Manuel Plasencia: “En los Juegos Olímpicos fuimos dignos representantes”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El martes 21 de enero comenzará el camino de la Vinotinto en el Preolímpico de Colombia, ante Chile. Hace cuarenta años una selección venezolana compitió en suelo cafetero y tuvo la primera gran actuación en este torneo. Debido a un boicot se le dio la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos de Moscú –primer y única vez para el balompié criollo. Aquel grupo, del que poco se habla, fue conducido por Manuel Plasencia. En Balonazos hablamos con el veterano estratega, quien contó anécdotas que van desde futbolístico hasta una visita a La Casona o un desayuno con Nadia Comăneci.
Primero hablar del Preolímpico en Colombia. Venezuela volvía a participar tras no estar en Recife 1976, que daba acceso a los Juegos Olímpicos de Montreal. ¿Cómo vivieron ese torneo, el que pasaron de ronda y quedaron cuartos? Las mejores sensaciones que recuerdo esa época fue esa participación en el Preolímpico. Para mí con muchísimo valor, porque no es poca cosa decir que Venezuela entró de cuarto y Brasil de quinto. Más que las Olimpiadas recuerdo el Preolímpico. Fue una gran eliminatoria, una participación espectacular de un grupo de jugadores importantes, que se comprometió con el país en una época difícil, como lo es el mes de diciembre. Pasamos la navidad trabajando, concentrado en Caracas y partimos el 6 de enero a Colombia.
Recuerdo muchas cosas de ese preolímpico, que fue espectacular. La goleada 5-1 a Bolivia, ganarle a Colombia (1-0) en el Pascual Guerrero. No es cosa fácil, ni en aquel entonces ni ahora. Repito un grupo de jugadores comprometidos con el país y con la camiseta nacional. Con razón un periodista argentino público (el miércoles 15 de enero) un trabajo sobre esa selección que decía: “el día que nació la Vinotinto”. Creo que por ahí andan más o menos las cosas. Partió una época que posteriormente progreso muchísimo y creció bajo el mando de (José Omar) Pastoriza, Richard Páez y compañía. Las selecciones nacionales han crecido en los últimos tiempos, pero para aquella época, que se trabajaba con muchísimas dificultades, hubo una gran participación, que la recuerdo con mucho cariño y respeto.
El torneo se disputo en un formato de todos contra todos, por las ausencias de: Paraguay, Uruguay y Ecuador.
Los jóvenes estamos acostumbrados a ver una Vinotinto con muchos privilegios. Me imagino que sufrieron dificultades logísticas en aquella época. Que tampoco contaban con nutricionistas o psicólogos deportivos. Se hacía mucho de tripas corazón… Sin duda, tal como lo describes. Con muchísimas dificultades. Nada que ver con las comodidades y la logística actual, incluso desde hace bastante tiempo atrás. Gracias a Dios fueron superados todos aquellos problemas: viajes en autobuses, hoteles de mala calidad, ¿viáticos? ni hablar de ese tema. Fue realmente hacer de tripas corazón. Ahí se puede decir que fue por puro amor por la camiseta la razón que la selección participó en ese campeonato.
De esa generación se recuerdan jugadores como: Iker Zubizarreta, Pedro Acosta, Mauro Cichero, Emilio Campos, Bernardo Añor (padre), Asdrúbal Sánchez, Rodolfo Carvajal entre otros. Una camada muy interesante y que marcó pauta… Sí, lo importante de ese grupo que mencionas es que fuimos a los Juegos Olímpicos. Que mucha gente dice que fuimos por carambola, pero no fue por carambola que entramos de cuartos, porque si hubiésemos quedado de quintos iba Brasil. Luego se dieron algunas condiciones para nosotros poder participar, pero lo bueno de todo eso estuvo es que, posterior a los Juegos Olímpicos, esa camada terminó siendo un excelente grupos de profesionales hasta el retiro, todos ellos. Hicieron una carrera brillante a partir de ahí.

Argentina (primer clasificado) y Perú (tercer lugar) se unieron al boicot contra los Juegos Olímpicos y le dio la oportunidad de participar a Venezuela.
¿Dónde recibe la noticia que van a ir a los Juegos Olímpico? ¿Por la prensa o una llamada a su casa? En una época sin redes sociales ni teléfonos en los bolsillo…Cuando terminaron los Preolímpicos, claro, nos despedimos y cada quien a sus casas. Estábamos eliminados de los Juegos Olímpicos. Pero con la satisfacción de hacer un gran Preolímpico. Se lo dije a los jugadores y les aconseje que se sintiera bien y que siguieran trabajando, esos consejos que uno le da a los jugadores para que mejoren su futuro todos los días.
