Tamanaco Piedrahita: “El resultado en la Sub 15 pasa por llevar un grupo bien formado”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La selección Vinotinto Sub 15 es el primer contacto de los futbolistas con la casaca vinotinto. Si bien no compiten por ir a un Mundial de la categoría, por no existir, si disputan un Sudamericano. Su próximo reto será en Paraguay, en el grupo A: Colombia (sábado 23), Brasil (lunes 25), Bélgica (miércoles 27), Bolivia (viernes 29) y Perú (domingo 1 de diciembre). Frank Tamanaco Piedrahita habló con Balonazos sobre su ciclo al frente de este combinado.
A lo largo de esta extensa charla, estimado lector, no encontrará información básica del torneo. No se habló de: qué esquema va a usar la selección, qué esperar de los rivales del grupo, qué tanto pesa el cambio de sede de Bolivia a Paraguay, sobre la presencia de un lateral izquierdo que sea zurdo o cómo jugará la Vinotinto. Por omisión y falta de jerarquización en el cuestionario no hallará esos datos valiosos y de rigor periodístico. Lo que sí podrá disfrutar es de un texto donde se hace una radiografía general de esta camada sub-15, su entrenador y los procesos formativos en el país.
Antes del Sudamericano Sub-15 de Argentina (2017) hablaba que dejaba una base amplia de jugadores, tres por puestos. Empezar por ahí. ¿Cómo fue el universo de jugadores que encontró para este ciclo? A diferencia de la generación anterior, esta es un poco más reducida. Nos encontramos con jugadores de mucho nivel. Me encanta esta generación, pero es más reducida a nivel de amplitud de números. Esta es una generación que vivió un proceso diferente a las anteriores, en el proceso anterior hicimos una etapa parecida de observación, ya que fuimos a la mayoría de los estados, estuvimos con las asociaciones (de fútbol estadales), observamos los torneos municipales, estadales, interregionales, Serie Oro y Serie Plata.
En este proceso también lo hicimos, pero empezamos a notar que la mayoría de los clubes en esta generación están jugando siempre con la última edad. Este año los jugadores que van a la sub-15 de Venezuela son jugadores de categoría sub-17 en su segundo año, es decir que el torneo es 2003 y 2004. Nosotros vamos a participar en este torneo (Sudamericano de Paraguay) con jugadores de 2004. Todos estos futbolistas hacen vida en el torneo sub-17. ¿Qué pasa? Un 75 por ciento de nuestro plantel juega sub-19 o hizo campaña en muchos partidos sub-19. Es decir que el grado de madurez de este grupo es muy bueno.
En este momento me acerco a los torneos de Serie Elite, donde tenemos 40 clubes y en este momento están en etapa de postemporada. La característica de este torneo es que los clubes hay equipos que no juega ningún 2004 en la sub-17 y en otros juega uno o dos. Muy pocos usan tres o más jugadores 2004 en la sub-17. Ese universo, con respecto a la generación anterior 2002-2003, tiene mucha diferencia. Pero esta generación está dotada técnicamente superior a la anterior. Es decir que es una generación diferente, no solo por la edad, sino por el nivel de la individualidad y muy alta técnica en esta camada 2004. A nivel de cantidad es menor, porque los clubes sub-17, donde ellos hacen vida, están jugando con más jugadores 2003 que 2004.

Previo al torneo de Argentina comentaba que estos jugadores, entre selección y su club, acumulaban 80-90 partidos. Este cúmulo de jugadores, en menor cantidad, pero más talentoso, ¿logró darle esa gran cantidad de rodaje? Porque los encuentros son experiencias y eso ayuda a tomar mejores decisiones… Totalmente. Nosotros no solo tomamos los partidos de este año, tomamos los partidos del año pasado. Y la base de los jugadores que están en esta selección ronda entre los 120-130 partidos sumando los dos años. Para nosotros es muy importante. Cabe destacar que en un 70 por ciento de este grupo ya tiene huellas de trabajo con las categorías profesionales de sus clubes, que para nosotros es muy importante porque les da un toque a nivel de madurez futbolística relevante a la hora de poder contar con todo ello en los módulos, que pudimos realizar en este año y medio.
