Certeza y dudas que le deja la Copa América a la Vinotinto

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La selección nacional cumplió con el objetivo mínimo: pasar de la fase de grupos. Su salida ante Argentina en cuartos de final dejó desazón por las formas y por el transcurso de un encuentro que culminó 2-0, en un juego que Lionel Messi no brilló. El certamen en Brasil fue la última prueba de fuego antes del inicio del Premundial rumbo a Catar 2022. Solo quedarán amistosos para pulir lo positivo y corregir lo negativo que dejó el torneo continental.
La Vinotinto fue competitiva en la fase de grupos y logró un cupo por cuarta vez en su historia a cuartos de final. Parte de este resultado fue la labor defensiva: solo tres goles en cuatro partidos, dos arcos en cero. El punto más alto del esquema defensivo se vio ante Brasil, donde Yordan Osorio se presentó a todo el país, para los que no lo conocían del balompié nacional. No se puede hablar de fracaso y la labor defensiva no se fundamentó en un Faríñez milagroso, que solo ante Perú -partido que se quedaron con 10 jugadores- tuvo que hacer una atajada que da la vuelta al mundo.
El XI: Faríñez, Ronald Hérnandez, Osorio, Mikel Villanueva, Roberto Rosales; Tomás Rincón, Junior Moreno, Yangel Herrera; Darwin Machís, John Murillo y Salomón Rondón; parece ser una buena base para las eliminatorias. Sus variantes con Jefferson Savarino, Yerfeson Soteldo, Josef Martínez y Arquímedes Figuera son interesantes. Se vio su versatilidad ante Bolivia, donde el equipo ganó 3-1 y selló la clasificación.
El 1-4-3-3 (1-4-1-4-1 marcadísimo en defensa) es la idea de Rafael Dudamel y los jugadores la han aceptado. A partir de ahí de buscó automatismo en defensa, que cuando estuvieron los titulares se vio muy sólida. El juego directo con Rondón es una buena estrategia, siempre y cuando los receptores logren recibir desmarcados, lo que no pasó ante Argentina. Pero el crecimiento de Rondón en la Premier es notable, como la capacidad de Rincón como interior. Es joven, pero Herrera cada vez debe agarrar más responsabilidades.
Esquema, idea, variantes, jugadores como opciones y solidez defensiva son claros. Hasta ahí las certezas. Las dudas empiezan por proponer, solo en un partido pudo marcar y fue ante Bolivia. Le cambiaron el guion a Dudamel y el juego directo no tuvo los correctivos adecuados. Ante Brasil la defensa fue excelsa, pero en ataque poco y nada. No por nada Rondón se fue en cero, en el mismo año que se convirtió en el máximo artillero de la selección y fue referente en el Newcastle.
En un esquema de repliegue y juego directo no se pueden dilapidar los balones detenidos. Si en el pasado Sudamericano Sub 20 de Chile la selección exprimió hasta el abuso las jugadas ABP (faltas, córners y saques de banda); la absoluta no las aprovecha en lo más mínimo. Lo peor es que ahora sufre cuando le levantan el balón, así llegó el primer tanto de Argentina y los momentos de más angustia en la zaga. La selección necesita un cobrador especialista para estas jugadas en ataque y más pizarra en defensa.
Allí entra el tema de la convocatoria. No sé entendió que llevara a Adalberto Peñaranda en la lista de 23 y excluyera a Soteldo por la visa americana, para que luego «Manzanita» pasara de descartado a primer revulsivo. El oriundo de El Vigía pudo ir como invitado para hacer sparring. La historia se repite con Rolf Feltscher lesionado, que no pudo jugar ni un minuto de la Copa. El resultado fue Herrera como central y Luis Manuel Seijas como lateral izquierdo en el último partido. Pablo Bonilla estuvo como invitado en Estados Unidos, pero esperaron hasta el final a Rolf.
Sin mencionar que nunca se supo que tuvo Rolf, Osorio y Villanueva a falta de un parte médico claro. La desinformación en la actualidad no da ventaja -en una rueda de prensa se fue con el tercer portero- y ni tampoco el exceso -el seleccionador dio unas entrevistas en Win Sports y DirecTV antes del duelo de Argentina. El equilibrio en los detalles serán claves para las Eliminatorias y la misma Copa América de 2020.
En el último rubro ni duda ni certeza, está una realidad que a veces se desconoce: Faríñez es humano. El portero tiene 21 años y no pudo hacer la Copa América que se esperaba por su talento, incluso se despide con un error costoso. Sus atajadas milagrosas hacen que más de uno lo quiera para la próxima campaña en Barcelona y todo es un proceso. Estos fallos lo ayudarán a crecer y cumplir con lo que dicta su talento: hacer historia en Venezuela y ser un guardameta de Champions League.
En todo torneo, incluso para el último como para el campeón, hay certezas y dudas. En el caso de la Vinotinto sus certezas les permitirán competir seriamente para ir a Catar 2022, pero si no despeja la mayoría de las dudas lo más seguro es que no sea suficiente para culminar de buena manera ese maratón llamado: Eliminatorias de la Conmebol, para muchos el sistema de clasificación más complicado del mundo.







