Ricardo David Páez: Sello vinotinto en los procesos formativos de Estados Unidos

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La referencia venezolana en los banquillos de los Estados Unidos es, sin lugar a duda, Giovanni Savarese. Luego de múltiples títulos con el New York Cosmos pasó a ser el primer criollo en dirigir en la MLS con Portland Timbers, con quienes ya jugó una final y ganó la Conferencia Oeste.

 

El técnico capitalino no es el único nacido en la tierra de Bolívar que pone el sello vinotinto desde las pizarras o en las oficinas en el fútbol norteamericano. En Balonazos contactamos a cuatro entrenadores que trabajan en las categorías formativas del país de las barras y las estrellas: Ricardo David Páez, José de Jesús Vera, Leopoldo Jiménez y Deusdedit Caguana. Con ellos indagamos sobre la realidad de un país que es potencia en la mayoría de las disciplinas, pero aún se le resiste el balompié masculino.

 

Ricardo David Páez, FC Cincinnati

 

Luego de retirarse se fue a los Estados Unidos, Ricardo David Páez inició su camino en los banquillos en el Miami United, donde tuvo la oportunidad de dirigir al brasileño Adriano y de salir campeón. Eso le abrió las puertas de la MLS con la categoría sub-17 del Orlando City. El ex volante “10” de la Vinotinto aclaró que hay una gran competencia para entrar en ese mercado, ya que en “el latino no creen tanto”, pues los estadounidenses apuestan por los entrenadores locales y europeos.

 

También aclaró que la categoría sub-17 tiene mucha relevancia, puesto que acumula una gran cantidad de talento que luego en la sub-19 no se ven tantos, porque se graduaron del High School y van a las universidades. Su buen trabajo con el cuadro violeta le abrió las puertas para tomar las riendas de la categoría sub-17 del FC Cincinnati, una de las nuevas franquicias.

 

“De los mejores equipos que me ha tocado en mi vida, incluso en mi etapa de jugador. Estoy esperando mi oportunidad de llegar a la primera división”, expuso sobre su nuevo destino.

 

Cuando se le consultó al ex volante de Estudiantes y Mineros sobre las características del jugador estadounidense expuso: “Son muy variadas, tenemos muchas influencias de distintas partes del mundo. El americano es un jugador muy obediente, que cumple las normas, muy físico y que entiende el juego, pero a veces para improvisar le cuesta un poco. Pero hay también muchos jugadores americanos con un talento increíble cómo (Christian) Pulisic y otros que vemos en torneo menores con esa capacidad creativa  y que pueden generar un fútbol de alto nivel”.

 

El oriundo de Portuguesa complementó: “Los latinos son como los que conocemos en Sudamérica y Centroamérica, que son jugadores que rompen el molde y desequilibrantes, con carácter fuerte. La mezcla de esos dos hace que Estados Unidos tenga una potencia a nivel mundial, pero que todavía los entrenadores son la tarea pendiente. Tienen que poder encontrar esa unión y que saque la mejor versión de ambas características. También hay muchos asiáticos y afroamericanos, que dan otro condimento, que terminan de rellenar el molde de lo que es el fútbol en los Estados Unidos. Muchas influencias, que es muy importante, muy positivo, pero a la vez es el punto negativo porque no se ha encontrado una identidad de juego”.

¿Estructura del fútbol formativo? “Está muy bien planificada, lo que es verdad es que para llegar al primer equipo ha sido difícil para los jóvenes, que tienen que guiarse por esa estructura de irse a las universidades (…)  Últimamente ha cambiado ya no es ese modelo de High School y luego al College, ahora los grandes talentos están en las academias de los clubes. Hay muchos equipos que están trabajando bien en las inferiores. Es algo que se va a ir contagiando y de aquí a cinco años va a crecer mucho”, opinó Páez.

 

 

El estratega puso como ejemplos los siguientes equipos: Dallas, DC United, NY Red Bulls y Philadelphia Union. Asimismo, soltó: “Los complejos de entrenamiento son de primer nivel”.

 

Pero ¿cómo es el nivel competitivo en el balompié formativo estadounidense? “Es muy alto y están marcado los distintos estilos, en los estados del sur son muchos más técnicos (…) son estados calientes y con más latinos, son de más toque. Los del norte son más estructurados, físicos e intensos. Ahí cae el Cincinnati”, afirmó el hijo de Richard Páez.

 

También añadió que se enfrentan 115 equipos, donde los principales son los conjuntos de la MLS y donde hay academias que aglutinan mucho talento. Recordó que en su época en el Orlando los violetas estaban en un nivel medio para abajo y en su segundo año los dejó entre los mejores cinco del país; además de subir tres jugadores al primer equipo. Al cancelarse el torneo por la COVID-19, espera el próximo año, y con campeonato entero, probarse en el Cincinnati y ver en cuál posición queda. Reto para el que se tiene confianza, ya ha escogido a “muy buenos jugadores” como refuerzos.

 

“Nos llevan años luz con respecto a Venezuela. Son campeonatos bien estructurados, antes de empezar sabes cuándo terminas y qué viajes tienes que hacer. Los campos son de otro nivel. En Venezuela tenemos una materia prima increíble y por las dificultades que tenemos, un contexto en el que se crea una necesidad de salir adelante. Eso forja el carácter y la personalidad del jugador, esa actitud competitiva que generas en un medio con dificultades”, analizó Páez

 

¿Qué se puede adaptar del modelo de Estados Unidos a Venezuela? “Me gustaria que se pudiera copiar es la planificación, porque aquí todos los entrenamientos los tiene que bajar a una base de datos. Eso algo que lo puede hacer el entrenador en Venezuela. Tener un registro de todos los partidos y entrenamientos. Le da más planificación de la formación. Tener un soporte importante para el desarrolla de los jugadores y del entrenador como tal”, indicó uno de los famosos tres volantes zurdos en el Boom Vinotinto.

 

El resto aclaró que es difícil por los problemas de estructura y de inversión del país. Él daba el ejemplo que todos sus jugadores y los de inferiores se les colocan unos GPS. Asimismo, filman todos los entrenamientos. De esta forma hacen un seguimiento individual y monitorean el rendimiento individual de sus jugadores para medir su evolución. “En Venezuela podemos ir haciendo pequeños pasos, ya que tenemos una materia prima que le puede competir a cualquiera en el mundo”, cerró Páez.