Venezuela plantó cara, pero no pudo ante Brasil en la Liga Sudamericana

Luis Vílchez / @lvilchez8.- “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”, es una de las frases más trilladas de balompié. Se recuerda más a Gary Lineker por ese comentario, que por su capacidad goleadora (máximo artillero en México 1986). Pero esa cita encaja bien si cambiamos a los germanos por las jugadoras brasileñas de la categoría sub-20, quienes ante de enfrentar a Venezuela sumaban 51 triunfos y cinco empates en competiciones oficiales Conmebol: Sudamericanos y Liga Sudamericana. La Vinotinto no las pudo batir y cayó 0-2 en el CNAR “Evelio Hernández”, pero se puede marchar con la frente en alto por el partido planteado.
Llegó la victoria 52 de un equipo que cuida todos los detalles. Desde las jugadoras hasta el cuerpo técnico tienen la indumentaria de forma impecable y repletos del logo de Nike. Ninguno fuera de forma ni desarreglado. En todo momento parecen listos para rodar un anuncio publicitario. Hecho que tiene más mérito si se destacan que vinieron 15 personas de CT, cuando la Conmebol solo les pagó cinco. El poder económico también se vio en sus aparatos tecnológicos: GPS, tabletas, InStat, cámaras de videos profesionales, etc. Si usted no cree en los avances en tecnológicos, ellos sí. Determinaron que en los primeros 15 minutos ante Paraguay las amazónicas caminaban la cancha. Se marcharon al camerino 0-0 y tras el jalón de oreja con datos en manos el choque terminó 4-1. Fuera de la cancha también imponen condiciones. Aunque todo eso no evitó que sufrieran el partido.
Por eso al final entre la lluvia de confeti y los fuegos artificiales, montadas en la tarima con una medalla de oro, las brasileñas brincaban con un fondo musical de reguetón y música electrónica. A pocos metros estaban las criollas, en su mayoría erguidas, viéndolas. Ojos vidriosos en la mayoría, una que otra lagrima surcando las mejillas, y cara reflexiva. La máquina del fútbol femenino sub-20 de la Conmebol no las arrolló. Esas atletas amazónicas que parecen sacadas de laboratorio soviético de Iván Drago tuvieron que sudar esa medalla. La desazón era profunda, porque hacer historia no fue anhelo, sino que estuvo a centímetros.
El público en San Felipe respondió, con un guiño del cielo que puso varias nubes para que el sol no fuera inclemente. El CNAR estaba lleno una hora antes de comenzar el partido. En el pitazo inicial no cabía un alfiler. En el calentamiento se sintieron unos aplausos tenues. Cuando el anunciador oficial, que estuvo peleado con el micrófono todo el choque, dijo la alineación subió el ánimo. Durante el partido las gradas fueron una caldera donde se entonaron los: “VE-NE-ZUE-LA”, “esta tarde tenemos que ganar” y el “sí se puede”. Solo hubo silencio cuando se le rindió homenaje a la memoria de la abuela de la estratega vinotinto Carmelia Rojas.
Cuando el balón rodó solo se vieron dos cambios con respecto al choque ante Paraguay: Gabriela Ángulo de titular en lateral izquierdo y Wilmary Argüelles de enganche, que mandaba para la banda a Enyer Higuera (delantera centro de formación). Si algo regala este Brasil, que cuida todos los detalles, eran los primeros minutos. Venezuela lo supo y salió morder, pero le faltó poco para hincar el colmillo.
En una recuperación en el medio campo, Yerliane Moreno salvó un pase complicado, que pudo dejar mal parada a Venezuela. La “Pantera” conectó de inmediato con Argüelles, quien filtro un pase genial para Kimberlyn Campos. La delantera carabobeña no sacó rápido el remate y cuando chutó la defensa brasileña mandó su remate al córner. Tan solo dos minutos después, Argüelles dio otro pase brillante al espacio, esta vez por el costado izquierdo. En esta ocasión el remate de Campos no tuvo oposición, pero pasó besando el palo y se fue por fuera. El CNAR retumbaba.
