¿Qué representa el Sudamericano Sub-20 para Venezuela?

 

La categoría sub-20 para Venezuela ha sido sinónimo de alegrías. Fue la primera en clasificar a una Copa del Mundo de la FIFA por allá en 2009, en Egipto. Luego dio una de las mayores gestas deportivas de la tierra de Bolívar al llegar a la final del Mundial de Corea del Sur 2017. En resumen es especial para el venezolano. Da la sensación, por los últimos años, de que es habitual ir a los hexagonales, pero nada más alejado de la realidad. Para la Vinotinto nada es sencillo en balompié. Por eso hay que trabajar el triple y valorar el doble los logros.

En 29 ediciones del torneo solo lo ha logrado en cinco oportunidades (1997, 2005, 2009, 2017 y 2019). Este es un torneo que se empezó a jugar desde 1954, en Venezuela como sede –para buscar más razones de lo especial que es para el país-. Así que tuvo que esperar 43 años para meterse en una fase final como hoy en día la conocemos. Si es atento se dará cuenta que en Colombia se puede dar la tercera clasificación consecutiva a una fase final. Tan perdidos no estamos los venezolanos en esto de las inferiores con el trabajo de los últimos años y la norma del juvenil.

Bajo ese contexto se presenta un torneo bajo la dirección técnica de Fabricio Coloccini. Un muy buen central en su época de jugador, pero una incógnita en su etapa como entrenador. Venezuela no es la única en esta situación. Bolivia llega con un Pablo Escobar que no brilló en The Strongest ni Sol de América. En Chile se habla que los agentes ayudaron a Patricio Ormazábal a llegar a su cargo, tras no hacer mucho con Magallanes en Serie B y ni destacar en las inferiores de Universidad Católica. Ecuador es vigente campeón y Jimmy Bran tampoco trae grandes pergaminos. En Uruguay es distinto, Marcelo Broli viene de ganar la Libertadores sub-20 con Peñarol. Eso en el sector de Venezuela.

Pero en Argentina y Brasil, Javier Mascherano y Ramon Menezes no hacen que desborde el entusiasmo. Héctor Cárdenas arrastra la polémica de no llevar al hijo de Juan Pablo Ángel. Por su parte, Jaime Serna llegó al ser el asistente técnico de Juan Máximo Reynoso, también vivirá un gran reto. Paraguay todo lo contrario, Aldo Bobadilla venía de buenos rendimientos en primera, tomó la decisión de asumir las inferiores de Paraguay y ganó los Odesur. Así que salvo Broli y Bobadilla, en el vecindario Conmebol el Sudamericano sub-20 es un banco de pruebas para entrenadores. Coloccini no será la excepción.

El ex Newcastle viene de pasar una situación muy incómoda por un asalto a su familia en Alta Gracia, Córdoba, donde estuvieron tres horas en cautiverio. Pero se entiende que estará el viernes en el banquillo. El tema es que desde la llegada de los argentinos, la FVF es muy hermética con la información del fútbol masculino en campo. El resto de disciplinas sí colaboran con el gremio de prensa al momento de generar contenido. Se comentaba en una columna pasada, ruidos en la bóveda, con la salida de Daniel Brizuela, que era el director de scouting de la Federación Venezolana de Fútbol, que se marchó a  Atlético Palmaflor (Bolivia). Mientras que Damián Ayude se reencontró con Nicolás Larcamón en León (México), cuando iba a ser el técnico de la sub-17, que inicia el próximo 30 marzo. Aún no se sabe quién será su sustituto. Cabe destacar que Venezuela fue la última en entregar su lista sub-20. La única “certeza” es que Coloccini dirigirá a la sub-20.