En aquella entrevista se conversó de esa huella que deja entrenar con el profesional y esa triangulación: club, padres y selección; que ayuda a paliar la situación de no tener todos los módulos que se quiere. ¿Cómo fue esa triangulación? ¿Qué se habla con el representante? ¿Qué tanto apoyo le da el club? Con respecto a lo que se trabaja en los módulos… Es una estrategia que estamos marcando desde el proceso anterior. En donde buscamos la manera de aprovecharlos ante la escasez de poder tener los microciclos de trabajo y que nos permite ayudar a continuar el desarrollo del jugador que está en proceso de formación, para tener un jugador de selección. A medida que incrementen los microciclos de trabajo, el jugador puede dar pasos más agigantados a nivel de su desarrollo.
¿Qué pasa con todo esto? Nosotros al tener escasez de estos microciclos de trabajo, empezamos a buscar soluciones. Al tratar de determinar más rápidamente el talento que es potenciable para niveles internacionales en categoría sub-15, desde el año pasado nos comunicamos con sus clubes y les dijimos quienes eran un jugador que reunía las características que estábamos buscando para ser jugador del proceso. Esto fue alrededor de 15 o 16 meses antes del torneo. Ahí empieza la comunicación con los familiares, con el club, sus entrenadores y preparadores físicos; de manera tal que pudimos articular la idea de cómo lo íbamos a seguir y a ayudar a trabajar.
Para nosotros ha sido un éxito. Tenemos una base de 16 jugadores desde octubre del año pasado, donde tuvimos la oportunidad de asistir al Campamento P.A.N. (se disputó en Colombia). Esto nos ayudó tener un diagnóstico del tipo de jugador que estamos observando y quién realmente, para ese momento, es un jugador importante para la selección. Fuimos a Bogotá y tuvimos la oportunidad de jugar partidos internacionales allá. Nos ayudó a tener un parámetro de definir cuál era la madurez del jugador que teníamos para ese momento y realmente ganamos los partidos allá, nos fue muy bien y arrancó el proceso.
Esa base la mantenemos en un 70 por ciento y es la que tenemos en este momento. Se han ido incorporando jugadores que hemos estado siguiendo desde hace 14-15 meses y con el trabajo de los entrenadores de primera y segunda división en sus clubes han ayudado a potenciarlos.
Importante lo del Campamento P.A.N. y el viaje a Bogotá, porque para el Sudamericano pasado solo fueron a Colombia (Cali). En este tuvieron el campamento, la columna vertebral del equipo fue a un torneo sub-16 en República Checa y compitieron en un cuadrangular en Trinidad y Tobago. ¿Qué tanto lo ayuda estos topes internacionales? Para nosotros tener la oportunidad de jugar en Colombia con esa base, de llevar cinco de estos jugadores con la generación 2003 a República Checa, en donde jugaron con Austria, los locales y los Estados Unidos; nos permitió que esta base recibiera minutos importantes a nivel internacional. Después contamos con pocos módulos en todo el año, pero tuvimos la gran oportunidad de participar en una competición internacional, que es muy difícil de conseguir en la categoría sub-15. Nos tocó la oportunidad de ir a Trinidad y Tobago para enfrentarlos dos veces, jugar ante México, que venía de jugar contra Japón y España, tras estar tres meses fuera de su país de gira. También nos medimos con Panamá.
Es una huella importante porque pudimos viajar con 19 jugadores. A la hora de conversar con mi jugadores y que hayan vivido una experiencia de partido internacional es relevante. Jugar contra México el partido inaugural, nos trasmite un escenario probable a lo que viviremos contra Colombia, el sábado (23 de noviembre), en la inauguración del Sudamericano.

