Fluminense a la final de la Libertadores con master class de arbitraje de Jesús Valenzuela

Luis «El Teacher» Cárdenas.- Con un master class de arbitraje del mundialista Jesús Valenzuela, el Fluminense con una remontada en los últimos diez minutos derrotó a domicilio 1-2 al Internacional de Porto Alegre. Era el partido de vuelta de la semifinal 1 de la Libertadores, logrando así su clasificación a la final de la competición.
Jesús Valenzuela, hoy por hoy el mejor árbitro del país y toda Sudamérica, estuvo acompañado por Jorge Urrego, Tulio Moreno, José Argote, Juan Soto y Carlos López. Todos realizaron una extraordinaria actuación para que un partido entre equipos brasileños, quiénes dejaron constancia que su liga está a otro nivel. Un juego así requería de un arbitraje de altura para que se brindara un gran espectáculo. Y este grupo no defraudó.
Siempre estuvo muy cerca de cada jugada, no dio pie a polémicas y supo manejar con carácter las situaciones de forcejeo entre los jugadores. Además, los dos clubes ayudaron al dedicarse más a jugar que a frenar el encuentro con faltas bruscas. Solo 12 infracciones se cometieron (9 para el local y 3 para la visita), mostrando 2 tarjetas amarillas, 1 para cada uno. Una actuación de diez puntos sobre diez.
En cuanto al partido Inter fue el que más intentó y fue dueño y señor en el primer tiempo. Fluminense se mostraba muy lento en las transiciones y con pocas llegadas de gol, rematando solo en una ocasión. Al 9′ Gabriel Mercado conectó de cabeza un centro desde el córner, para así darle la ventaja al local. En el segundo tiempo las modificaciones realizadas por Fernando Diniz surtieron efecto y se le vio otra cara a la visita.
Parecía que todo iba mal para el «Flu», pero resurgió en los últimos diez minutos, de la mano de su máximo referente, el goleador de la Copa, Germán Cano. Primero al 81′ habilitó de manera magistral a Jhon Kennedy, quien con sutil chute de derecha batió a Rochet. Luego, al 87′, se devolvieron los favores, conectando rastrero al palo derecho del golero. La incredulidad de la afición de Porto Alegre era increíble por la forma como su equipo, dominante en gran parte del duelo y varias facetas, terminaba quedándose sin el cupo a la final.







