José Hernández: “Las claves en las categorías menores son trabajo y paciencia”

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Si el fútbol fuese un edificio, la mirada de todos siempre se dirige a la azotea donde está el brillo del profesionalismo. Pero pocos reparan en las bases que sostiene esa estructura. Para obtener mejores jugadores se requiere unos procesos formativos más completos y profesionalizados, en donde la figura del entrenador de categorías menores tiene un rol preponderante. Sobre este tema en Balonazos conversamos con José Hernández, actual entrenador de la selección nacional sub-20.

 

Si bien se le suele encasillar con la etiqueta de formador y un tipo académico a Hernández, el estratega tiene más de 30 años con experiencia entre el fútbol menor y la primera división del balompié venezolano; además de haber sido jugador profesional. A su vez es instructor de cursos de entrenadores. Por lo cual es más que una voz autorizada para abordar el tema y hacer una radiografía de las categorías inferiores en el país.

 

¿Cuánto afectan las prisas y el cortoplacismo que tenemos como sociedad en la formación de los futbolistas en Venezuela? Las claves en las categorías menores son: trabajo y paciencia. Por lo tanto, todo lo que se haga con las urgencias, que son unas características de nuestro fútbol, le restan espacio a las cosas fundamentales y necesarias. Una es al aprendizaje, porque la urgencia en estos procesos le resta espacios al aprendizaje y generalmente no te ayudan a tomar buenas decisiones. ¿Por qué? Porque cuando vas con urgencia, ignoras contenidos.

Cuando ignoras contenidos le das espacio a la emocionalidad. Eso es una de las características de la gente del futbol, no solo a nivel de entrenadores, sino también a nivel de dirigentes y de gente de fútbol en general. Somos muy emocionales y precisamente la emocionalidad te hace actuar con esa velocidad o urgencia, que como consecuencia dejan espacios en el aprendizaje y la buena toma de decisiones. Eso viene porque el camino para iniciarse como entrenadores y tener tu primer equipo fútbol tiene que ocurrir de la siguiente manera: tú debes prepararte, hacer tus distintos cursos para que te dé la posibilidad de, una vez que cumplas con los requisitos, tu trabajes. Cuando lo haces de esa manera realizas tu labor con una serie de contenidos, que tú has ido aprendiendo a través de los cursos y que va a facilitar tu trabajo en la etapa donde estés.

¿Qué sucede generalmente? Y yo he sido el primero y lo digo en todos los espacios de entrenadores, me pongo por delante para que nadie se sienta ofendido, yo me decreté entrenador de fútbol.  Dejé de jugar futbol y dije que quería entrenar fútbol porque me gusta. Y empecé a dirigir un equipo de fútbol y como yo, la inmensa mayoría de los entrenadores. Cuando lo lógico y lo normal es que nosotros hagamos una etapa de preparación y formación como entrenadores, que la cubramos y a partir de ahí estemos capacitados y aptos para desarrollar el trabajo. Sobre todo, en categorías menores.

Otra cosa es que tú salgas de un fútbol profesional y dirijas directamente en el futbol profesional. Pero otra cuestión es cuando tú tienes que ir al futbol de formación. Requiere de otras potencialidades, porque el oficio del entrenador consiste en hacer que otros hagan. Para eso necesitas una serie de herramientas y conocimientos, alguna experiencia previa como jugador o de otro tipo que te permita ejecutarlo de buena manera. ¿Por qué? Porque yo fui jugador de fútbol y me retire, lo único que sé es que soy jugador de fútbol. Cuando soy jugador de fútbol la gran diferencia con el entrenador es que yo tomo las decisiones, pero cuando soy entrenador las decisiones dentro del campo no las tomo yo. Mi trabajo se convierte en un hacer que otros hagan.

Creo que hace falta esa preparación o de tener ese contenido en el desarrollo metodológico de la formación, porque nosotros pretendemos que solo por el hecho de haber jugado fútbol o tener pasión por el fútbol podemos entrenar. Que es otra cosa que yo veo, gente con una enorme pasión, pero con poco talento para desarrollar la parte formativa. Es una de las características que a veces observo. Con esto no quiero dejar decir, y lo digo con mucho conocimiento porque recorro el país, que hay una gran cantidad de entrenadores con un deseo enorme de ser capacitados para poder hacer mejor su trabajo.