Voy con unos conceptos de otras selecciones, sin ánimos de comparar, extraídas de entrevistas a entrenadores de etapas formativas. Empiezo con Francis Hernández, coordinador del fútbol base de la Real Federación Española. El comentaba que a los 13 años se empieza a detectar las condiciones los niños para ver si pueden llegar al máximo nivel. Incluso redujeron los campeonatos de selecciones territoriales de sub-18 y sub-16 a sub-16 y sub-14, para captar ese talento. Anclándolo acá. Hablar de esa oportunidad que dan los torneos sub-13 Evolución Conmebol ¿Qué tanto lo ayudaron? Mi proceso inicia con el primer torneo Conmebol de desarrollo Evolución (enero 2018). La generación de ese primer torneo fue 2004. Fue magnífico, porque fue la generación que es actualmente la sub-15. Ahí conocí al 60 por ciento de los jugadores que están acá. Iniciar un proceso de observación y preselección, coincidiendo con un campeonato nacional, un 8 de enero, casi dos años del Sudamericano. Para mí fue el inicio, porque pude observar diariamente seis partidos. 12 estados que jugaban en dos canchas simultáneas, hubo tres en la mañana y tres en la tarde, en Valencia (Carabobo). Hoy en día, por decirte alguno, el capitán de esta selección Álex Custodio jugó con el estado Zulia, mientras que el que fue arquero del Nueva Cádiz (Sucre) va a ser nuestro primer arquero en el Sudamericano, Frankarlos Benítez. Es de Cumaná, pero después del torneo fue adquirido por el Caracas FC.
Te doy otro ejemplo importante de lo que fue ese torneo. (Santiago) Maldonado juega actualmente para La Guaira, pero en ese entonces jugó para Petare y disputó la final contra CVG Alcasa, de Puerto Ordaz. Muchos jugadores de este proceso participaron ese campeonato nacional. Es muy importante ese tipo de torneo, que hay que darle relevancia a nivel nacional para que se masifique la participación y le den su valor a nivel internacional. Es parecido a una Copa Libertadores, porque el club de cada país va al torneo de Conmebol y los tres primeros van a una suerte de Mundial (Copa Disney). Es muy importante esta huella.
Siguiendo la línea del español Hernández, él dice en la entrevista que tienen un prototipo ideal de un jugador: fuerte y muy técnico, entre otras características. Pero cuando están en ese proceso de captación, lo que priva es que tenga la habilidad de tomar decisiones adecuadas, capacidad de interpretar el juego. Trayéndolo a Venezuela, ¿Qué aspecto debe tener un jugador para ser vinotinto? Eso es un criterio importante a la hora de ser jugador de selección, pero recuerda que nosotros tomamos los jugadores para la selección de un banco de futbolistas tras observar los 40 equipos de la categoría élite. Nos permite ver un macro grupo de jugadores que van a dar un diagnóstico del tipo de jugador. Tengo 13 años en selecciones y al haber pasado por todos los procesos, empezamos a identificar ese jugador diferente. Buscamos ese criterio de que el atleta sea diferente. Diferente significa que el futbolista pueda tener controles diferentes y sea sencillo para jugar, que pueda tomar decisiones rápidas y cuando esté jugando tenga la dimensión realmente del juego.
Ese jugador no lo encuentras fácilmente, porque es un futbolista que definitivamente se desarrolla desde que está en categorías básicas. Gracias a Dios Venezuela pasa por un proceso de desarrollo de categorías básicas. A mí me encanta el desarrollo básico que hay en Venezuela y observarlo. Siempre veo los jugadores que en sus características individualizadas que hemos tenido anteriormente, pero siempre aparecen jugadores diferentes.
Ahora tenemos dos jugadores de área muy importantes para el país que son 2004. Uno le fue muy bien en el torneo anterior, ya que fue goleador y campeón como Carlos Subero (Deportivo La Guaira). Pero hay otro que no le fue bien en su club, pero en este momento está mostrando cosas impresionantes como Deivid Téguez del Anzoátegui, ahora en Táchira. Un jugador que juega bien de espaldas al arco y cuando tiene la posesión de la pelota ya sabe qué hacer. Tiene un control orientado al lado que quiere definir. Es un tipo que su proceso de formación fue silvestre, es natural.
