Una segunda oportunidad

 

La pasada edición de los Óscar (edición 95) tuvo entre sus galardonados a Brendan Fraser, por su actuación en The Whale. Una conmovedora película que te va a aguar el guarapo. El actor tuvo que salir del ostracismo, luego de un caso de abuso sexual y de salir del ostracismo que lo mandó Hollywood tras hacer su denuncia. Tuvo el chance de levantarse, luego de estar en el Olimpo en 2003. “Así que así se ve el multiverso”, soltó entre lágrimas tras ganar la estatuilla. La vida es así, injusta. Lo decía Rocky Balboa, no importa que tan duro te golpeen, sino las veces que te levantes. ¿Quién no es fan de una segunda oportunidad, cuando es bien aprovechada?

La locura que generó Lionel Messi en Catar era la historia de un jugador que lo tenía todo menos el Mundial. Una estrella que se cansó de morder el polvo, que en par de oportunidades amagó tirar la toalla, pero fue resiliente. Curó sus heridas de guerra y volvió a la batalla. El fracaso nos recuerda que somos humanos. Fallar es lo normal, lo comentaba Michael Jordan. El éxito no es lineal, tiene más curvas que el camino a Choroní. Luego de esta introducción llega la hora de anclar este texto a los que nos atañe en Balonazos: el fútbol venezolano.

Venimos de despertar de un sueño que terminó en pesadilla, el proyecto de José Néstor Pekerman. Murió antes de nacer. De eso se escribió bastante en “¡Explotó la bóveda!”. Pero como reza el refrán: “Del ahogado, el sombrero”. La Federación Venezolana de Fútbol pudo lograr la continuidad de Fernando “Bocha” Batista. Con menos currículo que José Omar Pastoriza, José Peseiro y de su antiguo jefe. Menos conocido por el público criollo que Leo González, Rafael Dudamel, Noel Sanvicente, César Farías y Richard Páez. Pero no se puede negar que tiene una propuesta de juego interesante y se mantiene la línea de entrenadores formados en Argentinos Juniors –de forma consciente para darle identidad a la selección o por mera casualidad.

El Maurice Revello es lo único de lo que nos podemos asir en su gestión que no suma más de un año y medio. Sin embargo, no se debe sobredimensionar un torneo invitacional, por más prestigiosa que sea. Incluso se da la curiosidad de que Ricardo Valiño, tiene más recorrido. ¿Quién es Valiño? El DT que llegó a la menores y fue caída mesa limpia, porque se encargará de la: sub-17, como interino; sub-20 y sub-23, donde Venezuela sería local. Un argentino, con mucho recorrido en México y de paso por inferiores en elencos importantes de Argentina.

Es válido el manto de sospechas de la relación Batista con Pascual Lezcano, a pesar de que eran la primera vez que trabajaban juntos en esta experiencia en Venezuela. ¿Por qué no hizo maletas como Daniel Brizuela o Damián Ayude? Ofertas, en teoría, no le debían faltar, y ganas de asumir retos tampoco, porque tuvo un paso por las inferiores de Armenia. Esperemos que sea por el compromiso tan mentando en la rueda de prensa de Jorge Giménez. Un acercamiento a los medios, que se tuvo que leer entre línea, donde no quedó claro cuáles eran las funciones de un manager de selecciones y que redundo en un meme: “dejen trabajar los abogados”. Ahí también Giménez defendió que Batista sobre estas acusaciones en el Lezcanogate. Pero hace menos de dos años, el ex periodista de Olé y agente era un gran amigo y ahora es el enemigo público número uno. Así que si se revive una escena como Adam Driver y Scarlett Johansson, en “Historia de un matrimonio”, nadie de buena memoria se debe sorprender. Y ojito con el nombre de Christian Bragarnik, agente de Valiño.

Dicho esto decido creer. Darle una segunda oportunidad tanto a “Bocha” Batista y a la FVF comandada por Jorge Giménez. Voy con algo de Perogrullo, pero su éxito es el de todos. Hablamos de la selección nacional. A menos que se tengan intereses mezquinos o de activar un Juego de Tronos, nadie va a ligar a que la Vinotinto pierda o la gestión fracase. Todos merecen una segunda oportunidad, aunque no todos la aprovechan para brillar, alcanzar un Oscar o levantar un Mundial.

El escenario es complicado. Si bien lo debe ser la base de esta selección la conoce Batista, ya sea porque los enfrentó en los Sudamericanos sub-20 (2017, como AT de Claudio Úbeda, y 2019) o en el Preolímpico, aunado al tiempo como una de las manos derecha de Pekerman. Pero hay que sincerarnos. El país y la FVF no gozan de una buena salud financiera. Esa época que se podía traer a una España campeona del mundo para Anzoátegui y había una gran cantidad de anunciantes, quedó en el pasado. Posiblemente no vuelva en buen tiempo, o capaz no regrese nunca como los tiempos del “Ta’ Barato, dame dos” en las calles de Miami.

“Bocha” Batista le ha tocado remarla en dulce de leche, dirían en sus tierras. Al Mundial de Polonia de 2019 clasificó con solo 25 sesiones de entrenamientos. Pero la historia, las estructuras y la materia prima de Argentina no se pueden comparar con la criolla. Sin embargo, tampoco se puede hacer equivalencias en las obligaciones. Allá tiene que ganar y acá clasificar. Allá son candidatos y acá no aparecemos en los papeles. Buscando un punto medio y con el aumento de cupos, la meta es clasificar. Pero entre tanta niebla de guerra, no veo claro la obligación de clasificar a la Copa del Mundo. Los rivales también juega, salvo Perú y Bolivia, que podemos estar en el mismo peldaño. ¿Con el resto? hay que golear el sentido común para clasificar. Ni la irreverencia ni el cuchillo entre los dientes lograron la obsesión mundialista, pero sí compitieron.

Eso sí voy a exigir, competir. El país debería darle un segundo voto de confianza a la FVF y a “Bocha” Batista para ilusionar. Que la eliminatoria no se tire a la basura luego del primer año de competencia. Llegar a 2025 con posibilidades matemáticas reales. Una Vinotinto pop, que sea tema de conversación tanto del hincha más furibundo como de aquella persona que solo quiere estar en la movida –algo como lo que pasó con la Serie del Caribe o el Mundial de Baseball, que hasta que el que no sabe nada de la disciplina está pendiente.

El fútbol venezolano es un laberinto, dentro de un país complicado y que vive su peor crisis desde la Guerra Civil. Para no caer en depresión en medio del regreso de la kilométricas colas de gasolina y cortes de luz cada vez más frecuentes, aparte del runrún de volver a una hiperinflación, prefiero comprarme el cuento de que “Bocha” Batista puede ser nuestro Teseo, que mate a nuestro al Minotauro de nuestras desgracias. Pero no es un rol de Mesías, sino sustentada en una FVF tecnocrática, al mejor estilo de CAP II, y entrenadores capacitados, junto a la generación de jugadores mejor preparada. Énfasis en “mejor preparada”, que no significa la mejor, porque no veo a ningún Stalin Riva, José Manuel Rey o Juan Arango.

PD: Como dice el meme: “Mano, tengo fe”. Otros deciden sacarse canas con la política nacional, yo con el balompié. Cada quien escoge su veneno, yo decido tomarlo en una cancha de fútbol.