Los retos de la Vinotinto femenina

La afición vinotinto aún se lame las heridas tras el Sudamericano sub-20 y afronta con incertidumbre el Sudamericano sub-17, ambos masculinos. Pero en un año bramarán por las selecciones femeninas. En 2024 tendrán el reto de romper la sequía de Mundiales juveniles que data de 2016.
¿En sub-20? Muy cuesta arriba porque son solo dos cupos. Brasil viene de llegar a cuartos de final en la cita ecuménica sub-17 de 2022 y nunca ha perdido un Sudamericano de esa categoría. Mientras que Colombia fue subcampeona del mundo y será liderada por Linda Caicedo, recientemente fichada por Real Madrid. Mientras que la sub-17 de Venezuela solo pudo ganarle a Bolivia y sobre la hora. Por ende la obligación para Pamela Conti o a la persona que le delegue la selección debe ser estar en el cuadrangular final. Por los momentos tendrán un módulo entre el 27 de febrero y 3 de marzo.
En la sub-17 es donde habría más exigencias. El único roce que han tenido esas niñas serán los Torneo CONEMBOL Evolución, Estadales y las que con 16 años debuten esta semana en la Liga FUTVE FEM este 2023. Aparte de la buena iniciativa de la FVF con la Copa Venezuela, de los campeones de la Liga Nacional de Fútbol Femenino. En esta etapa entra el scouting, con la versión mejorada de Sembrando Fútbol que es Nace Un Sueño. Tanto en su versión nacional como internacional. La idea es buscar lo mejor del patio y lo del extranjero.
No he sido un devoto ferviente del ciclo Conti, pero sostengo que tiene un aura que le permite manejar bien los camerinos de la absoluta y de las categorías menores. A las jugadoras le brillan los ojos cuando la oyen y levantan la cara. Eso es innegable. Su inexperiencia ya no es ni hándicap ni excusa, porque tiene todo un ciclo encima. Tendría uno de los procesos más largos de CONMEBOL. Por eso existe la exigencia en una sub-17 que da tres cupos, donde Venezuela ha ganado dos Sudamericanos, ha ido a tres Mundiales y en dos de ellos llegó a semifinales.
Tanto en el exterior como en el país debe aglutinar a las mejores. Incluso ese talento invisible. No todas se van a registrar en un censo o la Asociación de su estado la va invitar a un par de días a Nace un Sueño. Hay futbolistas de muy bajos recursos, que tienen un talento increíble. El mejor ejemplo es Gabriela García. Hasta la lesión una futbolista consolidada en España con Real Sociedad, que descubrieron Tunapuy. Venezuela no puede regalar nada. Por eso hay que exigir a la hora de seleccionar, ya que el talento está ahí y Venezuela no es Europa.
¿Qué el fútbol sudamericano femenino ha crecido desde 2016? Relativamente sí, pero más han crecido otras confederaciones y aún no nos hemos ganado el derecho a enfrentarlas en competiciones oficiales. No cabe la comparación con España o Italia, que es tan mentada desde el cuerpo técnico. Ellos compiten con Alemania, Noruega y demás potencias. Aquí Conmebol viene de darse un baño de realidad al quedar fuera Paraguay y Chile en el repechaje contra Panamá y Haití respectivamente. Brasil se pasea las eliminatorias, pero sufre en los Mundiales.
En este 2023 la meta deben ser dos en juveniles. En la categoría sub-20 darle las mejores herramientas a esa camada que hizo un Sudamericano sub-17 gris, afectado por la pandemia. Muchachas que tendrán acción en la Liga FUTVE Fem, pero que también deberían tener roce con otras selecciones nacionales para poder aspirar al cuadrangular. CONMEBOL no ha dicho si retomará la Liga Sudamericana sub-19 que le permitió a Carmelia Roja llegar con rodaje a la cita continental en 2020, competición de la cual Venezuela es subcampeona. Le tocará a la FVF buscar esos cotejos si tanto apoya a las muchachas.
En la sub-17 lo importante será escoger a las mejores que hagan la escalera rumbo a la absoluta. También darle roce internacional, porque son pocas las posibilidades que la mayoría tenga una vivencia más allá de un estadal o High School. La absoluta es prácticamente una selección sub-25, le quedan fácil dos ciclos, pero se tiene que buscar siempre el recambio. Vienen las camadas que sufrieron en su piel la peor crisis de Venezuela desde la Guerra Federal y que no todas comieron tres veces al día. Ahí lo clave del legado de Conti, a diferencia de 2022, las de 2024 tendrán plenamente su sello, para bien o para mal. La historia condiciona en estas categorías donde todo es muy parejo. Tampoco se le pide a la DT italiana que traiga el tercer sudamericano, pero sí podio. Todo esto dependerá de la herramientas que de la FVF, aunque en otrora se lograron resultados, a pesar de las dificultades.