Hay dos tipos de jugadores, el que tiene esa dotación técnica que uno le observa, pero también hay el jugador de proyección, que empieza a evolucionar a grandes rasgos y tienen un margen de crecimiento mayor al que tiene el rasgo técnico diferenciado.
De España pasamos a Holanda. Unos comentarios de Peter Van Der Veen, entrenador de la selección sub-17 de Países Bajos, que viene de ser semifinalista en el Mundial de Brasil. Este entrenador decía que del “día a día de los clubes depende el éxito de la selección” y que parte del éxito de esta Holanda fue que les pidieron a los clubes trabajar mucho las transiciones. Aplicándolo al caso venezolano, ¿hubo algún requerimiento en específico para los clubes por parte del cuerpo técnico para que trabajaran un aspecto del juego en beneficio de la Vinotinto? Es importante notar el tiempo que las categorías menores están desarrolladas en Venezuela a nivel de torneo de la federación. Eso empieza a radicar en la evolución de nosotros en el fútbol menor. Cada vez me encuentro con entrenadores de mayor capacidad, muchos jóvenes con un crecimiento increíble a través de lo que le dan importancia a su preparación. En la selección intentamos, por ejemplo, hablar de sistemas y funcionamientos no de forma directa, pero sí mostramos cómo trabajamos en las selecciones sub-15, sub-20 o en la mayor de Venezuela.
Desarrollamos al jugador con entrenamientos individuales y específicos. Recomendamos a los clubes que traten de hacer trabajos de desarrollo selectivo para que el talento diferente, que es el que puede ser potenciable para el club para hacerlo debutar. Una vez identificado este tipo de talento y que se ha trabajado con desarrollo individualizado empieza a hacer trabajo en conjunto con todos los talentos élites. Se llama talento selectivo. Después lo llevamos al trabajo de funcionamiento colectivo por línea, es más que todo en base a la metodológica de trabajo.
Nosotros nos encontramos que nuestros entrenadores en categorías menores en Serie Élite cuando empiezan el trabajo de la semana, cuando están en etapa de competencia, solo trabajan en el funcionamiento colectivo, pero no trabajan en el funcionamiento personalizado. Es decir, trabajar en los controles, en los principios ofensivos y defensivos individuales. Que es el trabajo que tenemos que desarrollar en el fútbol base. Están pendientes del funcionamiento colectivo, porque si pierden los botan.
¿Por qué? Porque nos encontramos dirigencias que no están alienados al nivel de lo que significan las categorías menores en el aspecto formativo, inclusive a mí me piden demasiado lo que es el resultado. Para nosotros el resultado en la sub-15 de Venezuela primero pasa por llevar un grupo bien formado, integral. Que sea un jugador potenciable para el futuro de la Vinotinto. Ningún entrenador trabaja para perder, pero es importante ser competitivo en el trabajo de formación. Lo importante es trabajar con una generación de manera formativo, que pueda ser competitiva y ganadora.
Yéndome a la pregunta anterior. Nosotros transmitimos realmente cómo se debe hacer el desarrollo del jugador, porque todos quieren ganar. El principio de las categorías menores debe ser formativo en primera instancia, pero que lo formativo no deje de tener un gen ganador, porque el resultado sigue siendo importante. Las sensaciones de cómo juegue la selección, en qué lugar y en qué aspecto genera un buen fútbol, con los criterios que tiene, son detalles relevantes para generar un gen importante.

Cruzamos el charco y nos vamos con una frase de Pablo Aimar, que estuvo en el Sudamericano sub-15 pasado. “Cuando los buenos se juntan con los buenos es inevitable que mejoren”, esa frase aplica en estos procesos. En sus clubes destacan más que el resto, pero en la selección están con los mejores del país… Al usar el criterio del entrenador español que nombraste, de un jugador que pueda salir, controlar y tomar decisiones rápidamente. El ser inteligente para jugar. Eso es normal por sus capacidades cuando lo hacen en su club y empiezan a encontrar escenarios parecidos con los demás compañeros. Pero en la selección algunos crecen, otros se detienen y otros retroceden en sus rendimientos. Ahí es donde nosotros, los entrenadores, estudiamos para esto. Con más experiencia podemos ayudar a los que retroceden y se estancan, como al que sigue creciendo.