 

 

En una charla con Javier Vidales, director de las Academia del Atlético de Madrid, decía que para formar en el fútbol es como la escuela. Necesitas papel, lápiz y un profesor. El papel y lápiz serían la cancha y el balón, que son elementos que puedes comprar. Pero el profesor no puede ir a un local y pagarlo, tienes que capacitarlo. ¿Cómo debe ser la formación del entrenador de fútbol base, en especial esas primeras categorías de la etapa infanto-juvenil? ¿Qué cursos debe hacer, más allá de haber jugado fútbol en una etapa de su vida? El haber jugado fútbol es un elemento fundamental que te suma a tu favor. Pero a veces decimos que haber jugado fútbol es para los que jugamos fútbol profesional. Pero tú puedes haber jugado fútbol y no haber sido profesional. Muchos han jugado y no fueron profesionales, pero conocen de la actividad. Lo digo porque cuando una persona ha jugado fútbol y no fue profesional, inmediatamente lo tachamos como un tipo que no sabe de fútbol. A lo mejor fue un buen jugador amateur, se formó en una buena escuela y conoció algo. El hecho de haber jugado te puede dar algunas ventajas, pero no te puede limitar el hecho que no hayas sido futbolista profesional.

En Venezuela yo siento que nosotros no nos hemos puesto de acuerdo en desarrollar un contenido en cuanto a la formación del entrenador. Lo hemos hecho, pero no lo hemos llevado a cabo. Un modelo metodológico de formación del entrenador. Así como debemos tener un modelo metodológico de formación de futbolista, hay que tener uno de capacitación del entrenador. Creo que está en deuda, a quien corresponda, desarrollar una política de formación del entrenador. Como existe en muchos países, sobre todo en Europa.

La tendencia, sobre todo en este lado del mundo ha sido siempre que lo buenos jugadores de primera división se conviertan en entrenadores, bien sea de categorías menores o de fútbol profesional. De allí que lo europeos, que desde hace muchos años vienen con políticas de formación de entrenadores, nos han sacado grandísimas ventajas. Una de las cosas que en tu parte formativa debes pretender alcanzar es un aumento con respecto al conocimiento del juego. Lo que te dio la experiencia de estar dentro de la cancha, le tienes que sumar ese conocimiento que debemos tener de un fútbol que se ha estudiado, teorizado y desarrollado. Esto para mejorar el nivel de compresión y entendimiento del entrenador, para que este a su vez traslade ese nivel de compresión a través de su metodología de formación. Cosa que nosotros carecemos.

Cuando tú formas, yo digo que hay tres cosas fundamentales: 1) hacerla bajo el conocimiento y la interpretación del juego, 2) bajo el desarrollo de la técnica, 3) sobre el desarrollo de competir. A veces ponemos como cosas contrapuestas la formación y el competir, pero en el momento en que nosotros entramos en un campeonato y ahí hay un marcador, de alguna manera competimos. El problema es en qué lugar ponemos la competencia con respecto a la formación. ¿Competir cómo lo único, necesario y lo que vale? Entonces estamos mal. El valor está donde lo colocamos.

Muchas veces nos equivocamos, porque a los niños hay que enseñarles a competir. Lo que no hay que enseñarlos a solo ganar, que es el gran problema. Crear jugadores que aprendan a competir desde la edad en donde estén, poniendo la competencia en el lugar donde deba estar. Luego que tengan un buen desarrollo en su técnica, que es fundamental. Por último, que se haga todo bajo un contexto de conocimiento e interpretación del juego, porque en el fondo el fracaso de los futuros futbolista está asociado a: las malas decisiones, que tiene que ver con el conocimiento del juego; a  las malas ejecuciones, que tiene ver con el desarrollo de la técnica; y no saber competir, que tiene que ver con crear un nivel de competencia que ayude a crecer y se adapte al nivel del niño.

