno de Pekerman contra Bolivia. El lateral del Deportivo La Guaira subió con mayor comodidad por ese costado izquierdo e incluso tuvo la oportunidad de marcar, al 57’, con un remate en la frontal del área.

 

A los 66 minutos se cambió el dibujo de un 4-2-3-1 a un 4-4-2 con el ingreso de Sergio Córdova por Añor y la inclusión de Andrés Romero por Tomás Rincón. La “Pantera” tuvo buenas ocasiones al espacio, pero le faltó un punto de velocidad en la resolución de las jugadas. Mientras que “Miki” tuvo un debut consagratorio, al sacar un riflazo al 74’, que puso a volar al portero rival. Pero con el sello de la casa, al igual que con Monagas, le filtró un pase de tres dedos a Josef Martínez para dejarlo 1 vs 1 en el área. El valenciano eludió a Mohamed Al Shamsi y definió a placer.

 

Pasaron los minutos y el mérito de Venezuela fue que nunca bajó la intensidad ni dejó caer la tensión competitiva. Un caso claro fue Soteldo, al 70’, cuando bajó a campo propio a recuperar una pelota y luego colaborar en la gestación, cuando contra Islandia se le criticó caminar la cancha en el primer tiempo. Al final ingresaron Mikel Villanueva y Erickson Gallardo por Chancellor y Savarino, al minuto 78. A pesar de las modificaciones la tónica del encuentro no varió, el quinto tanto estuvo más cerca que el primero árabe.

 

¿Un rival de entidad? No, si bien estuvo cerca de ir al Mundial al jugar el repechaje contra Australia, que luego les permitió a los canguros medirse ante Perú. ¿Fue menos físico y permitió más juego que Islandia? Por su puesto. Lo que también es cierto es que un triunfo siempre es balsámico para un elenco que viene de ser colista en los dos últimos Premundiales. Pero sobre todo tranquiliza que se vio una idea, un funcionamiento. Muy alejado de ser perfecto o muy bueno, más allá que el resultado invita a levantar las campanas al vuelo, pero sí un avance. Vibras de lo visto en el Maurice Revello, una filosofía de juega que buscan que permee en todas las categorías.

 

Si ante Islandia el pecado fue lo soso y aburrido del accionar Vinotinto, estos 90 minutos compensaron con dinamismo y emociones. Un pasito más en el proceso Pekerman de torcerle el brazo a la historia e ir al primer Mundial absoluto. Ni en la derrota ni en las goleadas debe reinar lo emocional. Cabeza fría. Un partido a la vez, en este camino similar al Santiago de Compostela. El vecindario Conmebol es muy hostil, si no se evoluciona constantemente los oasis pueden ser espejismo y de nuevo le puede tocar a Venezuela peregrinar por el desierto.