Lo importante es determinar cómo son ellos. A veces me encuentro con entrenadores que nos acompañan en ciertos módulos y la pregunta que se hacen es: ¿Si este es el mejor de su club por qué aquí no rinde? Empezamos a investigar qué está influyendo esto. En el club siempre te tratan como un héroe cuando eres un jugador élite para esa institución, pero resulta que las sensaciones en la selección son diferentes. Se ven talentos más homogéneos, al estar con los talentos más élite del país. Después configurar un rendimiento colectivo con todos ellos es donde viene el sentido del conocimiento de cuerpo técnico.
En el aspecto de la formación como persona, porque varias selecciones lo exigen, ¿qué tan exigente es su cuerpo técnico con la parte académica? Porque son adolescente y esos estudios también ayudarán al pensar más rápido en el juego… La clave de eso es no decírselos, porque todos se los dicen. La forma es que ellos lo puedan entender. Por ejemplo, en mi cuerpo técnico que es muy profesional con mucha capacidad universitaria, con mucha experiencia en categorías menores y muchos procesos de Sudamericanos, podemos tocar ese tema con mucha inteligencia. Un jugador que vaya a cobrar la pelota detenida, que es un aspecto muy importante en el fútbol mundial y te logra ganar partidos, que dejó estudiar desde los siete años de edad, pero por destrezas tiene otro desarrollo, cuando le toque realizar tres o cuatro jugadas con variantes, por supuesto, que su capacidad no será la misma.
Mi cuerpo técnico tiene la jefatura de prensa que está trabajando sobre las ruedas de prensa, porque en los Sudamericanos cuando terminan los partidos se van a acercar uno o dos jugadores con el seleccionador a las conferencias de prensa. Manejar estos escenarios sin pasar por el nivel de estudio, en donde te encuentras con 10 profesores diarios y los puedas oír a todos, es complicado. Porque el problema no es estudiar, sino empezar a saber cuál es lo importante de ir a estudiar, que es aprender a oír.
El jugador a esta edad, por jóvenes, no le gusta oír a los padres. Solo quieren escuchar a sus entrenadores y mucho más al seleccionador nacional. Tenemos que aprovechar que los niveles de atención con nosotros son enormes y ellos quieren aprender al máximo. Estudiar a estas edades para ser un futbolista élite es como el agua para el ser humano. Es el único escenario que te puede permitir entender que puedes aprender siempre de cualquier persona adulta.
Los jugadores que tienen más problema de audición y de conducta notamos que son los que menos van a la escuela. Los jugadores que tiene mayor desarrollo técnico son jugadores que vienen de la calle, porque tienen más tiempo libre y del potrero, como dicen en Argentina. Todo este escenario cambia al venir al CNAR, que le digo la universidad del fútbol en Venezuela para jugadores de alto rendimiento. Aquí diariamente damos alrededor de cuatro charlas diarias con personas que invitamos, coaching, recreadores, árbitros, los que trabajan en la nutrición, las personas que hacen limpieza o que trabajan en administración. Es como ir al colegio.
Yo estudié Educación e Ingeniería en Producción Animal, así que puedo conversar con ellos muchas cosas no solo de fútbol. Les hablo de cálculos, del ángulo del vértice donde tienen que ir a marca, las diagonales que tienen que hacer y por qué se le dicen diagonales. Ellos pueden ver que a través de los estudios soy la persona que soy. Es el crecimiento en cultura general, que es todo lo que podamos aprender aparte del fútbol. Los estudios son esenciales en la vida de un futbolista, porque al ser profesional necesita conocimientos de cultura general. No tener miedo a sentarse a conversar con nadie.