¿Coloccini estará solo? Uno quiere creer que no. Que esto es un cuerpo de trabajo donde José Néstor Pekerman es el cerebro y Fernando “Bocha” Batista el corazón, en medio de todos la figura de Pascual Lezcano. Pekerman tiene el aval no sólo de rendir en Sudamericanos sub-20 con Argentina, sino de ganar tres Mundiales de la categoría y cambiar la imagen de la Albiceleste de una selección problemática, que no sabía perder, a una que ganaba y con calidad. Los hijos de ese trabajo humano, más que deportivo, formaron parte del CT ganador en Catar. También dejó huella previamente en Argentinos Juniors y en Chile, un destino poco conocido, precisamente con Colo Colo.

Recapitulamos. Los Sudamericano sub-20 son importantes para Venezuela. Tenemos un DT inexperto, pero la mayoría de los rivales también. El aval de Pekerman en categoría menores genera confianza. Ahora viendo a futuro. ¿Qué tanto importa este torneo? ¿Es fundamental en el ciclo Pekerman? ¿Pasará algo si se pierden todos los partidos, como caso más dramático? El orden de las respuesta: relativamente importante, no y no. El mundo no se va a acabar si no se clasifica al Mundial de Indonesia. La etiqueta de fracaso solo calzará, en mi opinión, si no se llega al hexagonal. A pesar de la gran cantidad de módulos con los que contaron. Pero considero que hubo pocos duelos con otras selecciones: Uruguay, Perú, Paraguay y Bolivia (x2). Los primeros tres en Odesur y los últimos en amistosos.

Entonces, ¿nos desentendemos? Por supuesto que no. Venezuela viene de estar colista en los dos últimos premundiales. La última alegría vino de una Copa América con un contagio masivo, donde la hinchada se sintió identificada con el grupo, pero no porque pudieran repetir lo de 2011, sino por “echarle bolas”, en medio de la adversidad. Hay que construir conexiones. Mediante resultados construir ese vínculo con la hinchada.

«Sigo soñando con una selección de la gente aunque los calendarios agobien. Quiero un estilo que identifique. Conquistar a la gente otra vez. Sufro mucho cuando veo un partido con tribunas vacías. Vengo a ayudar al DT en todo lo que pueda, pero el DT está por encima de todos», soltó César Luis Menotti en 2019. Suscribo la frase “selección de la gente”. La crisis nos quitó en menos de 10 años 6 millones de venezolanos que emigraron y poder adquisitivo. Pero se debe recuperar la ilusión de las eliminatorias rumbo a Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Eso puede empezar en este sub-20.

Aparte darle profundidad a Pekerman de cara a un Premundial que huele a que iniciará a mediados de año. No nos sobran jugadores. Recientemente Salomón Rondón a River Plate y Darwin Machís de regreso a Europa han dado algo de fresquito. Pero un buen Sudamericano sub-20 puede ayudar a limpiar la imagen del jugador vinotinto. En cuanto a jugadores, Samuel Rodríguez perfectamente puede ser el tercer portero. Más aún con Wuilker Faríñez lesionado y la duda del próximo destino de Joel Graterol.

No parece haber muchas soluciones para el lateral derecho. O en la defensa en general que puedan escalar rápido a la absoluta. Pero de mediocampo hacia adelante sí. Tomás Rincón ya dio sus mejores partidos, su rol será más de mentor. Yangel Herrera puede ser el mejor de la selección, pero las lesiones hacen que se le mire con recelo. Ahí entran los: Andrés Romero, Telasco Segovia, Emerson Ruíz, Wikelman Carmona, entre otros.

En la categoría adulta hay varios extremos, pero Yerson Ronaldo Chacón puede proyectarse a pugnar un puesto entre: Yeferson Soteldo, Jefferson Savarino, Jhon Murillo, Eduard Bello, Erickson Gallardo, Richard Celis, Machís, entre otros. También el encargado de tomar el testigo de Salomón Rondón como ese nueve tanque. Ahí surgen los nombres de Kevin Kelsy y José Riasco. Hay opciones para el mediano plazo. No hay mucho que perder, pero si mucho que ganar. De ahí la importancia de lo que haga Coloccini en la categoría más especial para el balompié criollo.