Pero no todo será a nivel formativo. La absoluta tiene dos puestas en escena. Los Panamericanos de Santiago, que serán su estreno en la competición, ya que Chile fue quinta y se corrió un cupo al sexto lugar de la Copa América. Entre octubre y noviembre. La exigencia dependerá de las jugadoras que cedan los clubes, pero se debe intentar mantener el carácter competitivo. Se viene de ganar los Odesur –no participaron Brasil y Colombia– y la idea es mantener ese nivel. Venezuela tiene la materia prima para ser la tercera fuerza en Conmebol por detrás de las amazónicas y cafeteras, pero tiene que lucharlo contra Argentina, la Roja y Paraguay.
La atención está puesta en Santiago, pero muy poco se habla de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2023 (23 de junio al 8 de julio), en San Salvador. Es curioso, porque en la edición pasada en Barranquilla se colgaron la medalla de bronce y el oro en 2010, en la edición de Mayagüez que al final se disputó en Mérida. Cada roce competitivo, más cuando de las últimas tres fechas FIFAs, luego de la Copa América, solo se aprovechó la segunda con amistosos ante Panamá y Escocia. La primera fue para darle descanso a las jugadoras y la tercera iba a ser en la Copa Turquía, pero por el terremoto y solidaridad, la Vinotinto no asistió, aunque el torneo sí se disputó. No hubo plan “B”. Lo cierto es que no se sabe cuándo la absoluta vuelva a competir en torneos Conmebol.
“A partir del 2022, la CONMEBOL Copa América FEM pasará disputarse cada dos años, un logró alcanzado por la CONMEBOL y que significará el aumento de la calidad y la competitividad del Fútbol Femenino sudamericano, afirmó el director de Competiciones de Selecciones CONMEBOL, Hugo Figueredo, en el marco del Congreso Fútbol con F de Femenino”, publicó una nota Conmebol en 2020. Se supone que la Vinotinto tendría una Copa América en 2024, no por cupos al Mundial, pero sí por el honor, como en masculino. Pero puede ser una decisión que quede fría, porque ese verano habrá los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y la Copa Oro Concacaf W 2024 con: Brasil, Colombia, Argentina y Paraguay.
Si no se da esa Copa América en 2024, no habrá competición oficial hasta 2026… mucho tiempo. Muchos pidieron la cabeza de Pamela Conti el año pasado y me pareció apresurado. El ciclo fue creciendo, no con la idea que pregonaba en el discurso de buen trato de balón, pero sí con el ADN de esta selección: presión y transiciones. Falló la puntualidad en el arco rival, porque generaron ocasiones. Pienso que 2024 es un año para evaluar el trabajo de la estratega italiana en categorías menores, una labor que culmina en los Sudamericanos, pero que ya empezó con el trabajo de scout. Luego si tiene la energía que continué en la absoluta, siempre y cuando no haya un descalabro en los Panamericanos, como en los Centroamericanos y del Caribe.
En el núcleo duro de las personas seguidoras del fútbol femenino se ve con recelo la figura de Conti, porque no ha apostado por criollos en su cuerpo técnico, más allá del caso Yllenys Pérez que dirigió la sub-17 y luego no le dieron continuidad. Algo muy similar a lo que se le criticaba a Peseiro o Pekerman. Más desde el chovinismo, aunque sí dio la sensación que a ella y al portugués los sorprendieron ciertos aspectos de Sudamérica. En el caso de ella el estilo de jugar de Uruguay y en el luso la altura de La Paz. Son cosas que hay que vivirlas para comprenderlas, no sirven solo los videos o los libros.
Aunque en general suele tener buena aprobación. A diferencia de Pekerman, si es una entrenadora que se deja ver. Que ayuda a la promoción del fútbol femenino. Es una cara necesaria para potenciar la disciplina y que enseña valores a sus jugadoras. En lo personal se siente el recelo que tiene con toda persona relacionada con ciclos anteriores o sencillamente que sea amigo de cuerpo técnicos previos como José Catoya. Por eso soy consciente que no soy del agrado del actual comando, pero tampoco tengo su animadversión. Explicado esto sostengo que debe continuar 2024 y si no pasa nada raro, cumplir el ciclo de 2026, que Dios quiera que culmine con el primer Mundial adulto femenino. El éxito de Conti es el éxito de una disciplina que nos ha dado grandes alegrías, pero cuando no compite vive en las sombras, más allá de todo lo que rodea a un ícono como Deyna Castellanos.