La llamada a mí me la hicieron de la Federación Venezolana de Fútbol, no recuerdo exactamente la persona que me contactó en ese momento. Me dijeron que había posibilidades de que Venezuela fuera a los Juegos Olímpicos, que no desmantelara a la selección. Me citaron para una reunión y ahí conversamos, planificamos la participación Olímpica. Después fue una guerra porque el IND había gente a favor de que fuéramos y otros que decían que el futbol era un deporte muy costoso para ir a los Juegos Olímpicos, una gran gasto para no garantizar una medalla.
Sin embargo privó la sensatez del presidente de aquel momento del IND, Oswaldo “Papelón” Borges, y del presidente de Venezuela para la época, Luis Herrera Campíns. Me citaron a una reunión en La Casona y yo dije que participaría en los Juegos Olímpicos con dignidad, pero de medalla nada. El presidente dijo: “Que bien, que honesto, que calidad de persona. Ahora vamos a los Juegos Olímpicos, porque ustedes se lo merecen por gente”.
Dijeron que sí, trajeron al equipo Marítimo de Funchal para hacer un partido. Ganamos 1-0 con gol de (Asdrúbal) “Memín” Sánchez, en el estadio Olímpico. Estaba el presidente de la República y del IND, junto a todas las autoridades. Recuerdo al presidente, doctor Herrera Campíns, contentísimo, bajo al vestuario y nos saludó a todos, nos deseó muchos éxitos, pero dijo que antes de salir nos pauto para La Casona a tomarnos un jugo. Así fue.
Fuimos a los Juegos Olímpicos, como siempre en esa época Venezuela inauguraba todas las competencias con el equipo local. Una dolorosa derrota (4-0) contra la Unión Soviética, en el estadio Lenin, ante 80 mil personas y todo el comité central del Partido Comunista ruso. Para esa época un país gobernado por el comunismo. Después de eso tuvimos el partido ante Cuba, con arbitraje fatal del español Emilio Guruceta, que le privó a Venezuela, mínimo, el empate. Después le doy mucho valor a este grupo de jugadores, porque a pesar de haber perdido con la Unión Soviética y de ser estafados ante Cuba, tuvieron valentía y vergüenza deportiva para reponerse. Fuimos ante Zambia y ganamos 2-0, jugamos un partido espectacular para despedirnos de los Juegos Olímpicos.
Voy con dos anécdotas de esos Juegos Olímpicos sacadas del libro “Leyendas Vinotinto” de Tomás Muñoz. La primera de Pedro Acosta que dijo: “Con el tiempo es increíble que nosotros hayamos durado cuatro horas desfilando, haciendo fila, Venezuela era una de las últimas en el desfile de inauguración, nosotros no querías desfilar porque teníamos el partido ahí, mientras que los rusos estaban descansando”. ¿Pasó así? Sí, pero el equipo que iba a jugar no fue al desfile. Fue directamente a la zona de vestuarios y vimos la inauguración desde la parte baja del estadio. Por orden mía se resguardaron, porque la orden era que fuéramos todos al desfile.
La otra anécdota es sobre la pantalla y la cuenta Nelson Carrero, que no fue a los Preolímpicos pero sí a Moscú. Carrero comentó: “Nunca olvidaré el debut ante la URSS, ellos nos meten el primer gol y nos quedamos viendo la repetición en la pantalla y ahí mismo nos convierten el segundo, era difícil competir a ese nivel, no se dimensionó lo que fueron los Juegos Olímpicos”. ¿Fue así como cae el segundo gol? Y aprovechar consultarle, ¿cómo manejaron ese escenario de 80 personas? No era típico para el jugador venezolano. No, por su puesto. Aunque claro, está la chispa humorística que le pone el doctor Carrero con eso de que nos quedábamos viendo los goles, al igual que cuando decían lo de: “cuando (Diego Armando) Maradona cobraba los tiro libres, la barrera se volteaban para verlo (el gol) de frente”. No recuerdo que los jugadores se hayan parado y por eso nos hicieran un segundo gol. No creo que llegáramos a esos extremos de ingenuidad. Lo que pasó fue que la Unión Soviética era mucho más que nosotros, sin duda alguna.
Tenían el aliciente de jugar ante 80 mil personas y repito con todo su comité central de gobierno en la tribuna, que era mucha más que suficiente para tener una motivación… especial. Jugadores que después fueron mundialistas. Venezuela no jugó un partido pésimo, ni mezquino. Tratamos de apretarlos en el segundo tiempo, pero eran más sin duda alguna. Claro que otro gallo hubiese cantado si nosotros en el primer partido lo jugamos contra Cuba, el segundo con Zambia y el tercero con la Unión Soviética. Así tuvo que ser el calendario para nosotros, pero no lo fue porque éramos la “Cenicienta” y en algunas cosas hasta hace muy poco lo seguíamos siendo.