Las amazónicas pusieron autoridad a los 13 minutos, cuando Marta pegó un disparo de tiro libre en el vertical. Aunque en honor a la verdad, la “9” brasileña no estuvo en su mejor tarde, a pesar del poste. Estuvo empecinada en mantener la incertidumbre en el partido junto a Aranzha Aguiar, portera venezolana que le sacó varias, entre ellas un mano a mano. Aunque la jugada que le detuvo el corazón a las más de 1000 persona en el CNAR llegó al minuto 31. En una serie de errores en salida, Brasil tuvo la más claro que pudo generar dentro del área. Primero Camila Pescatore se barrió para salvar el primer chute. La pelota le quedó a Brasil y tuvo que Aguiar tapar como pudo. Aun así, hubo tiempo de otro remate de la Canarinha, este más suave, pero igual de peligroso. Cuando la visita lo celebraba, Angulo sacó el balón en la raya y lo mandó al córner, con una barrida espectacular. Un cortometraje de suspenso digno de un premio Oscars.
Los minutos parecieron horas, porque Venezuela trataba de salir con el balón y Brasil las asfixiaba. Las bajas de Kareylen Capdevilla y Micheel Baldallo, se volvieron a sentir con una Higuera incomoda por la banda y una Osmalyn Borgers, que sin espacios se diluye. El cansancio le pasó factura a Argüelles, que llegó el jueves de Tenerife, jugó el viernes y a los 20 minutos estaba fundida. Campos bajó a ser enganche. Un suspiro duraba más que el balón en los pies criollos, pero con el trazo largo, a pesar de la estatura brasileña, le hacían daño en las segundas jugadas.
En el entretiempo las futbolistas juveniles de Deportivo Lara se tomaron varias fotos con Pia Sundhage, entrenadora de la categoría adulta de Brasil y ganadora de dos medallas de oro en Juegos Olímpicos. El que pasó desapercibido, con un mate en la mano, fue Giancarlo Maldonado, tercer máximo goleador de la Vinotinto y ahora asistente de su padre en la Academia Puerto Cabello.
Capaz por la tecnología brasileña o por la desazón criolla de no pegar en la primera parte, la visita se hizo sentir en el marcador. Duda recibió en la frontal del área y sacó un riflazo. El título se alejaba a una distancia similar a la que hay entre San Felipe y Rio de Janeiro, porque el empate favorecía a las que visten de verde y amarilla. Las amazónicas dieron dos sustos más, mientras que Dayana Rodríguez tenía que luchar con un dolor en su tobillo, que la tuvo en el piso hasta en cuatro ocasiones. Si le sumamos le lesión en el muslo de Yerliane Moreno, que el fragor de partido se quitó el vendaje y se olvidó de todo tipo de molestías. La primera línea de volante jugaba más por amor propio, que por ostentar un estado físico óptimo.
La salida de Argüelles le dio cabida Heliamar Alvarado, vitoreada al ser de la casa. El doble lateral con la yaracuyano y Angulo dio un refresco al ataque. Campos pudo encarar, al 62’, enganchar hacia adentro para eludir la marca la central y remató. El chute se fue desviado. Tan solo un minuto después, en un córner, la carabobeña sacó un notable cabezazo, pero la portera Nicole la repelió a puro reflejo. El colmo de la frustración, cuatro chances y ninguna concretada. En los minutos finales ingresó Keisy Rondón, Angulo bajo al lateral, Alvarado se corrió a la derecha y Pescatore subió de enganche (posición que supo hacer en Superliga con Secasports y que también ejerce en la universidad William Carey).
Cuando lograr el empate hubiese dejado un buen sabor de boca, la Canarinha puso tierra de por medio. Otro remate fuera del área, este con mucha más distancia, de parte de Micaelly, al 88’, sentenció el encuentro. La fotografía de siempre, el carnaval fue verdeamarela con un detalle de color: una niña con la indumentaria de Yaracuyanos fue “adoptada” por la delegación brasileña en la celebración y se llevó su medalla de oro. Sin embargo, gran parte de la afición se quedó para reconocer la labor de las “Tigras”, como se hacen llamar este grupo de jugadoras.
En el camino de ida al estadio (Valencia- San Felipe), sonó Love Hurts de Incubus. Su coro reza: Love hurt, but sometimes it’s a good hurt, and it feels like I’m alive. En castellano: El amor duele, pero a veces es un buen dolor y me hace sentir vivo. Capaz un hecho casual o una premonición del partido. A ciencia cierta, este grupo de jugadoras ama a la selección y esa tarde dominical ese sentimiento dolió. Pero dejaron buenas sensaciones para el Sudamericano sub-20 de Argentina (del 4 al 22 de marzo). Donde se disputarán dos cupos al Mundial de Costa Rica y Panamá. En caso de repetirse el podio de la Liga Sudamericana, las “Tigras” serán las segundas mundialistas en esta categoría para Venezuela, luego de la camada que participó en Papúa Nueva Guinea 2016.







