Gareca dale Exit

Perú dominó todo el juego ante Dinamarca y perdió 0-1 en el debut de Rusia 2018. Perú subía, bajaba con la pelota. Hacía toque corto, toque largo. Encaraba, le pegaba al arco, hizo del arquero danés la figura del partido. En posesión siempre tenía estadísticas fenomenales, pero si les soy sincero, la derrota peruana no me sorprendió y lo afirmo ¡No me sorprende para nada! Y no es que yo sea el mejor analista del mundo.… ¡No, Todo lo contrario!!! Cuando me invitaron hace poco a la radio para que opinara y analizara un juego de Estudiantes de Mérida, les confieso que aguanté la pela 5 minutos, porque el resto del tiempo enfoqué mis energías en darle gracias a la compañía eléctrica venezolana, y es que gracias a su ineficiencia… se fue el fluido eléctrico.
Mientras mis compañeros de radio, los comerciantes, el estudiante que realizaba un trabajo, los oyentes de la radio y el resto del mundo le sacaba la madre a CORPOELECT, yo internamente sonreía. No era fácil estar en una cabina o mejor dicho una jaula rodeado por tres tigres inquisidores que querían un análisis del juego, al cual ellos no fueron y yo sí.
Así que… no es un tema de análisis ni tampoco de experiencia futbolística. Yo veía a Ricardo Gareca, Director Técnico de la selección peruana de fútbol y me remontaba a aquellos años 92, 93 o 94. ¿Tanto tiempo? ¡Si!… Mientras Gareca todavía mostraba sus destellos en la cancha, yo desafiaba la tecnología y los mandatos de mi papá de cuidar la computadora. Obvio… mi papá compraba una computadora con más dudas que ganas para que nosotros hiciéramos las tareas.
– Les digo algo… en los años mencionados, y los corrijo si creen que es parte de la pre historia, tener una computadora era medio elitesco, de hecho, en mi casa había 4 o 5 carros y no había ninguna computadora hasta ese momento. Tener una computadora era algo novedoso, era el símbolo del futuro, de la nueva maravilla del mundo, una expresión viva de que el mundo estaría por acabarse en el año 2000, de que la tecnología nos arroparía… a pesar de que no había aparecido el internet.
Lo de la compra de la computadora fue una novela. Mi papá, el de la plata, no sabía nada de eso, y la que más sabía era mi hermana menor porque veía clases de informática en bachillerato. Mi padre no podía hacer soberana inversión basándose en lo que decía mi hermana pero como no había más gente en nuestro ambiente con el conocimiento, pues mi padre no tuvo otra opción que decantarse por las sugerencias de su tuñeca.
Las computadoras que daban la talla para ese momento eran las de modelo 284 y 384, era el modelo que todos querían. Traían una ranura para Floppy Disk y un Disco Blando, hoy pareciera un chiste, pero creo que así se llamaba. El Disco Blando era una vaina cuadrada grande, blanda como si fuera una gelatina, en el centro un hueco para uno agarrarlo con los dedos y para que el lector hiciera su trabajo. Pero cuando fuimos a averiguar a la tecnología se le había ido la mano y había lanzado el Modelo 484, la última versión, con Windows 3.1, la que pocos tenían, así que finalmente fue la que llegó al estante de la casa, como parte del combo.
La computadora traía Word, Excell y una serie de programas que yacen en la memoria de no sé quien porque nunca los utilizamos. Había una serie de recuadros y en uno de ellos decía Games (Juegos). Allí se mató tal cual aburrimiento con sólo dos juegos: El popular Pacman o Come Come, donde aprendí a los 14 o 15 años que la flecha de la derecha …iba para la derecha, que la de la izquierda… iba para la izquierda. Ósea ahí aprendí lo que mis hijos a los 2 años o menos manejaban con mucha naturalidad.
También había un juego de cartas, el más que popular Solitario donde mi hermano mayor nos robaba la mayoría del tiempo en la computadora. A él no le importaba si yo iba a hacer un trabajo o jugar Come Come, nada. Él hasta que no calentaba la silla, no mataba el aburrimiento.
