La Vinotinto ganó por 2-0 pero no enamoró ante Trinidad y Tobago

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Las expectativas pueden cambiar la percepción de todo. Si uno se dirige a un espectáculo con bajas expectativas puede terminar sorprendido, viceversa la desazón dice presente. En el juego ante Bolivia no se hablaba del juego y con goles centraron la atención en la cancha. Con todos los focos en el rectángulo ante Trinidad y Tobago las sensaciones son de insatisfacción.
En el marcador se refleja que Venezuela venció 2-0 a los caribeños. El lugar común que arropará esta doble fecha será: «es mejor corregir ganando», tan cierto como cliché. Pero por el nivel del rival se esperaba un paso más adelante en la propuesta mostrada ante los del altiplano. En ese plan de ser protagonistas y no reactivos. En reposar en balón, pero usarlo con un sentido. No el «tiki taka» en sentido peyorativo.
El juego se definió rápido y tuvo una sola vía: la de color vinotinto. El tanto que abrió el marcador, al 11′, se concibió en una muy buena triangulación entre Salomón Rondón, Ronald Hernández y Darwin Machís. El de Tucupita cayó por derecha, aprovechó un pase filtrado del lateral derecho y lanzó un centro. La defensa caribeña lo despejó a medias y el «Gladiador» pescó el rebote. Ya son 27 gritos sagrados para el de Catia con la selección.

Tres minutos después se bajó el telón del encuentro. Un cambio de frente sensacional de Yordan Osorio, que bajó con mucha clase Machís por la banda izquierda. El extremo del Granada hizo su jugada: enganchó hacia adentro y sacó un latigazo, pero muy centrado. El portero trinitario Adrián Foncette puso de su parte y no atacó bien el balón. El ex Mineros, al igual que Rondón, celebró por jornada consecutiva. A partir de ahí se le bajó el pie al acelerador. Toque y toque, pero sin profundidad.
Se vieron las intenciones, buenas claro está, de dar amplitud con los laterales, que los centrales hicieran cambios de frente para buscar a los extremos, que Rómulo Otero tuviera plena libertad, que los extremos cambiaran de bandas y que Rondón fuese un enlace con sus pivoteos. En el papel suena excelente. En el juego se intentó constantemente, pero no destrabó una defensa trinitaria nada sólida. Un equipo que suma, con este, 12 juegos sin ganar.
Los caribeños probaron al arco sin éxito y la más peligrosa fue en el agregado de la primera parte, con un tiro libre de Levi García. El remate se desvió en la barrera y forzó una volada espectacular de Wuilker Faríñez. De resto Venezuela tocó, pero no generó «olé» de la grada como contra Bolivia. Un juego espeso, como si se buscara amarrar tres puntos y no dar un paso adelante en el sistema.

Capaz lo más rescatable tras esos dos goles fue el debut correcto de Gabriel Benítez y un voluntarioso Andrés Ponce. El discurso de mantendrá: «Se ganó dentro y fuera de la cancha». Pero no se evolucionó en el juego. Para el autoestima y el entorno fue una fecha FIFA positiva. En lo futbolístico se puede rescatar la flexibilidad de Dudamel al no casarse con el 4-3-3, pero al 4-2-3-1 aún le falta tiempo en el horno. El tema es que la mesa del Premundial se sirve en poco tiempo.
Ficha técnica:
Venezuela (2): Wuilker Fariñez (Rafael Romo 46′), Ronald Hernández (Gabriel Benitez 46′), Yordan Osorio, Mikel Villanueva, Rolf Feltscher, Junior Moreno, Tomás Rincón, Jhon Murillo (Jefferson Savarino 74′), Rómulo Otero (Juan Pablo Añor 67′), Darwin Machís (Yeferson Soteldo 46′) y Salomón Rondón (Andrés Ponce 78′). DT: Rafael Dudamel.
Trinidad & Tobago (0): Adrian Foncette, Alvin Jones, Shelson Bateau, Aubrey David, Keston Julien, Kevan George, Neveal Hackshaw, Aikim Andrews (Ross Russell 79′), Levi Garcia (Akkem Garcia 65′), Ataulla Guerra (Daniel Carr 82′) y Marcus Joseph (Andre Fortune 74′). DT: Dennis Lawrence.
Goles: Salomón Rondón 11′ y Darwin Machís 14′ (VEN)
Amonestado: Keston Julien (T&T)
Árbitro: Gustavo Murillo (Colombia).
Estadio: Olimpico en Caracas
Asistencia: 12.612 personas







