La Vinotinto Sub 23 dio un paso más en su preparación e igualó 0-0 ante Bolivia

 

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- “Con el tiempo, con el tiempo todo va a cambiar. Con el tiempo, con el tiempo nadie va a jugar”, reza una canción de Okill, una banda de pop y rock venezolana. Una letra que le viene como anillo al dedo al ciclo de Amleto Bonacorso con la selección nacional sub-23. El combinado criollo, que se prepara para el Preolímpico, no pudo pasar del empate 0-0 ante su similar de Bolivia, dirigida por un ex vinotinto como Héctor Pablo Bidoglio.

 

Los más destacados del duelo fueron los dos legionarios que hacen vida en Europa: Josua Mejías (Atlético de Madrid “B”, España) y Eric Ramírez (DAC, Eslovaquia). El central portó la cinta de capitán y estuvo muy puntual en los córners. Mientras que el delantero hizo gala de su envergadura física e impuso condiciones en los choques. De resto queda mucho trabajo y poco tiempo.

 

La selección del altiplano dejó al descubierto varias falencias en el retroceso, incluso en el minuto seis tuvieron un contragolpe que debió terminar en gol si hubiese sido bien administrado. La visita tuvo una ocasión por arriba, al 20’, pero se marchó por encima, tras una mala salida del meta Joel Graterol. El portero boliviano se vio exigido, al 25’, con un tiro libre de Heber García, que al momento de abandonar la cancha se vio bastante molesto.

 

 

En defensa los despistes fueron un poco alarmantes, pero en ataque la acumulación de talento logró crear sus propias ocasiones. Una buena jugada en la que Ramírez cedió con Esli García, quien sacó al portero y retrasó con Daniel Saggiomo; sin embargo, el volante del Caracas falló un gol cantado. En la segunda parte ingresaron José Rivas Gamboa y Cristian Rivas, lo que le dio más peso en ataque a la selección.

 

El de Trujillanos tuvo una ocasión clarísima, al 85’, que se aceleró y no definió con más calma dentro del área. Aunque en honor a la verdad, Bolivia también debió marcar con las ocasiones que tuvo. Ambas selecciones se perdonaron y mostraron que aún están crudas para un torneo como el Preolímpico. La ventaja con la que cuenta Bonacorso es la gran cantidad de talento que tiene. El poco tiempo que le queda de aquí al inicio del torneo lo puede acortar la calidad de los jugadores.

 

Capaz la jugada más llamativa del cotejo fue una ruleta de Matías Lacava, el chamo de 16 años de la Academia Puerto Cabello. En búsqueda de ese talento, también será clave lo que se haga en las oficinas para ver con cuántos legionarios podrán contar. La idea parece ser apostar por el siempre potable 4-4-2, tanto a la hora de proponer como de ser reactivos. Cada sesión de entrenamiento será clave para luchar por uno de los dos cupos a Tokio. “Tiempo, sólo tiempo, un poquitito de tu tiempo pido yo no más”, Okills se ajusta al sountrack de esta selección.