Cerrado ciclo de amistosos la vinotinto llegará al Premundial en deuda con su fútbol

El partido contra Panamá fue la última prueba, la última ocasión para los ensayos, antes del inicio de las eliminatorias, camino a Rusia 2018. Y Venezuela llegará al Premundial todavía con los deberes pendientes en cuanto a tener un concepto claro de fútbol, para afrontar el complejo camino que supone estar en una Copa del Mundo. Los amistosos finales ante Honduras y Panamá dejan en evidencia lo mucho que tiene que reparar, el equipo que dirige Noel Sanvicente.
Si bien ante los canaleros, la selección evidenció al menos actitud, empuje y ganas dentro de un campo abnegado, sigue demostrando que el problema de gol es lo que más la está perjudicando. Que los caminos para llegar a la meta no son claros y le cuesta una enormidad tener claridad y lucidez para encontrar el arco contrario. El propio Sanvicente admitió lo mucho que tiene que mejorar, porque es consciente que con este nivel poco logrará. Venezuela arrastra de hace tiempo el problema de saber definir, de concretar las oportunidades que se generan. Ante Panamá no hubo menos de cuatro ocasiones claras para anotar. No en balde fue la Vinotinto, la selección con menos gol en la eliminatoria pasada. Es un mal histórico y un impedimento que hay que saber cómo superarlo.

El otro problema es la intermitencia de juego. Se juega a veces con sentido, cuando se establecen circuitos y asociaciones, pero no es una constante. Hay lagunas que hacen diluir las iniciativas ofensivas. Y la defensa tampoco está lucida en sus funciones. Concede espacios que suelen ser graves, hay desatenciones en las marcas y el repliegue es lento. No es un tema individual, es un concepto que pasa por lo colectivo.
Dentro de otra actuación en deuda, el duelo con los panameños dejó algunos aspectos rescatables. Tomás Rincón fue de lejos el mejor de la selección nacional. Mantiene su regularidad en el nivel de juego. Sigue siendo un luchador incansable, que se come la cancha y es el socio para todos. Además es un gran habilitador. Otro que fue dejó buenas sensaciones fue Juan Falcón. Sintonizó rápido con el partido. Las peleó en el frente de ataque y solo le bastó el gol. Se erige como la pareja perfecta para Salomón Rondón cuando se plantee jugar con dos puntas. También Jefrén Suárez mostró ser un jugador diferente. Dio pinceladas de las buenas maneras que tiene con el balón.
La eliminatoria es muy larga y será en la brega de ese proceso, la oportunidad de terminar de hacer equipo, de recomponer la idea de juego. De salir del estancamiento, pero sabiendo que ceder mucho es condenarse a otro fracaso. A ver qué sucede.







