SUEÑOS DE RADIO

 

Lo que comenzó como un juego entre hermanos, se materializó en fervorosa realidad. Entre sueños de abierta y frondosa imaginación, me encerraba con mi hermano mayor a transmitir fantasiosas jornadas deportivas que revoloteaban nuestra mente. Narrábamos, comentábamos, hacíamos comerciales, imitábamos a la perfección las voces de los consagrados. Partidos de fútbol, beisbol, vueltas ciclísticas, carreras de caballos eran nuestra comidilla diaria a la hora de entretenernos y quemar horas de ocio en nuestra ya lejana infancia. Corrían los sesenta y para un par de chamos sin computadoras, internet, celulares, TV satelital ni demás adminículos electrónicos; la radio era prioritaria e indispensable. De esos juegos infantiles acumulé tantas horas de vuelo que cuando me tocó debutar oficialmente ante un micrófono ya parecía un decano. Je je.

Tuve la fortuna de arrancar de la mano y tutela de un grande. Carlos Dickson Pérez marcó los primeros compases de esta partitura. Radio Fe y Alegría abrió sus puertas para sentarme en un estudio por primera vez y Ventana Deportiva fue el programa que cambió el ritmo y sendero de vida para siempre. Allí descubrí la magia del diálogo cotidiano con la audiencia, el peso de una opinión bien fundamentada, la trascendencia del diálogo personal con el atleta y el respeto por un deporte que amo con vehemencia.

El camino se hace al andar, dijo alguna vez el poeta y, luego de varias experiencias terminé compartiendo una cabina y miles de mediodías con un maestro del balón y comunicador natural frente al micrófono: Pedro Febles. Sin cursos, ni posturas, siendo natural y auténtico, terminó por convertirse en mi maestro a la hora de conducir el programa. Cuando sucumbía a la tentación de abordar temas extra futbolísticos, abundantes y cotidianos por demás, con su calma y parsimonia habitual, enronquecía su voz y me decía reprendiéndome: “ la pelotica Jaime, háblame de la pelotica”.

Tenía mucha razón Pedro. Sin haber pasado por una universidad ni haber tomado cursos ni diplomados en Periodismo Deportivo, entendía, como el hombre de fútbol que siempre fue, que el leitmotiv de un programa de esa disciplina debía girar en torno al balón, sus ejecutantes y ejecuciones. Analizar tácticas y estrategias, desmenuzar los detalles de un partido y conjugar el verbo jugar en todos sus tiempos. Gracias Pedro por esas clases que me diste tantas veces.
Todo este preámbulo es debido a que el gusanillo de volver a los programas diarios me corroe las entrañas y diagramo mentalmente un programa que no se parezca al “Directo y Sin Barrera” que compartimos por años hasta su partida terrenal. Sopesando opciones y midiendo detalles no consigo un partner que pueda sustituir a Petrus en personalidad y características personales. Pero mis dudas son mas graves. Mas profundas. Vistas las circunstancias actuales creo que tendría que tener un panel gigantesco para cubrir las expectativas.

Veamos. Ya que no estaría Pedrito para frenar mis devaneos extra balón, comenzaría por tener un abogado. Mejor dos. Uno experto en contratación y derechos deportivos, pues el incumplimiento de contratos es cotidiano; y otro dedicado a la nueva corriente de delitos fiscales y lavados de dinero que azota a la FIFA y salpica lo nuestro. Un médico, no para hablar de lesiones sino para aclarar los temas de dopaje y uso de sustancias prohibidas. En ese tema quizás deba incluir un bioanalista. Un arquitecto o ingeniero experto en instalaciones deportivas que nos esté quitando las dudas de TODOS los estadios que están sin concluir desde la Copa América y que constantemente sufren deterioro y refacciones inexplicables para un analista de fútbol. Un agrónomo o especialista en gramados, que nos ilustre en el cuidado y mantenimiento de nuestras canchas, eternas protagonistas negativas de nuestros partidos y que se escapa de nuestro radio de acción. Un ex funcionario policial, que pueda hablar sin limitaciones de cómo actúan los operativos de seguridad y prevención ante los violentos barristas que semana tras semana nos roban tanto centimetraje y que no entendemos cómo analizar. En ese tema también debería contar con un sociólogo para que nos ayude a entender la conducta de algunos bárbaros. Un detective privado, que haga seguimientos y averigüe el verdadero lugar y fecha de nacimiento de muchos futbolistas que nos confunden con su documentación y que periódicamente nos ponen en jaque a la hora de opinar en nuestros programas sobre el espinoso tema. Necesitaría un panel especializado aparte, encabezado por sicólogo, consultor sentimental, asesor de imagen y contador público para manejar la cantidad de noticias que generan los futbolistas en escándalos sentimentales, rumbas y manejos contractuales constantemente y fuera de las canchas.

Aunque este último párrafo estuvo adobado con el condimento del sarcasmo, si lo analizamos fríamente podemos darnos cuenta que no es exagerado concluir en el hecho claro que los programas de radio, y la prensa en general, se desgastan analizando y cubriendo una inmensa cantidad de noticias que nada tiene que ver con el balón.

Ah. Se me olvidaba. Si hay disponible algún futbolista retirado. De data reciente, preferiblemente. También tendría cabida para eventualmente hablar algo de fútbol.

La pelotica Jaime, háblame de la pelotica.