Balance Vinotinto

 

 

Mucho se esperaba que La Vinotinto volviera al ruedo luego de muchos meses parada. Cuando lo hizo, las críticas llovieron sobre el cuerpo técnico y las dudas se volvieron a cernir. Difícilmente en tres reuniones de menos de 15 en total se logra amalgamar un plantel, crear una filosofía colectiva de juego o tan siquiera crear sociedades productivas.

Quien escribe, un confeso crítico de Rafael Dudamel, esta vez opta por darle el beneficio de la duda. No porque crea que sus equipos jueguen a placer, pero sí porque le ha tocado reanimar una criatura que su propia madre (la FVF) estaba dejando morir.

En las convocatorias, con algunos más o menos, el de Yaracuy ha convocado a los mejores posibles de una diáspora que apenas cuenta con jugadores en ligas elite. Sobre los que juegan, se ha puesto a jugar a casi todos los llamados, por aquello de recibir y aprovechar (o no) la oportunidad; luego vendrán las decisiones.

En cuanto al sistema, también se está intentando echar mano de las piezas aprovechando sus potencialidades, para crear sociedades necesarias. Ante Irán fue evidente que el planteo no funcionó, pero al menos sirvió para descartarlo (esperemos). Línea por línea aún falta una conexión, pero al menos la columna vertebral de este equipo se empieza a dibujar. Que esto sirva para lograr cosas importantes es harina de otro costal.

La gran deuda, sin menospreciar las desatenciones defensivas, es la creación de ocasiones de gol. Los delanteros vinotinto quedan muchas veces ávidos de recibir ese toque que les permita aproximarse con más claridad al arco rival. Los encargados de ello (volantes creativos o carrileros) crean más oportunidades para sí (individualidades) que balones para filtrar a los atacantes.

Los partidos frente a Irán y Japón evidenciaron nuevamente ese marasmo ofensivo, pero creo que sirvieron para definir la idea del técnico en cuanto a jugadores, táctica y experiencia en conjunto. Ahora toca consolidar esos planteamientos de cara a la competición (Copa América). Las fechas FIFA de 2019 tendrán que ser no para probar sino para afianzar lo estudiado en 2018, para acallar (o no) a los agoreros y pensar en una evolución que realmente cree la ilusión, la de cómo esta semana, volver a jugar en Qatar.

 

Vistosa final

Pese a que Lara y La Guaira no son los equipos con más seguidores o los más mediáticos, llegaron a la final del Clausura 2018 por su buen juego. Esto puede sonar a cliché, pero es que en las liguillas no siempre los mejores o los más regulares avanzan (Caracas o Monagas son prueba de ello). Daniel Farías y Leo González son técnicos triunfadores porque han sido atrevidos con sus equipos; buscan el partido y no se rinden. Por ello creo que el campeón será uno muy bueno, que vendrá en gran ritmo para afrontar la final absoluta ante el ahora (casi) siempre invitado Zamora FC.

 

Hasta la próxima. Comentarios a @mbellog