El entrenador tiene que pasar por un proceso de formación, donde tenga que tener capacidad y conocimiento; además de tener ese desarrollo metodológico de formación que involucra: los objetivos al final del proceso, las distintas etapas que lo componen, los objetivos parciales de cada etapa y lo que al final tú vas a producir. También es importante conocer del niño, porque en el fondo, ¿lo entrenadores qué hacemos? Comunicarnos y trasladarles un conocimiento, si lo hacemos de manera eficaz lograremos nuestro objetivo.

Para eso necesitamos herramientas que tienen que ver con mucho más allá de haber jugado fútbol. El tener capacidad de comunicación, de acuerdo con la edad. El conocer lo verdaderos intereses de un niño según su edad para convencerlo. Un niño en las primeras edades le gusta imitar y hacer las cosas que ve, pero a otra edad le gusta que los reten. Fíjate que a nosotros a cierta edad nos dicen: “a que no haces esto”, y vas tú y lo haces. A otras edades nos gusta imitar a un primo o lo que vemos en televisión. Todas las edades tienen una característica que obviamente un entrenador tiene que conocer. Así como cuando un entrenador llega a la adolescencia. Tener conocimiento para esas etapas de rendimiento.

 

Escuchaba en una entrevista a Sergio “Checho” Batista, campeón del mundo como jugador y ex entrenador de la selección de Argentina, que se volvía loco cuando un partido sub-8 quedaba 0-0, que a esa edad en vez de buscar el resultado el objetivo era otro, que se debían caer a goles. Cuando existe ese apremio por parte de las academias, los representantes o los agentes por los resultados ¿Qué tan nocivo es traer esa presión del resultadísmo del profesional a las categorías inferiores? Precisamente el error parte de lo que hablamos al principio, cuando tú incorporas a alguien que no pasa por un proceso de formación y viene del futbol profesional. ¿El fútbol que el conoce cuál es? El futbol del rendimiento y del ganar, no lo va a ver de otra manera. No lo entiende de otra manera, porque acaba de salir y no ha pasado por una etapa tan importante como formarse para entender que fútbol debe promover él. Entonces, ¿qué hace? Trasladar sus experiencias inmediatas a su nueva labor. Si no es capaz de darse cuenta que está en otro contexto, va a caer en ese error. Eso sucede muchísimo.

Además, vivimos en una sociedad exitista, y sobre todo sabemos cómo es la Argentina. Yo digo que los entrenadores sienten que son valorados por lo que ganan y no por lo que enseñan. Hay dos cosas que yo comúnmente veo en los entrenadores, que me parecen que no están bien.  Una que generalmente trabajan bajo sus propias expectativas de éxitos. Si lo de ellos es ganar, porque tienen que ganar siempre y ser primeros, aquí tiene que ver el tema que dije al principio. Cuando jugamos competimos, el problema es donde ponemos la competencia. A los niños hay que enseñarlos a competir, pero no solo a ganar.

Primero trabajar bajo sus propias expectativas de éxito y segundo bajo sus propios gustos futbolísticos. Entonces agarran un equipo donde tienen que desarrollar cualidades, donde tienen que potenciar o desarrollar valores técnicos y de conocimiento de juego. Pero ellos van con mentalidad de “jugamos 4-3-3 y salida de atrás”, como es el fútbol profesional. Comienzas a crearte un gusto futbolístico basado en un modelo del fútbol profesional y quieren que sus niños jueguen así. Cuando el verdadero objetivo de la formación es trabajar sobre la progresión del futbolista y de los distintos componentes que tienen que ver con la formación. Suele suceder comúnmente, no solo en la Argentina, sino acá.

Por eso es importante la formación, porque cuando desmontas eso a nivel de los muchachos y del papá, el día de mañana esos muchachos van a ser papá y lo van entender de otra manera. Nosotros vivimos en una sociedad muy presionada para el ganar. ¿No sé qué es lo que significa ganar? Porque queremos crear una sociedad de ganadores y perdedores. Ganador es uno y el resto son perdedores. Pero ¿Qué es eso? No entiendo. En el fútbol ganar un partido es ganar el partido, pero el fútbol también se gana dentro del partido con muchas otras cosas y de muchas otras cosas. Por eso es importante el lugar donde ponemos la competición.