Con el paso de los meses y tal vez el año, me encuentro con alguien que me dice.
– ¿Sabes que hay juegos de fútbol, de béisbol y de motos para jugar en la computadora?
Yo, arrugando mi cara como cuando mi mamá me daba limón para que me mejorara del estómago, le dije
– ¿Un juego de fútbol en la computadora?…
-“Si” me dice y remata “yo siempre lo juego” usando aquel tono sobrado de los amantes de la tecnología de aquella época. Ellos se creía los sábelo todos, los dioses de la nueva era.
Pero como yo no conocía a quien se hizo llamar “programador”, ¡si! “programador”, wow, una nueva palabra en mi diccionario de oficios, lo reté… ¿Eso se puede? Le pregunté.
Al cabo de unas semanas, efectivamente, el programador, mi amigo del alma, el de la carrera del nuevo milenio, la nueva maravilla sobre la faz de la tierra había instalado el jueguito de moto, béisbol …de fútbol… Un juego de fútbol………………… ¡que maravilla!!!!
Mi hermano que juegue Solitario. Ahora seré yo quien caliente la silla. Cuando vean salir humo del “cuarto de la computadora”, como bautizamos a ese recóndito espacio olvidado hasta ese entonces, es que ya maté el aburrimiento.
Le doy Start con un mouse que no se si era la bolita interna o la falta de mouse pad, pero me sacaba la piedra porque a veces no funcionaba. Y comienzo a jugar en la mañana, a medio día en la tarde. Cualquier hora era propicia. En esa época, HD no significaba High Definition sino era el principio de un insulto. Por otro lado 3D no era más que un símbolo matemático, así que la pantalla del juego era una vaina completamente verde, con un par de líneas blancas que hacían el papel de medio campo y las líneas del área. La pelota no era redonda, por los escasos pixeles, la pelota tenía la forma de un recuadro mas blanco que negro.
Los únicos equipos que existían eran los del mundial y como en esa época jugaban sólo 16 selecciones, las opciones eran muy limitadas. Yo escogía a Argentina porque siempre idolatré a Batistuta, “El Bati” y aunque su larga cabellera en la vida real se confundía en la pantalla con la cara o la “pelota”, era el que mejor me funcionaba.
Creo que jugué como 5 o 10 juegos completos de los mil que comencé. La razón era muy simple….. Yo dominaba ¡Todos Los Juegos!. Con el ya aburrido juego del Come Come o Packman, aprendí a manejar las teclas derecha, izquierda, arriba, abajo, con el mismo estilo y soltura de mi amigo programador de la época.
Subía, bajaba con la pelota. Hacía toque corto, toque largo. Encaraba, le pegaba al arco. Realmente Batistuta se encarnaba en la computadora. En posesión siempre tenía estadísticas fenomenales. 60, 70 u 80 %, de posesión era algo normal, pero cuando llegaba al área……las teclas “Enter”, la “A”, la “S” que eran los comandos para pegarle fuerte o suave, con efecto o chanfle….. ¡nunca me funcionaban! es decir, la pelota siempre se la iba al Batistuta cuadrado por arriba, por un lado y en un 90% a las manos del arquero. Luego supe que para darle palomita, chanfle, tiro de larga distancia, simplemente había que presionar CONTROL antes de la puta flechita, el Enter o la “A”, pero me los enseñó un primo años después, luego de 2000 derrotas y léanme bien, ¡Ceeeeero goles!. Mientras que el equipo contrario subía 5 veces y me anotaba 7 goles.
Realmente era frustrante. A mitad del tiempo, a veces antes, siempre la daba Exit (Salir) porque no aguantaba ver al “Bati” cuadrado y goleado. En el juego entre Perú y Dinamarca, le grité a Gareca ¡Exit…..cooooooño exit!!!! pero Gareca si sabe usar CONTROL.







