El camino de Savarese

La noticia dada por Solovenex de la nueva labor de José Manuel Rey, como entrenador del Hodler Miami FC en la National Soccer League de Florida me puso a pensar. No es el primer DT criollo que se abre paso en los Estados Unidos. El caso de Giovanni Savarese es el más icónico, ya que se labró una carrera dentro del país de las barras y las estrellas para llegar a la MLS, con Portland Timbers. El otro que está cerca es Ricardo David Páez con FC Cincinnati, al ser parte del cuerpo técnico del primer equipo. También se puede hablar de Juan Guerra, timonel del Oakland Roots de la USL.
Luego se viene el nombre de César Renato “Guacharaca” Baena, preparador de porteros del Orlando City. Asimismo, José de Jesús “Chuy” Vera es el director de Scouting de Dallas. Pero hay varios más ex Vinotintos o entrenadores que se abren paso en el balompié estadounidense. Una nación que será sede del próximo Mundial junto a Canadá y México. Un país en el que el “soccer” cada vez es más fútbol. Eso lo hace un lugar atractivo para que diferentes nacionalidades confluyan y den su aporte para la evolución de esta disciplina.
Pero en lo personal veo la pelota como una manera de conseguir una visa. Capaz no es plan primigenio de muchos de estos entrenadores, pero ahora es una realidad: Querer vivir en los Estados Unidos trabajando en fútbol. No importa si fuiste el mejor central de la historia de Venezuela –a título personal– o si dirigiste a Monagas y Zamora en Copa Sudamericana, como es el caso de Rey. Si fuiste parte de un CT técnico que ganó una estrella como Michel Cofrades. O si nunca pisaste el balompié profesional en Venezuela. La experiencia del estratega venezolano le ha abierto una puerta en la casa del Tío Sam.
¿Las causas? Venezuela es un país que acaricia su segunda hiperinflación en el siglo XXI. No de gratis la ACNUR reporta siete millones de migrantes. Las deudas son un mal endémico del torneo doméstico. No habrá colas en los supermercados por una Harina Pan y sí hay un restaurante flotante. Pero basta ver las cifras de la Encuesta de Condiciones de Vida de la UCAB para diagnosticar los males del país. La nación no se arregló. Incluso hay inflación en dólares. Una tierra bendita con recursos naturales, pero que libra una “guerra económica” contra ella misma y la meritocracia. Más nunca volverá la época de Cadivi, que Víctor Amaya definió magníficamente como “Misión Clase Media”.
Eso para señalar la primera obviedad por la cual un coterráneo se vería motivado a abandonar el país. Si le quedan dudas, fíjese en las protestas de los maestros y pregúntese quién va a educar en el futuro. Mientras los políticos de oficio, más desconectados que nunca de la sociedad civil, hablan de primarias y negociaciones en México. Con este cuadro no es raro que se hagan frecuente las personas cruzando la selva del Darién, una locura solo motivada por la desesperación. Así que de ser un país receptor, por la fuerza, pasamos a ser un país emisor.
La segunda obviedad, ¿Por qué Estados Unidos? Es una potencia mundial. Un lugar donde le puedes asegurar un mejor futuro a tu familia. Si tuviera la oportunidad de vivir allí, no lo pensaría dos veces, aunque me gusta más Canadá. Una tierra de oportunidades, donde el trabajo tiene un valor. Donde puedes aspirar a comprarte un carro y una casa. ¿Vivirás endeudado? Bueno, así funciona la economía. Los créditos bancarios son el motor del desarrollo. Solo que en Venezuela nos acostumbramos a usar las tarjetas de crédito para abrir puertas.
¿Es perfecto? Para NADA. Estados Unidos es un país lleno de chiflados. La nación de Abraham Lincoln y de John F. Kennedy también es la de Richard Nixon y George W. Bush. El país de las constantes invasiones militares. En donde la obesidad es una asesina silenciosa y su devoción por las armas hace que los tiroteos en las escuelas sean noticias recurrentes. Si no me cree, dele clic a los hipervínculos para que vea que no son cuentos de camino. De ñapa, es una nación rota. La fisura venía desde hace tiempo. Se profundizó en el segundo mandato de Barack Obama y se terminó de quebrar con Donald Trump. El 6 de enero como ejemplo de esto. Pero a pesar de estos males sigue siendo un país con muchas oportunidades. El sueño americano se quedó solo en fantasía, pero en muchos otros países se viven peores pesadillas.
Esto suena genial si tu deporte es baseball o baloncesto. Más aún con la larga relación de Venezuela con los Estados Unidos por el petróleo. Pero, ¿En fútbol no es mejor Europa? Seguramente para una capacitación, el título de UEFA Pro debe ser el más codiciado. Vivir en el continente de la Champions League un Mundial cada año, incluso hasta mejor porque aglutina a los mejores jugadores del planeta. El Viejo Continente es presente, pero los gringos son el futuro. Su modelo de negocios de la MLS va en crecimiento. El torneo nació apenas en 1996 –se fundó en 1993– con el boom del Mundial de 1994. Ahora con otra cita ecuménica se espera que el desarrolle no pare.
Entonces ya no es solo un país que te ofrece una mejor calidad de vida a ti y a los tuyos, sino el reto de ser parte del crecimiento de un proyecto que quiere comerse al mundo. No todos llegarán a la MLS o la USL. No es sencillo. Muchos, a lo sumo, pisarán un High School o una Universidad. Pero donde trabajen tendrán canchas, gimnasio, balones, tecnología, sueldo al día, etc. Aparte de un material muy rico en talento por la multiculturalidad de los jugadores. Estos DTs son nuestros embajadores. Como Josef Martínez terminó de pavimentar una ruta que en el pasado inauguraron Savarese y Alejandro Moreno. En los banquillos se cocina una hornada de mentes vinotinto para el balompié gringo.
¿El pesar? Muchos no voltearán a ver la Liga Futve como opción. Es una fuga de cerebros a todas luces. Capaz solo se vean seducidos por la selección nacional y lo único que les interese del torneo doméstico sea fichar jugadores. Es una triste realidad, que pasará en el fútbol como en otras profesiones. Venezuela perdió una bala de plata como un bono demográfico. Duele pero hay que seguir adelante con esa realidad. Los que seguimos en el país toca labrar sobre esta tierra quemada por un mejor porvenir. Por hacer del torneo local cada vez un mejor productor. Los que se fueron tienen el desafío de ser embajadores que dejen el nombre en alto de la pequeña Venecia. De ese lote, bastante numeroso en la actualidad, todos buscarán seguir el camino de Savarese. Uno de los estrategas más exitosos que ha parido la tierra de Bolívar, pero que aquí poco se le valora.