 

 

Aparte de ese entendimiento del juego y de capacitación. Siento que debe haber un aspecto vocacional de querer guiar y enseñar a los niños, porque muchas veces estos entrenadores están fuera de los reflectores. No se busca tanto el reconocimiento, sino la satisfacción del trabajo bien hecho… Claro. Por eso hay entrenadores que tienen potencial para trabajar en categorías y otros que no, pero sí en otro fútbol. Y hay quienes tienen potencial para trabajar en todas las categorías del fútbol. Porque cuando entiendes realmente los objetivos de cada una de las etapas de los futbolistas y te sabes ubicar en los contextos, sabes cómo tienes que actuar. He dirigido categorías menores y profesionales. No soy el mismo cuando me paro delante de unos muchachos de 15 o 17 años, sé cómo tengo que manejar cualquier situación y cómo hacerlo delante de unos profesionales. De hecho los intereses son distintos, pero tiene que haber un gran aporte vocacional, porque para trabajar con jóvenes y niños te tiene que gustar, además tienes que saber de ellos.

También entender que la formación es una cuestión de trabajo y paciencia. Ese camino hacia el rendimiento. Esa formación de futbolista que después van a ser profesionales tiene que ser un paso natural, no impuesto. Que es lo que a veces nosotros como entrenadores no entendemos. Cuando no sabemos ir al ritmo del nivel de progresión de los jugadores y del control de equipo, lo que hacemos, cuando queremos presionar, es lograr unas frustraciones que las terminan pagando. Hay que entender que hay jugadores que van a tener un desarrollo inmediato y hay otros que le va a costar un tiempo, que será más a futuro. Uno tiene que saber detectar todos esos momentos.

Obviamente de acuerdo con cada quien, con sus características y cómo se sienta, va a entender cómo se puede desenvolver mejor de acuerdo al tipo de fútbol que va a dirigir. También que en nuestro país todos dirigen pensando que inmediatamente tienen que ser entrenadores del fútbol profesional. No entienden que, así como un jugador tiene que cumplir un proceso de formación, el entrenador también debe cubrirlo. Por ejemplo, yo dirigí categorías menores durante muchísimos años, casi 15 o 20 años. Niños de 7, 8, 12 o 15 años.

He llegado al profesional y me costó 35 años. Dirigí profesional durante muchos años y he llegado a la selección. Es un camino largo. A veces siento que el entrenador tiene una urgencia y como dije anteriormente, la urgencia le resta espacio al aprendizaje y a la buena toma de decisiones. En un fútbol como el nuestro, que a veces tiene mucha carencia de contenido, le da ese espacio a la emocionalidad. Esa emocionalidad nos conduce a que seamos urgentes e inmediatos.

 

¿Cómo se reflejan las consecuencias de un proceso de formación erróneo? ¿Dónde se ve en la Liga Futve o en la selección nacional cuando al niño no se les enseñó un aspecto técnico a los ocho años o a lo largo del camino no se trasmitió la compresión del juego? La mala praxis en la formación de futbolistas a edades tempanas trae como consecuencia: incapacidades futuras irreparables. Siempre digo que tus hábitos los aprendes en tus primeros años de vida, después si los quieres aprender más tarde lo haces de forma desadaptada. A veces unos lo logran y otros no. En el fútbol lo que se tiene que aprender o incorporar a los ochos años, tiene que ser a esa edad. No podemos ir postergando algún tipo de herramientas que el futbolista debe adquirir porque, ¿qué va a pasar? Vamos a tener futbolista que sus fracasos van a estar relacionados con las tres cosas fundamentales: conocimiento de juego, desarrollo técnico y saber competir.

