Giancarlo Maldonado: “Soy un eterno agradecido al fútbol”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- “Me retiro donde quiero y con quien siempre pensé que lo haría; a tu lado, viejo, y en Pueblo Nuevo el sábado 1 de febrero para terminar la etapa más linda de mi vida”, posteó Giancarlo Maldonado en su red social de Instagram para anunciar su retiro tras 20 años de carrera. El “Capo” colgó los botines en una despedida emotiva, en donde los jugadores de la Academia Puerto Cabello como los de Táchira lo fueron a abrazar, cuando se produjo su cambio por Gustavo Ascona, al minuto 35. Ambos banquillos de pie y la postal del abrazo con su padre, Carlos Fabián Maldonado.
El delantero estuvo en diversos clubes del patio y en el plano internacional. River Plate (Uruguay), Mineros de Guayana, Unión Atlético Maracaibo, Deportivo Táchira, O’Higgins (Chile), (México), San José (Bolivia), Estudiantes de Mérida, Atlético Venezuela, Real España (Honduras), entre otras instituciones. También se dio el gusto de cruzar el charco y jugar la primera división de España con el Xerez. En ese periplo logró la Bota de Oro de América, en el año 2007.
Para los venezolanos fue sinónimo de alegría, ya que con la Vinotinto infló las redes hasta en 22 ocasiones. Solo por delante en la lista de máximos artilleros tiene a Juan Arango y Salomón Rondón. Nunca fue el más alto, el más rápido, el más fuerte o el más habilidoso, pero siempre fue una pesadilla para los porteros rivales. Ahora cumple un nuevo rol, como parte del cuerpo técnico del equipo porteño, al lado de su padre.
El atacante se acercó al CNAR “Evelio Hernández” al ver el choque entre las selecciones femeninas sub-20 de Brasil y Venezuela. En una grada con muchos niños, pasó desapercibido uno de los héroes de esa primera victoria ante Brasil en Boston, con una definición sutil. Solo algunos adultos le pidieron una foto al “Capo”, que tanto reventó redes con remates potentes, como contra Uruguay en el Pachencho Romero. En el entretiempo del cotejo, Maldonado accedió a hablar con Balonazos de su carrera y de sus nuevos planes.

¿La decisión del retiro fue muy pensada o llegó de repente? ¿Qué pasó por tu cabeza?
Fue mucho tiempo pensando y decidiendo, para tomar la mejor decisión para uno. Había llegado el momento y con mucha tranquilidad decidí empezar un nuevo reto, una nueva vida dentro del fútbol. Estoy contento por todo lo que pude vivir.
Desde muy chiquito estuviste ligado a este deporte por tu papá. Estuviste con la Vinotinto y en clubes importantes ¿Qué significó el fútbol para ti?
Me dejó todo. No solo en lo profesional, sino en lo personal. Amigos… yo que sé, me ha dado todo. Es una forma de vida. De verdad que estoy agradecido por lo que pude vivir durante los 20 años de carrera que tuve como futbolista. Ahora del lado del cuerpo técnico toca empezar un nuevo camino, aprender día a día y de un nuevo proyecto. Soy un eterno agradecido al fútbol.
Estuviste en preselecciones de Uruguay, si puedes hablar de eso. También comentar lo que significó la Vinotinto para ti…
Tuve la suerte de estar en la selección de Uruguay sub-17 y sub-20, hasta que llegó la oportunidad con Richard (Páez) de vestir la camiseta de la selección. Creo que fue el Sudamericano de Ecuador, por allá en el 99. Desde ahí ha sido un orgullo para mí vestir la camiseta de la selección en las categorías menores y en la mayor. Ahora toca seguir apoyando los muchachos que están y desearles lo mejor en este nuevo arranque de eliminatoria.
¿Cuál es el gol que más se recuerda Giancarlo Maldonado con la Vinotinto? ¿Contra Brasil, ante Bolivia u otro?
Todos fueron muy especiales. Convertir con la camiseta de la selección nacional fue un orgullo, creo que es lo mejor que le puede pasar a un futbolista. Te puedo decir que uno fue mejor que otro, pero siempre anotar fue muy bonito para mí.

Quiero hablar de tres clubes, primero Atlante. Te lograste establecer en la liga mexicana, ganaste títulos y conseguiste la Bota de Oro de América. ¿Qué significó para ti ese club?
Atlante es parte de mi vida, gracias a Dios pude conseguir cosas importantes y dejar el nombre de Venezuela en alto. Crecí y me formé un nombre a punta de trabajo. Un equipo que hoy en día es mi casa, lo sigo pensando y sintiendo así. Me dio todo en lo futbolístico, dos títulos con el equipo: una liga y otro de manera internacional. Atlante sin duda es una de las vivencias más importantes y lindas que tuve en el fútbol.
El otro club es Bayer Leverkusen. Estuviste muy cerca de fichar e ir a la Bundesliga. ¿Cómo fu esa historia?
Tuve la oportunidad de ir Alemania y estuve allá cerca de dos meses y medio, pero al final por temas de papeles, en ese momento, no se pudo concretar y me tocó regresar al país. Contento porque de ahí tuve la oportunidad de salir a Chile.
El último es O’Higgins, donde eres un ídolo. ¿Dónde lo ponderas?
Después de haber debutado en Uruguay, que fue mi primera oportunidad fuera del país, jugar en Chile fue donde empezó el camino para conseguir ese reconocimiento tan lindo como lo fue la Bota de Oro, porque empecé sumando goles en la primera mitad del torneo y la segunda parte con Atlante. Lo que uno puede recordar más de Chile es el cariño de la afición y del equipo. A uno lo recuerdan hoy en día y uno no puede olvidar. Solo palabras de agradecimientos a la gente de Rancagua.
El gol más amargo de tu carrera fue aquel contra la Academia Puerto Cabello, porque no clasificaba Táchira y eliminabas al equipo que dirige tu papá. Coméntanos un poco de ese episodio, atípico en fútbol…
El fútbol es así. Vestía la camiseta de Táchira y tenía que hacer mi trabajo. Lamentablemente tenía a mi papá dirigiendo la Academia. Cosas del fútbol, porque era mi gol número 200, que era algo muy bonito para mí. Ya eso pasó y quedó en la historia. Fue un momento amargo, pero al mismo tiempo muy especial.
Inicias un nuevo camino con en el cuerpo técnico de tu papá (Carlos Fabián Maldonado) en la Academia Puerto Cabello. ¿Cuáles son los planes de en esta nueva etapa y cómo fue la preparación?
Uno se prepara todos los días y vamos a ir aprendiendo día a día. Seguiremos la capacitación dentro y fuera. Mejor maestro no puedo tener. Vamos a vivir intentando ayudar a la institución en lo que podamos, brindarle el máximo y tratando de conseguir los objetivos que tenemos como equipo.