Habla del jugador con la técnica de la calle. Hoy en día los chamos están más pendientes del PlayStation o el televisor. ¿Qué tanto encontró del jugador de la calle? Y ¿qué tanto tuvo que luchar con la tecnología? A medida de mayor tecnología, menos labor con el balón los pies. Así de sencillo. Mientras el jugador esté más integrado a la casa, a la computadora, al televisor y al Internet; es directamente proporcional a una negatividad con respecto a su labor de futbolista. Cuando busco ese tipo de jugador que marca diferencia, que hace esos controles y toma decisiones rápidas, que maneja perfiles, que uno se pregunta ¿si no viene de una academia de dónde lo adquirió? No lo digo yo nada más también lo dice (César Luis) Menotti, que se han perdido esos espacios en la calle, en el patio de la casa, en el recreo.
Recuerdo cuando era niño soñaba cuando me daban vacaciones escolares, porque no es que iba a la playa, ya que no tenía recursos. Iba a tener todo el día en la calle jugando. Mi historia era mañana, tarde y noche en diferentes campos. Eso se ha perdido un poco. Estos espacios del futuro, donde entreno en una academia, pero allí entrenas tres veces a la semana una hora y media, y los padres cuando llega el niño a la casa le dicen: “A hacer la tarea y no puedes tocar la pelota, porque ya te entrenaste en la academia”. Antes tú estabas en colegio con la pelota, en el recreo con la pelota, salías de clases con la pelota y llegabas tarde a la casa. Las destrezas que adquirías eran diferentes, como en los controles que eran más naturales.
Antes no había conos y platos en los entrenamientos, ahora resultado que, si lo entrenadores no los tenemos, no podemos entrenar. Tenemos que rescatar ciertas cosas de antes, que aunado al desarrollo de la tecnología podemos potenciar. De ahí mi querer de que los jugadores tengan 110 partidos al año. Cuando era entrenador del equipo profesional de Llaneros fundé nueve categorías menores y los inscribí en los torneos municipales, al ganar participan en los estadales y luego pasaban a jugar campeonatos nacionales de Cabrujas, hace unos años empezaron los torneos interregionales de la federación. También formamos una liga interna para que jugaran todos los viernes. Hasta los 24 y 31 de diciembres hacíamos torneos. Eran un total de 10-12 partidos al mes. Por eso Portuguesa desarrolla mucho el talento, porque compite mucho.
Ese escenario de multiplicar los momentos que realizas un partido ayuda increíblemente al crecimiento de un jugador. Después viene la metodología, la suma de un talento élite para trabajar diferente. Lo que hizo Argentina hace 25 años, que fue de la mano de un entrenador muy famoso luego de Mundial 82’, Jorge Griffa, quien transmite lo que hizo España para ser lo que es hoy en día. Fue realizar trabajos selectivos en cada academia y eso es lo que transmito a los clubes venezolanos, y ya lo realizan casi todos los equipos de primera división. Escogen al diferente por generación y le hacen dosis diferentes por entrenamientos, ahí empieza un crecimiento espectacular.
Eso lo hicieron en Argentina con (Juan Román) Riquelme, (Javier) Saviola, Pablito Aimar cuando tenían 12-13-14 años y fueron potencia por 15 años en mundiales juveniles. Esto se está retomando, pero sumado a la tecnología y a los nuevos estudios. Aprovechando que la información no es esquiva, ahora te cansas de tener datos para trabajar el fútbol.
La conversación termina en esta parte, porque el departamento de prensa nos indica que no hay más tiempo. Lógico, la charla ya rondaba los 40 minutos. Aún con preguntas del cuestionario y con más ganas de charlar del fútbol venezolano y de procesos formativos se da la despedida. Antes de colgar la llamada, el estratega culminó con lo siguiente:
El proceso forma parte muy importante del trabajo que realizamos para el futuro. Ahí está la clave. Si cuidamos el proceso en todos los detalles, que realmente tengamos un jugador integralmente bien desarrollado, vamos a seguir disfrutando de ser competitivos y poderle ganar a Argentina, Brasil y Colombia. Ese es nuestro objetivo, intentar ganarles a todos ellos y que en el futuro estos jugadores estén maduros. Como Yangel (Herrera) o Tomás (Rincón), que pasaron por la sub-17 y sub-20, y son exitosos en la absoluta. En sus casos su huella en categoría sub-15 fue espectacular.