¿Qué sucede cuando no hay una buena praxis? Vas a tener futbolistas con, a lo mejor, con algunas cosas y en otras una falta de herramientas que no les va a permitir competir a otro nivel. Cuando tú pretendes formar futbolistas y siempre desmarco esto, la formación te va a permitir desarrollar jugadores de fútbol. Llega una edad, que es cuando comenzamos en el ciclo de rendimiento que está entre los 15-16-17 años, donde vamos a determinar si va a seguir siendo jugador de fútbol o futbolista. Que quiero decir, quien será aquel que se va al lado del rendimiento y del futbol profesional, y a otro que porque las capacidades no le dieron y seguirá siendo jugador de futbol.

Llega ese momento de graduar futbolista que son quienes creemos que están preparados para incorporase al máximo rendimiento y a la actividad profesional. Cuando no lo hacemos como tiene que ser, vamos a tener esos problemas. Y hay que entender que la formación del futbolista está directamente afectada por la formación del entrenador. Una buena formación del entrenador te va a garantizar una buena formación del futbolista.

 

 

Hablar de la competencia. Se pasó de la Serie Oro a la Serie Élite, para plantear una plataforma más competitiva y con menos goleadas. Pero ¿cuál sería el formato ideal de sistema de competencia, que se pudiese adaptar en Venezuela, tanto en las categorías infanto-juvenil como en la etapa de graduar al futbolista? Primero un preámbulo a la respuesta. Creo que todo fútbol, sobre todo el fútbol menor, se debe caracterizar por tener una buena infraestructura. Cosa que en nuestro país estamos en deuda. Segundo debe tener un nivel de capacitación de entrenadores óptimo, que realmente ofrezcan herramientas conceptuales, para una mayor compresión del juego y para un buen desarrollo del nivel de ejecución técnica. Y, por último, una organización de competencia que potencie el desarrollo de futbolista, que también estamos en deuda en el país.

La competencia es el motor del desarrollo del futbolista. Nosotros debemos tener niveles de competencia que estén adaptados a las capacidades cognitivas, capacidades condicionales, coordinativas y de compresión del niño. No podemos estar jugando un fútbol donde el ganar te hace mejor a los 7-8 años con grandes espacios de terreno y canchas grandes, con 11 contra 11. Porque eso no está relacionado con nivel cognitivo ni con el nivel de la capacidades coordinativas ni perceptivas que puede tener un niño a los 8 años, cuando se va a relacionar con unos compañeros en un espacio de 90×60, no es lo mismo que es un espacio de 60×30.

Los niveles de competencia se tienen que adecuar, sobre todo en las primeras etapas de formación, a la medida de las capacidades del niño y se puede competir normalmente. Donde se ponga en valor el desarrollo de sus capacidades y no se tome en valor el resultado. Entiendo que es importantísimo trabajar con la autoestima de los niños, es fundamental. Pero para eso los entrenadores deben tener la capacidad para manejar todas las distintas situaciones de juegos y de resultado, de manera que se conviertan en algo donde siempre se vean algo que ganar o que en algún aspecto hemos ganado.

Luego vienen etapas dentro de esa formación, donde el nivel de competencia debe tener una exigencia distinta en cuanto a las capacidades y demandas, que nos permita igualarnos en cuanto a eso. No crear campeonatos donde haya diferentes niveles de equipos y de jugadores, porque no se desarrollan. Mucho de tu crecimiento como futbolista tiene que ver con la capacidad del oponente. Si tú tienes buenos oponentes, tu nivel de rendimiento va a ser mayor. Nosotros muchas veces creamos competencias para que dos o tres equipos sean muy diferentes a los demás, y a la hora de la verdad tú haces partidos de desarrollo de futbolistas cuando juegan entre ellos. Dos o tres veces, no más.

Los niveles de competencia tienen que de una manera ajustarse, para que realmente hagan cierta capacidad de competir con igualdad de condiciones en todos los aspectos que requiere el fútbol. Lo otro es que cuando entramos en la etapa de la graduación de futbolista, que estamos compitiendo realmente con jugadores que van a hacer futuros profesionales o están en el camino, la demanda tiene que ser muchísimo mayor. Hay que buscar y garantizar que eso suceda, porque cuando uno crea ligas donde está desproporcionado el nivel de jugadores y equipos, obviamente la tendencia es manifiesta de igualarse hacia abajo y no hacia arriba. Por eso muchos equipos buscan que sus jugadores vayan a una categoría superior para encontrar mayores niveles de oposición.