¿Qué falló puntual recuerda del árbitro español y cómo reaccionaron los jugadores? Se quedaron parados, porque fue demasiado evidente. A mí no me gusta hablar de los árbitros, porque es una responsabilidad muy grande. Pero el señor Emilio Guruceta, que ya murió… Falleció en un accidente automovilístico en España. Su actuación fue desastrosa. El gol fue un ataque del equipo cubano que agarró a Núñez como a 10 o 15 metros en fuera de lugar, los jugadores se quedaron todos parados y el árbitro mandó a continuar. Núñez continúo con la pelota e hizo el gol. Un tanto que ni celebraron, porque ni ellos creían que había validado el gol. Una actuación extremadamente desastrosa. Eso recuerdo con muchísima tristeza y sobre todo con un personaje que ya no existe, tener que decir estas cosas.

Para hablar de recuerdos más alegres que le pudo dejar ese partido ¿Pudieron compartir con grandes atletas en la Villa Olímpica o conocer la Plaza Roja de Moscú? Apartando este recuerdo triste del partido contra Cuba, lo demás fue toda una fiesta. Yo creo que pasaran muchos años antes que se vuelvan organizar unos Juegos Olímpicos como los de Moscú 80’. La organización fue perfecta. Las 24 horas del día los comedores full de gente. Tú podías desayunar en los horarios de Venezuela, a pesar de la diferencia horaria. No faltaba nada en los comedores. Cada jugador tenía su habitación particular en los edificios. Los de fútbol teníamos dos pisos completos.
Después el tema de la máxima seguridad, era extrema. Diría hasta fastidiosa. Te subías al bus, te bajabas a buscar unos zapatos y cuando volvía tenías que volver a identificarte. Guardias en la parte de adelante y parte de atrás del bus. Con todos los atletas compartimos, principalmente con las figuras de nuestro deporte. Tuvimos la oportunidad de desayunar una mañana con la popular y famosa Nadia Comăneci. Luis Mendoza, que era el otro entrenador que me acompañaba, tuvo la posibilidad de conversar con ella en su machucado inglés, de tomarse fotos y mandarle una foto a su hijo Luis Enrique, que era un fanático de ella.
Me habla de Luis Mendoza y a veces no se le da el mérito que tuvo como referente del fútbol venezolano. ¿Qué significaba tener a Luis Mendoza cómo asistente? Luis es espectacular. Fue un lujo para mí como entrenador haberlo tenido como auxiliar. El solo hecho de meterse en un vestuario con 20 jugadores y Luis Mendoza esté acompañando al cuerpo técnico, ratificando las instrucciones que das y estimulando a los jugadores luego de cada charla que daba. Era realmente un lujo. Ojalá los técnicos actuales pudieran tenerlo cerca. Por lo menos cerca de la camiseta nacional, porque nadie lo quiso como él y nadie la quiere como él.
Me hablaba de una nota de un periodista argentino al principio de la conversación y de la buena carrera que realizaron esta camada de jugadores. ¿Siente que sembró una semilla de cambio que luego cosecharon más adelante? No sé. Humildemente creo que hicimos lo que pudimos y aportamos algo para los que venían. No me gusta decir que fuimos el comienzo. Fuimos una parte del progreso en una competencia altamente exigente y con una extraordinaria actuación. En el Preolímpico fuimos brillantes y en los Juegos Olímpicos dignos representantes. Un grupo de jugadores brillantes salieron de ahí y comenzaron a crecer en sus equipos, posterior a los Juegos Olímpicos. Luego fueron a la Copa América y a la selección que dirigía Walter “Cata” Roque, para entonces.
Los torneos Preolímpicos no se jugaban desde 2004 y vuelven ahora. Entendiendo su importancia en la formación de un futbolista. Un comentario sobre lo que puede aportar para la Conmebol y, en especial, para Venezuela. Entendiendo los éxitos en categorías menores recientemente… Tengo la esperanza que esta selección repita la historia, al ser otra vez el torneo en Colombia y en las mismas fechas. Que tengamos la posibilidad de clasificar a unos Juegos Olímpicos. Que alegría sería para mí que no fuese el único y que hubiese muchos más. Hay un grupo de jugadores talentosos, el fútbol venezolano ha crecido. Los entrenadores también, tenemos directores técnicos modernos y que están a la altura de cualquier país. Venezuela ha crecido en esos aspectos. Ojalá el profesor (Amleto) Bonaccorso y su grupo de trabajo puedan lograr la hazaña de volver a los Juegos Olímpicos. Sería una alegría para el país, en un momento que lo necesita mucho.







