Cojjjjjño Cásseres

El Fútbol en Cuentos

 

Había dos fuegos, uno que se consumía domingo a domingo con malos resultados y otro que consumía en llamas la bandera blanquirroja en la curva del estadio Guillermo Soto Rosa de Mérida por lo mismo.

Creo que lo trajo el técnico Pedro Febles, un tipazo de origen canario, nacionalizado y formado en Venezuela o Carlos Horacio Moreno, otro extranjero también nacionalizado, lo cierto es que al inicio de la pre temporada, un escurridizo jugador, el más negrito de la partida, empezaba a escriturar su nombre en el fútbol de Venezuela.

Aunque la fuerza de gravedad no estuviera a su favor con la pelota, se las ingeniaba y eso lo hacía diferente, como también lo hacía su forma de hablar con el genuino acento del barrio Nuevo Horizonte de Caracas que contrastaba con el pausado acento merideño.

Pocos lo recuerdan, aunque a veces es mejor no recordar. La virtud de la memoria nos mete en caminos que no quisiéramos haber cruzado. Cristián Cásseres, “El Torito”, padre de Cristián Cásseres Jr, con pasado en la MLS y presente en el fútbol francés, se trasladó desde muy joven a Estudiantes de Mérida para su debut profesional.

En principio causaba esa impresión acotada anteriormente. La velocidad, la pericia con la pelota, su color de piel, pero cuando me adentré a charlar con él. Pasaban cosas que se me hacían ajenas, quizá por su edad y su inexperiencia o mi edad y mi inexperiencia.

 

Cristian Cásseres

 

Le pregunté a Cásseres con un tono que driblaba entre lo amable y lo tímido. Sí había la posibilidad de que me regalara unas palabras para el programa de radio Punto Deportivo. Yo estaba joven, nuevo y debutando como él. Éramos un par de chamos de 20 años. Así que le puse la grabadora el frente e intenté armar, lo que supongo, fue su primer diálogo radial.

Como fue una de mis primeras entrevistas, podría decir sin temor a equivocarme y, simultáneamente, hacer gala de mi buena memoria que recuerdo parte de sus declaraciones luego de treinta años.

“Coño” dijo el torito, “esa vaina no se hace coño @#%/”, mientras mi cara intentaba descifrar otra traducción de la palabra coño que no encontré. Agregó de forma enfadada cuando le pregunté por el partido. “Nos quemaron la bandera coño y esa vaina no se hace no joda”. A veces sobran las palabras, esta vez sobraban los “coños”.

Me retiré sabiendo que la entrevista tendría que sufrir algunas modificaciones para ser publicada en el programa de las siete de la noche en Éxitos 15.60 AM. Cuando llegué a la radio el director Emiro Rivas Jerez la escuchó y dijo: “Cojjjjjño Cásseres” haciendo clara referencia a la “muletilla” del caraqueño. “Eso no va al aire” y el tema quedó cerrado.

Con el paso de los años, Cásseres se convirtió en un jugador importante de la selección y en otros equipos relevantes. Pude borrar la entrevista de aquellas grabadoras de casete tan populares en los noventa. Jamás olvidaré que ese “coño” nos quitó un título con el Deportivo Italchacao cuatro años después en casa. Clausura del 99 con gol al minuto 16 de la segunda parte.

Por eso la memoria algunas veces no es tan virtuosa porque tampoco podré olvidar que por tres meses adeudados, unos $1.800 dólares, los directivos decidieron dejarlo libre. Se le pagó con su ficha, que luego fue vendida al fútbol mexicano por 1.2 millones de dólares más bonos por rendimiento.