Eso a veces es bueno y es malo, porque cuando nos pasamos de nivel el jugador por diferencia física y de ritmo o porque el rival tiene mucha más edad, en vez de ayudarlo lo perjudica. Se cree que por subirlo se va a desarrollar más y a veces no es así, porque están totalmente en desventaja. Para desarrollar unas habilidades que no son las suyas. De repente un jugador muy habilidoso que sea muy combinativo, lo subimos dos categorías, ahí lo aprietan más y le quitan espacios. Ahí su fortaleza no lo está potenciando, sino que se está viendo limitado desproporcionadamente, porque no es su edad y condiciones que no lo favorecen. Hay que tener mucho cuidado con eso. Nosotros tenemos que valorar los niveles de competencia que realmente potencia el desarrollo del futbolista y saber cuáles son esos contextos que los van a hacer desarrollar a ellos. En eso tenemos muchas creencias, que para mí están equivocadas.

 

Suele suceder en Venezuela y en otros países que hay jugadores que son adolescente y ya tienen una agente. Que lo venden comparándolo como el “nuevo tal” en referencia a un jugador profesional. ¿Cómo hacer en esos casos que al jugador le comen la cabeza para sacarlos del interior del país a Caracas o llevarlos al exterior, Colombia o Argentina? Un futbolista viene siendo hijo de tres cosas: una de sus propias capacidades y talento, la otra de la influencia de todos sus entrenadores y la otra de los entornos donde se desarrolla. Entornos que tienen que ver con ámbito familiar y el ámbito que pude tener dentro del club o que le genera el fútbol. En esa parte está lo que acabas de decir, el cómo influyen estos elementos que forman parte del futbol. ¿Evitarlos y aislarlos del mundo? No tiene lógica. Porque obviamente la labor de los representantes es en poner en valor a sus futbolistas.

El problema está cuando ellos eligen caminos equivocados. Como un futbolista tiene que ser bien manejado por un entrenador para desarrollar su carrera. Un futbolista debe hacerlo de buena forma a través de su representante. Pero cuando los representantes buscan hacer lo que les beneficia a ellos y no lo que deben, obviamente meten en problemas a sus jugadores. Nosotros como entrenadores y pasa mucho en la selección, tenemos una obligación. Ese deber también lo deben tener, sobre todo, los clubes, porque a veces no lo toman en cuenta. Los clubes creen muchas veces que formar un futbolista es solamente todo aquello que tiene que ver con jugar fútbol, pero hay un desarrollo del futuro profesional que tiene que ver con una parte personal. Muchos clubes en todas partes del mundo hay departamentos donde le dan toda la asesoría en el desarrollo con respecto a su categoría, buscando el mejor de los beneficios.

Uno como entrenador siempre nos tiene que interesar esa parte del jugador de fútbol, que tiene que ver con su entorno, no solo el que genera alrededor del fútbol, sino el familiar. Porque parte de nuestra labor no es solo desarrollar al futbolista, sino también a la persona, porque es uno de los objetivos de la formación. Uno debe tener la capacidad para detectar cualquier tipo de cosas y poder intervenir de manera de beneficiar al jugador. A veces se producen muchos casos en que uno no tiene que trabajar en contra de nadie, sino con las personas para favorecer a alguien. Muchas veces se logra y otras no, en que prevalecen otros tipos de intereses.

Pero la labor del técnico es siempre estar atento, porque su rendimiento va a estar afectado por esa relación. Si tu representante te lleva de buena manera, te tiene en buen camino, eso va a ayudar en tu rendimiento, porque te tiene bien centrado. Cuando no es así, se convierte en un elemento que va a interferir en el trabajo cuando tú estás entrenando exigencias en el rendimiento. Es algo que no debemos desatender, porque como los clubes no se deben dedicar solo a la parte futbolista del jugador, los entrenadores cuando formamos futbolista también desarrollamos personas. Es fundamental que estudiemos los dos aspectos, el personal y lo futbolístico.